La recuperación del Junior
La historia del Junior bajo la dirección de Alexis Mendoza podría dividirse en dos grandes períodos: uno caracterizado por los altibajos y los errores, y otro de subida extrema, que es coronado por el triunfo en la Copa Águila y por la magnífica campaña en la parte final de la liga ordinaria (esta columna se escribe antes de la definición del título de liga; si Junior gana ese trofeo, tal sería la joya del corona del semestre y del año).
Pocas personas creían en este equipo, porque no le transmitía seguridad a sus seguidores y a veces subía y bajaba descocido por la irregularidad. “Ese Junior está en nada”, me dijo cierta vez un taxista; “hoy le gana al mejor y mañana pierde con el colero”. Y era así: triunfaba como visitante ante buenos equipos, pero perdía olímpicamente en casa, para desgracia de sus hinchas.
Ese sube y baja repercutió en los seguidores y hasta en los directivos. La gente empezó a alejarse del Roberto Meléndez y a golpear muy feo los ingresos por taquilla. Era tal el desconcierto que hasta Fuad Char se atrevió a decir en público que el equipo no le entregaba seguridad, como preludiando la salida de Alexis Mendoza de la posición de técnico.
Pero de repente todo empezó a cambiar, más que nada después de asegurar la clasificación al octogonal de cierre. ¿Qué ocurrió ahí? Son varias las circunstancias que ayudan a explicar la nueva coyuntura que atraviesa Junior. La primera de todas es que Alexis afianzó una idea de juego, sacándole el máximo provecho a los jugadores de la plantilla.
Un equipo que toca mucho el balón, que rota continuamente por todo el terreno, que es punzante en ataque y que define con varios jugadores, es algo que le hemos visto al mejor Junior de Alexis Mendoza. El 4-0 con Nacional fue una lección de modestia para mantener el equilibrio entre defensa y ataque, aun yendo contra la opinión de una parte de la hinchada que prefiere un equipo ultraofensivo con tres delanteros netos y pocos medios de contención.
Pero para lograr la coyuntura de alza del equipo era insuficiente contar con una idea de juego atractiva. Se requería, además, que los jugadores mejoraran su nivel y que el técnico profundizará su liderazgo y adquiriera más seguridad en sí mismo. Es claro que Alexis encontró el equipo base de su absoluta confianza, y que varios jugadores elevaron el nivel físico y técnico, como consecuencia del trabajo, de las victorias y de los logros motivantes.
Pero lo más destacado de todo es que Alexis Mendoza ya pagó su derecho de piso como técnico profesional dentro del fútbol colombiano, entregando buen juego y recibiendo rudas experiencias que tuvieron la forma de crueles novatadas. Han dicho que de los errores y torpezas también se aprende, y Alexis sabe en carne propia el significado de estas palabras.
La subida afortunada del Junior tiene por eje una plantilla de jugadores de muy buena calidad (aunque mejorable) y un esfuerzo de dirección de Alexis que es necesario poner en primer plano. El técnico supo ganarse a sus pupilos con respeto y consideración, y ha construido una autoridad sobre ellos basada en el diálogo y en la transparencia.
El camerino que logró armonizar Mendoza es un fiel reflejo de su personalidad, siempre dirigida por la seriedad, la sencillez y ese don de liderazgo que en otros tiempos lo llevó a ser capitán de clubes y que ahora lo hace líder indiscutible de sus dirigidos. En consecuencia, la remontada del Junior tiene que ver también con ese camerino hermético que construyó el técnico y con su capacidad para entregarle al grupo ideas para jugar y propósitos para conseguir logros deportivos.
Ese esfuerzo de motivación y organización interna ya ha dado frutos a nivel de resultados en un magnífico semestre para el equipo, el cual fue reconocido por los directivos, que le renovaron la confianza al entrenador. Pero lo más importante es que Alexis y su combo han empezado a meterse a la hinchada en el bolsillo, con base en los triunfos y en un trabajo bueno en las prácticas, en el camerino y en la propia competencia deportiva.
La recuperación del Junior se debe, sobre todo, al esfuerzo del técnico barranquilero Alexis Mendoza. Lo que deseamos los junioristas es que Alexis siga progresando, que el grupo siga mejorando (ojalá con nuevos refuerzos de calidad), pues esta es la mejor ruta hacia la estabilidad futbolística y hacia los triunfos deportivos.