La importancia del concepto estructura en el análisis histórico
La historia es una ciencia social que requiere de conceptos, categorías o modelos teóricos para las interpretaciones, y para la organización de los datos que resultan del proceso investigativo. La teoría es fundamental en la producción de conocimiento histórico.
Como una ciencia que estudia lo que ya fue (a través de los indicios que guardan los testimonios voluntarios e involuntarios de la humanidad), la disciplina histórica se ocupa de elaborar saberes que dan cuenta de cómo ocurrieron las cosas, dónde sucedieron, por qué ocurrieron, cuáles fueron las circunstancias que las provocaron, etcétera, produciendo narraciones que contienen las explicaciones y perspectivas de los historiadores.
Pero ese resultado del proceso investigativo no es solo descripción o explicación, pues contiene también teorías explicativas de lo ocurrido, conceptos o categorías que representan procesos o fenómenos, o modelos conceptuales que sirven para expresar la dinámica de la interrelación entre variables sociales integradas, o en conflicto, en la sociedad analizada.
A este plano (que llamaremos teórico) pertenece el concepto estructura. ¿Qué representa ese modelo con respecto a la sociedad a la cual se refiere? En una organización social cualquiera siempre se expresan eventos o fenómenos de diversas características. La tarea de los historiadores consiste en dar cuenta de esas diferencias y de su desarrollo, utilizando categorías forjadas en la propia disciplina histórica o tomadas de otras ciencias.
Cuando se usa el concepto clase social, se lo hace para describir a un grupo humano con unos perfiles especiales, que lo hacen distinto de otro grupo, desde el punto de vista económico, del estatus, o de su relación con el poder o con la propiedad.
Al emplear el concepto acontecimiento se tiene en mente un fenómeno singular, destacado, muy visible, de corta duración, y relativamente fácil de entender. El concepto coyuntura está reservado para los eventos complejos en que interactúan muchas variables, y cuyo análisis requiere más atención que el acontecimiento.
La Batalla de Boyacá, por ejemplo, fue un fenómeno que se articula sin problemas al concepto acontecimiento. Pero un proceso complejo, muy dinámico y de difícil análisis, como el de la Independencia Nacional, no puede ser definido empleando la categoría acontecimiento, sino el de coyuntura.
La categoría histórica estructura se emplea para hacer alusión a procesos sociales que no son tan efímeros como el acontecimiento, ni tan visibles como la coyuntura. La estructura tiene que ver con lo profundo y, quizás, con lo oculto de la organización social.
La estructura es aquello relativamente estable (duradero) en la sociedad. Lo que sirve de fundamento, de base, al devenir social. Es decir, representa el entramado que define (o singulariza) lo que es una organización social dada y que, por lo tanto, sirve para establecer diferencias entre las sociedades que ha habido a lo largo de la historia humana.
Ninguna sociedad puede existir sin estructuras, pues estás son como una especie de molde o camino a través del cual discurren los procesos económicos, políticos o simbólicos. Las estructuras son como el andamiaje (o fundamento) que hace relativamente estable a cualquier sociedad humana. Sin ellas no habría sociedad.
Lo que se conoce como contexto histórico (o totalidad social), conserva una relación directa con las estructuras; ese contexto está delimitado y depende de estas. Es más, los acontecimientos, las coyunturas o las instituciones no podrían existir sin ese marco global que resulta de la interacción de las estructuras de la sociedad.
Las estructuras hacen parte de lo que Braudel llamó la larga duración histórica, pues, al ser las bases que otorgan estabilidad y relativa permanencia a cualquier sociedad, deben durar mucho tiempo, normalmente siglos, como ocurrió con las estructuras de la sociedad esclavista, feudal o capitalista.
Mediante las estructuras, la sociedad organiza o modela sus procesos económicos, políticos, simbólicos, o los que se relacionan con el funcionamiento de las clases, las castas o los estamentos. Esto quiere decir que no hay una sola estructura, sino varias, como ha sido establecido hasta ahora por la ciencia social.
Cuando se trata de asuntos económicos profundos, de estabilidad relativa, que predeterminan el modo de ser de la economía, se suele emplear el concepto estructura económica. La estructura económica de una sociedad tiene que ver con el modo cómo esta produce sus bienes económicos, y cómo los distribuye.
Un modo de producción, según la definición de Marx, es una estructura relacionada con la forma como se producen los bienes necesarios, lo cual implica la organización del proceso productivo, unas formas de propiedad, y la relación entre las clases o grupos para producir, etcétera.
El concepto estructura económica hoy no se refiere solo, como ocurría en el siglo XIX, al modo de producción, ya que puede aplicarse a aquellos elementos estables del comercio, la banca, entre otros tópicos, como cuando se hace alusión a la estructura bancaria o comercial de un país.
Para referirse a la manera como se organizan las clases sociales, los estamentos o las castas en un tiempo y un espacio determinados, los historiadores utilizan el modelo estructura social.
La estructura social da cuenta del papel de los grupos o clases dentro de una sociedad específica, teniendo en cuenta su relación con la propiedad o con el ingreso, entre otros aspectos. Esa estructura normalmente implica una organización vertical, es decir, una jerarquización social.
Cuando se trata de enfocar el tema del poder político (dentro o alrededor del Estado), el nexo entre ese poder y las clases, los partidos o las ideologías, el concepto que se usa es el de estructura política.
La estructura política de una sociedad expresa unas permanencias que le conceden a la misma cierta estabilidad, y una peculiaridad que la diferencia de otras, en el plano del funcionamiento estatal y del ejercicio del poder político.
Para captar los procesos simbólicos, las regularidades asociadas a los imaginarios colectivos o a los fenómenos mentales de tipo individual o colectivo, se emplea el modelo estructura simbólica o mental. La lengua, las tradiciones, la religión y hasta las ideologías hacen parte de la estructura simbólica de una sociedad.
Las estructuras son esenciales para establecer las características propias de una sociedad, y para definir sus diferencias con otras sociedades. Cuando se escribe sociedad feudal, esclavista o capitalista se hace alusión, básicamente, a los aspectos estructurales que existen en esas sociedades, y que sirven para distinguirlas.
Es imposible caracterizar hoy a una sociedad como república o como monarquía sin analizar su estructura política. Del mismo modo, es imposible entenderla como capitalista o socialista sin acudir al concepto estructura económica. Y para explicar el modo como interactúan o entran en conflicto las clases o los estamentos es muy útil el modelo estructura social.
El concepto estructura sirve, dentro del análisis histórico, para marcar el sentido y los contornos de los grandes cambios y de las permanencias (o regularidades) ocurridas dentro de la sociedad en los ámbitos económico, social, político o simbólico.
La historiografía contemporánea tiene en este modelo uno de sus soportes esenciales para comprender cómo ha discurrido la sociedad humana en el tiempo. Al concepto estructura se debe, en gran medida, la amplia revolución historiográfica que ocurrió en el siglo XX, de la mano de corrientes de pensamiento histórico como Annales y el marxismo.