“La alegría de jugar”
Gratamente sorprendidos o mejor altamente satisfecho por lo conseguido por el técnico Arturo Reyes, el público colombiano en gran mayoría, no ha guardado reserva alguna al pedir, casi que exigir, que al samario se le dé el derecho de dirigir a la Selección de Mayores.
Los triunfos frente a Venezuela, Estados Unidos y Costa Rica, además del empate ante Argentina en los cuatro juegos amistosos en Estados Unidos, avalan quizás los deseos de muchísimos colombianos entre ellos importante sector de la prensa y crítica especializada del fútbol.
Los hay, desde luego que se oponen a tal aspiración. Muchos cronistas y comentaristas señalan que pese a lo exitoso de los resultados, Aturo Reyes no es el indicado para estar al frente del equipo de mayores. Unos y otros, puede decirse, tienen razón. Unos más que otros. Tal vez, al calor de la felicidad que produjo esta etapa preparatoria del plantel con miras a compromisos internacionales como lo es entre otros, el suramericano de enero en Chile. Antes de estos juegos preparatorios, la designación del samario como técnico encargado ante la salida del argentino José Pékerman no despertó mayores comentarios. Se pensó que era una manera fácil de la Federación de salir del momento acéfalo por la renuncia de Pékerman. Total, si no se conseguían buenos resultados, se tomaría como algo normal por la falta de un titular en la dirección técnica.
Luego, al calor de resultados exitosos ante Venezuela y Argentina (empate 0-0) en la primera fase y las victorias frente a Estados Unidos y Costa Rica, fueron afianzando la creencia de que verdaderamente en el joven técnico puede tenerse la confianza para dirigir la selección.
Pero más allá de los resultados, que, desde luego son importantes, lo que más se apreció y gustó entre la hinchada colombiana, es la forma entusiasta, descomplicada y convíncente como juega el equipo. Bastante rato ha que no se veía un plantel actuar con tanta solvencia y alegría en la cancha.
Sí, lo mejor en la demostración es la alegría y felicidad que se nota en todos y cada uno de los integrantes del equipo. “Se juega como se vive”, diría alguna vez Francisco Maturana en aquellos años noventa en que la selección de mayores con Pibe, Valencia, Rincón, Leonel, Córdoba, Asprilla, Valenciano, etc. etc, lucía sus virtudes futbolísticas ante sus rivales por muy encopetado que fueran. La de ahora, nos recuerda en gran parte aquel equipo que se paseó orondo por canchas locales y extranjeras, la misma que goleó 5-0 a Argentina en el Monumental de Núñez y que había quitado un invicto de 33 fechas a los gauchos en Barranquilla.
La de ahora es una mezcla de veteranos como Ospina, Falcao, James, Bacca, Cuadrado y otros con recorrido en uno y dos mundiales y jóvenes que despuntan en el concierto y que lo hacen de manera que ilusionan por la calidad futbolística que vienen mostrando. Parece haber una simbiosis perfecta entre unos y otros y de allí esas muestras de entendimiento en todo el campo, traducido en juego armonioso, seguro en posesión del balón y rápido y contundente a la hora de atacar. Muchos periodistas y comentaristas del interior que pregonan nombres como Rueda, Suárez y Osorio para la dirección del equipo, intentan equivocadamente disimular el enojo que les ha causado el éxito del joven Arturo Reyes. Entonces argumentan la juventud, falta de experiencia y otras tantas excusas como para justificar sus preferencias por los citados técnicos interioranos.
Quizás tienen razón. Pero a tal punto de desconocer los méritos del samario en su corta y exitosa carrera nos parece absurdo; tanto como desconocer la luz del día o querer tapar el sol con las manos. Los resultados hablan por sí solos. Recordemos que Con Arturo Reyes se conquistó el título reciente de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Como también saber que es un director que gusta del fútbol espectáculo, no amarrete y simplemente bien jugado con toque corto y rápido de la pelota y de profundidad para atacar al rival.
En esta selección existe alegría de jugar, como existió en aquel super equipo del Brasil 70 en México donde cada jugador intentaba y hacía lo mejor que sabía. Guardando desde luego las proporciones, este equipo con Reyes mostró la amalgama de un fútbol exquisito y laborioso, con entrega de cada uno, con solvencia individual y con sentido colectivo. Felices en cada lance, en cada pase, en cada desmarque y cada ataque. Todo eso, responde al marco de compañero y más que eso, de hermandad que seguramente le ha sabido imprimir en corto tiempo el técnico encargado.
Así lo manifestaron Falcao, James, Bacca, Ospina, Arias, y hasta el mismo Cucho Hernández en cada entrevista antes o después de cada juego. “Jugamos como nos sentimos y en este grupo nos sentimos felices. Hay alegría, hay armonía, hay hermandad gracias todo al técnico Arturo Reyes”, expresiones de cada futbolista.
Sin embargo, nuestra opinión es que Reyes no debe ser el técnico de la selección. No por falta de méritos, que lejos que los tiene. Su reto- como lo apuntó Ramón Jesurún- es con la selección sub-20 que se alista para el suramericano de Chile. Creemos que sería equivocado de su parte de llegar aceptar si le hacen el ofrecimiento. Reyes podría caer en el cacareado regionalismo que tanto daño hace al deporte en Colombia. Cada jugador de la costa que sea convocado sería equiparado por otro de cachaquilandia y los juicios y señalamientos no le dejarían trabajar tranquilamente. Y en cualquier traspiés que tenga, su cabeza sería cortada y colocada en bandeja de plata por sus detractores. Hay que seguir creciendo, el camino apenas se inicia y es mejor irse revistiendo de una fuerte coraza capaz de resistir todos los embates.
Eso sí, un gran reconocimiento por ahora para Reyes, lo sería ser designado asistente del que sea escogido, ojalá extranjero, como nuevo director de la Selección de mayores. Permitiéndole eso sí, la facultad de seguir manteniendo e incrementando esa alegría de jugar que tiene ahora la muchachada.