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La trampa

Existen diversos significados para definir qué es una trampa, pero he escogido una sola de ellas, sacada de la RAE para poder ilustrar el sentido de esta columna. Trampa: Infracción maliciosa de las reglas de un juego o de una competición(RAE). 

Muchos culpan a la sociedad de ser la causante de este mal que nos aqueja a todos, la trampa. Tristemente hay que decir que quienes nos han gobernado desde hace décadas, son los que desataron esta controversia. Se ha introducido en la mente del colombiano que siempre debe tener malicia para hacer la trampa, puesto que si no lo hace uno, el otro seguramente si lo hará. No es tema de izquierdas ni derechas, mucho menos de políticos o empresarios, tampoco lo es si se tiene dinero o no como lo han intentado hacer ver. 

La sociedad ha sido tejida en una telaraña de trampas y obstáculos que han frenado el crecimiento tanto mental como económico de la misma. Se percibe como un juego de ajedrez, donde se van calculando todos los movimientos para proteger al rey, sin importar a quien se llevan por delante. Ese chip calculador y malicioso  con el que nos desenvolvemos en el día a día, haciendo de nuestra vida una carrera sin fin, en donde se ha perdido la espontaneidad y la misma razón del ser humano. La competencia salvaje entre las personas para ver quien es el mejor, quien recibe los contratos, de quien sacan provecho y hasta donde son capaces de llegar para verse beneficiados a costa de los demás. 

Un claro ejemplo de la trampa es el terrible caso de Odebrecht. Odebrecht está de moda, lo que ha venido sucediendo con este grupo empresarial ha dejado a todas las personas con la boca abierta, pero cabe aclarar que no son ni los únicos ni los primeros que incurren en la trampa para su propio beneficio. Podemos observar como en este caso se produjeron licitaciones fraudulentas y multimillonarios sobornos, que ha llegado hasta los bolsillos de presidentes y altos funcionarios de más de 8 países de América.

Eliminar la trampa es prioridad, educar en valores, ética y moral, reconocer que vale la pena vivir en un país que respire estos enunciados. Es necesario ponerle freno a estos hechos, dejar de repetir las malas prácticas del pasado y acabar con la mentalidad timadora que nos han inculcado. Es obligación del Estado otorgar oportunidades educativas gratuitas al pueblo, proteger la salud de los ciudadanos y generar empleo digno como herramienta para combatir y derrotar la trampa en la sociedad.