La economía y la historia en la historia económica
La historia económica es una disciplina diferente a la economía y a la historia. Hace parte de esta última, pero está fuertemente conectada a la ciencia económica. Utiliza el cuerpo teórico de la economía, pero también se vale de los recursos de la historia. Es economía y a la vez historia, aunque se diferencia de ambas por su objeto de estudio (Ver Carlo Cipolla, Entre la historia y la economía, Editorial Crítica, Barcelona, España, 1991).
La historia económica utiliza las categorías, modelos y paradigmas forjados dentro de la ciencia económica. Nadie que no posea formación teórica en economía puede lanzarse al difícil camino de esta variante de la historia. Muchos de los instrumentos para estudiar los procesos económicos han sido preparados por los economistas.
Resulta imposible interpretar la economía en el tiempo si no se tienen claros conceptos o modelos como mercancía, salario, producción, mercado, capitalismo industrial o economía feudal, por mencionar algunos. Las teorías explicativas formadas a lo largo del desarrollo de la ciencia económica también nutren el bagaje teórico de la historia económica; entre estas están las teorías del valor, del crecimiento económico, etcétera.
Por otro lado, tampoco es posible producir historia económica si se carece de formación histórica. La historia le entrega a esta disciplina la perspectiva del tiempo, el manejo riguroso de las fuentes y las categorías, modelos y técnicas relacionadas con el estudio de lo que ya ocurrió en la sociedad, en el universo económico.
No todo economista ni todo historiador están capacitados, por su formación profesional, para hacer investigación en historia económica. En el caso del primero, resulta imprescindible que se acerque a los fundamentos de la historiografía, los cuales no se le entregan a lo largo de su carrera.
Y en el de los segundos, el énfasis en la formación historiográfica deja a un lado la preparación estrictamente económica. Lo ideal sería que el economista se hiciera historiador y este último economista, pero esto ha ocurrido con muy pocos intelectuales en nuestro país (y en el exterior), quienes avanzaron por esa ruta acudiendo, sobre todo, a sus capacidades autodidácticas.
A pesar de que la historia y la economía se interconectan y retroalimentan en la historia económica, no se encuentran programas de pregrado donde se formen historiadores económicos en sentido estricto. O salen como economistas o como historiadores, pero nunca con el perfil de historiadores económicos.
En los dos casos, el economista está incapacitado para abordar asuntos históricos y el historiador, los económicos. Un historiador económico debe exhibir las habilidades, destrezas y conocimientos del economista y la experticia teórica, técnica y metodológica del historiador (sobre las dificultades del economista para analizar problemas históricos y del historiador para ver los económicos, véase Witold Kula, Problemas y Métodos de la Historia Económica, Ediciones Península, Barcelona, España, 1977).
El objeto de estudio de la historia económica son los procesos económicos de la sociedad en el tiempo. Es decir, los contornos y fundamentos de la producción, del consumo, del manejo y uso de los bienes económicos (los recursos escasos, según los neoclásicos), de la organización del reparto de estos y de las condiciones en que las sociedades los producen o los intercambian, entre otros aspectos.
Para abordar ese objeto (interpretado en la perspectiva del tiempo) es imprescindible, como ya se anotó, la integración del bagaje teórico, técnico y metodológico de la historia y la economía. ¿Será posible que en estas carreras se abriera un espacio para estimular la formación de historiadores económicos?