La problemática columna de la periodista Claudia Morales
Claudia Morales publicó su columna En defensa del silencio en un medio capitalino el 19 de enero de 2018. En esta denuncia una violación contra ella, efectuada años atrás por alguien que a la sazón era su jefe.
Desde un principio, la columna fue una pieza de escándalo debido a varias de sus características. Claudia describió cómo fue violada y agregó que el abusador había sido uno de sus jefes, al cual no identifica, apoyándose en su derecho al silencio. Para evitar mencionarlo, le llama Él.
Después, en los medios, sostuvo que su columna solo pretendió ser un llamado de atención contra el abuso, expresar una protesta a favor de las víctimas y resaltar la idea de que guardar silencio era un derecho de las víctimas.
Argumentó que no decía el nombre de quien la había violado por miedo a las represalias, pues era un individuo muy poderoso a nivel nacional, y con una gran capacidad de hacerle daño a ella y a su familia.
Sin embargo, y a pesar de las intenciones explícitas de Claudia, la columna originó un escándalo mediático sin precedentes, y su derecho al silencio solo se ha cumplido en el punto de no revelar el nombre del violador, pues se atrevió a comunicar que fue abusada, a sabiendas de las consecuencias de esa denuncia en un país como el nuestro.
Y aunque ese no haya sido su propósito, su defensa del silencio ha servido para proteger a un delincuente y para poner en la picota pública a quienes fueron sus jefes. La denuncia a medias despertó una cacería de brujas contra probables inocentes, y un gran rumor mediático que solo desaparecerá cuando diga el nombre de Él, si acaso decide llegar hasta ahí.
Quizás Claudia no pensó a fondo las consecuencias de la columna, o no intuyó que tendría tanta repercusión mediática. El hecho es que con ella puso a todos sus jefes bajo sospecha, y en una situación gravísima que comprometió su honor y respetabilidad.
La denuncia parcial de Claudia se inscribe en un contexto sociopolítico dominado por la campaña electoral, y por los escándalos por abusos sexuales contra las mujeres, tanto en Colombia como en los Estados Unidos, principalmente. Estas condiciones provocaron que su columna exacerbara el morbo y la imaginación nacional, sobre todo cuando se conoció la lista de quienes habían sido sus jefes.
En esa lista están importantes comunicadores nacionales, y un político de mucho renombre. Julio Sánchez Cristo, Yamid Amat, Darío Arismendi, Hernán Peláez, Juan Carlos Pastrana y Gustavo Gómez han sido los jefes periodísticos de Claudia. El dirigente político que completa el listado es Álvaro Uribe Vélez.
En los medios, Claudia Morales se ha referido en muy buenos términos a la mayoría de ellos, como dando a entender que no fueron los violadores. Es decir, con sus palabras exoneró a Sánchez Cristo, a Yamid Amat y a Gustavo Gómez, entre otros.
A través de la radio y la prensa, la periodista ha expresado que ÉL es una persona muy importante y poderosa, a la cual vemos y oímos diariamente. Juan Carlos Pastrana, a pesar de ser un tipo conflictivo y calumniador, ¿reúne las condiciones de poder, exhibición en los medios y capacidad de hacer daño que ha mencionado Claudia?
Por descarte, por las características que ha entregado del violador la misma Claudia Morales (quizás sin proponérselo), solo queda una probabilidad. Según el cuadro dibujado hasta ahora por sus propias palabras, la periodista parece que tendrá que decirle a la sociedad colombiana quién fue su violador, quién es Él.
El hecho de que diga o no el nombre del delincuente desde luego que nunca le negará el carácter de víctima, una víctima que se atrevió a romper parcialmente el silencio para desahogar la pena, para exorcizar su dolor y liberar el resentimiento… o para ayudar a otras mujeres victimizadas.
El manto de la duda sigue flotando en el ambiente; el morbo y la imaginación llegaron a su límite en la cacería de brujas desatada por la columna. Por lo tanto, solo resta que Claudia entregue el nombre del individuo con gran poder, mucha capacidad de hacer daño y bastante presencia en los medios que cometió el delito de violarla.
Llegó la hora de que Claudia Morales responda la pregunta que todo el país se está haciendo en este momento, cuyo origen son sus declaraciones y la forma como redactó la columna. Señora periodista ¿la persona que la violó se llama o no se llama Álvaro Uribe Vélez?