Los retos del nuevo rector de la Uniatlántico
Esta semana tenía proyectado escribir sobre los problemas de infraestructura de la Universidad del Atlántico, a raíz de la caída de parte de un edificio en la Facultad de Bellas. Pero la intempestiva elección de rector en propiedad me cambió el tema. En un futuro trataré el asunto que ahora aplazo, pues, a pesar del cambio en la rectoría, no pierde vigencia.
Al fin salió humo blanco del Consejo Superior, luego de una batalla muy dura en la que no faltaron las artimañas legales, la desinformación, el macartismo y los enfoques torcidos para analizar la realidad universitaria. El pulso entre el profesor Prasca y el señor Castillo lo ganó el primero, con el voto definitorio de la representación del Intergremial, tal y como lo vaticinamos en una columna anterior.
Pero este combate lucirá leve, si lo comparamos con lo que le espera al nuevo rector en propiedad. Los problemas que afronta la institución requieren claridad de miras, mucha decisión para procesar los cambios y una férrea voluntad para no sucumbir ante el asedio de los adversarios. Entre los retos que esperan al profesor Carlos Prasca están los siguientes:
--Rodearse de gente capaz (que no genuflexa) para emprender una profunda transformación institucional. La Universidad cuenta con esa clase de personas, que aman la academia y a la alma mater y que desean lo mejor para estas, independientemente de su posición política u orientación ideológica.
--Lograr la tan anhelada acreditación de calidad. Como es sabido, la institución posee importantes recursos humanos, pero el desorden y las peleas intestinas no han permitido conseguir lo que otras instituciones con menos cantidad de gente capacitada sí han logrado. La acreditación es un trabajo de equipos, y el reto consiste en poder liderar esos grupos para alcanzar el objetivo.
--Cumplir con lo que prometió en su programa. Sobre todo con respecto a la regionalización de la Uniatlántico, a la recuperación y conversión del Bloque antiguo del Centro y a la apertura de nuevas carreras, entre las cuales se destaca la de medicina. Esto es lo mínimo que debe hacer el profesor Prasca, para que su plataforma no sea percibida como una estrategia demagógica con miras a ganar una elección.
--Trabajar por aclimatar la paz al interior de la alma mater. La Uniatlántico ha venido realizando una tarea importante en ese sentido, la cual debe proseguir por el bien del clima interno para administrar y hacer academia. El gran reto está en integrar a los sectores enfrascados en la guerra (que a pesar del silencio de los fusiles afuera prosiguen dándose cuchillo paredes adentro), tanto de la derecha como de la izquierda, en un proceso que recoja los principales frutos de la pacificación que se está logrando entre la guerrilla y el gobierno.
--Batallar para disolver el imaginario construido por sus adversarios, según el cual es solo un cargaladrillos de Vargas Lleras y del charismo. La vía para confrontar esta cosmovisión consiste en exhibir independencia, haciendo lo que hay que hacer sin pedirle permiso a nadie y sin abanderar los intereses económicos o políticos de los supuestos o reales jefes. Esto no implica destruir relaciones que podrían ser útiles al desarrollo de la academia y de toda la institución.
--Demostrar que el eje de su gestión será la academia y las buenas prácticas administrativas. La comunidad universitaria ya transitó por una experiencia funesta con el señor Rafael Castillo Pacheco, quien había estructurado un modelo clientelista y politiquero de gobierno, el cual fue muy negativo para los tejidos institucionales. El profesor Prasca debe aplicar un modelo diferente al de Castillo Pacheco (basado en el mérito y en los intereses académicos), para hacer creíble lo que expuso en su plataforma de campaña.
--Atacar los problemas de infraestructura, mediante financiación externa o reorientando la destinación de los dineros recogidos con la estampilla Pro-Ciudadela. La plata que envía la nación solo alcanza para los pagos indispensables. Los ascensores, la recuperación de las barandas y los pisos de los edificios, la adecuación de los bloques y escenarios envejecidos, entre otros asuntos, representan un reto prioritario para el nuevo rector, el cual se agranda por la acción vandálica de los depredadores, que sabotean todo lo que pueden para desestabilizar.
Como miembro de la comunidad universitaria y como periodista de opinión, este columnista estará atento a la manera como discurra el proceso administrativo del profesor Carlos Prasca. Como siempre, y con arreglo a la defensa de la academia y de la universidad pública, estaré dispuesto a acompañar y a resaltar lo bueno que se haga por sacar la Universidad adelante, así como a criticar todo lo que le genere daño.