La acreditación a la Uniatlántico: un logro colectivo
Mediante la Resolución # 4140, del 22 de abril del año en curso, el Ministerio de Educación Nacional le otorgó la Acreditación Institucional de Alta Calidad a la Universidad del Atlántico, después de muchos años de pretender este objetivo. La Acreditación es una especie de premio para las cosas buenas que ocurren en la universidad, nunca para sus falencias o dificultades.
No es sencillo acreditar a una institución de educación superior. El Consejo Nacional de Acreditación (CNA) es el organismo encargado de adelantar los procesos de acreditación en todo el país. El CNA está compuesto por 7 integrantes, todos provenientes de la comunidad académica y científica, que son designados para un período de 5 años por el Consejo Nacional de Educación Superior (CESU), sin posibilidad de reelección.
Llevar adelante un proceso de acreditación es voluntario por parte de las instituciones de educación superior que lo soliciten, y, cuando se otorga esta, no se lo hace por término indefinido, sino por un tiempo determinado.
Este proceso se inicia con la propia autoevaluación que empieza la institución interesada, prosigue con la evaluación externa realizada por los pares académicos designados por el CNA, continúa con las recomendaciones y análisis de los expertos del Consejo, y se completa con el documento de acreditación que otorga el Ministerio de Educación Nacional.
Si la acreditación institucional es negada, en un primer intento, los pares académicos del CNA pueden sugerir un bloque de recomendaciones para el mejoramiento institucional y, pasados 2 años, la universidad puede solicitar de nuevo el trámite de la acreditación del caso, luego de cumplir unos requisitos mínimos.
La acreditación tiene dos niveles: uno es cuando se evalúa toda la universidad en cada uno de sus componentes; esto es lo que se denomina evaluación institucional, y puede desembocar en la acreditación institucional. Otro consiste en evaluar uno o varios programas en funcionamiento. El primer programa evaluado y acreditado de la Uniatlántico fue la Carrera de Historia.
Después se evaluaron otros programas de pregrado. Hay que insistir en que la acreditación de programas (o la institucional) es un proceso básicamente técnico y académico, que no se presta para los juegos politiqueros típicos de nuestro país, pues si no existen unas condiciones mínimas para acreditar, el CNA no se va a comprometer avalando instituciones o programas que no ofrezcan unas condiciones mínimas para desarrollar su labor.
La acreditación es un mecanismo que no solo premia el buen desempeño y la calidad de la educación superior, sino que representa un estímulo para continuar mejorando y es, también, una especie de espada de Damocles que presiona a las direcciones universitarias y a la comunidad de académicos, pues se entrega por un tiempo determinado, y bajo el supuesto de que si no se mejora, o si se deteriora lo encontrado, la acreditación puede retirarse, como ha ocurrido con muchos programas a nivel nacional.
Es imposible entregar una acreditación institucional o de programa por motivos políticos, si se parte de la base de la complejidad del proceso y de los filtros que es necesario pasar. Si se argumenta que una acreditación es un falso positivo, normalmente se lo hace por ignorancia, por sectarismo ideológico o por inquinas personales, muy comunes en el medio universitario.
Cabe recordar que cuando el Ministerio le otorgó la acreditación de alta calidad al Programa de Historia, algunos malquerientes salieron a decir que eso era un falso positivo, que era algo inmerecido, y hasta se atrevieron a expresar en público que debían retirar esa acreditación mal entregada.
El paso del tiempo demostró que sí era merecido el reconocimiento, pues esa Carrera fue reacreditada, gracias al esfuerzo de los equipos que se pusieron al frente del proceso, y al trabajo de los profesores, los estudiantes y el personal administrativo.
Historia no fue acreditada y reacreditada por sus problemas (que los tiene) sino, sobre todo, por sus fortalezas y potencialidades. Entre estas cabe destacar el número de doctores y magísteres con que cuenta, la calidad de sus revistas, y el ejercicio de la extensión de manera continua, entre otros aspectos.
La acreditación se convirtió para esa Carrera en un estímulo y un reto para seguir mejorando, aparte de ser un logro y un reconocimiento indiscutible, después de transitar por un arduo y largo proceso de autoevaluación, y de evaluación por los pares académicos nacionales del CNA.
La acreditación no puede ser la obra exclusiva de ninguna dirección universitaria, ni de las habilidades politiqueras de ningún rector o rectora de turno. Y esto es así porque siempre termina midiendo, de uno u otro modo, la labor colectiva de los administradores, de los investigadores, de los profesores, de los estudiantes, etcétera.
Es imposible un escenario en el cual se le entregue una acreditación a un programa o institución sin contar con unos requisitos mínimos, directamente relacionados con su misión y con su papel social.
Quienes opinan lo contrario, proceden de ese modo por razones de inquina personal, por ideologismo, por intereses políticos particulares o porque desconocen la letra menuda de la acreditación.
Esto es así, sobre todo porque una acreditación no es un premio a lo mal hecho, a la violencia o a la politiquería (tan normales en la Universidad Pública), sino un espaldarazo a la academia, más allá de las dificultades internas de las instituciones.
La Acreditación Institucional de Alta Calidad, que se le entregó el 22 de abril de 2019 a la Universidad del Atlántico, debe ser vista como un premio a todos los que se esfuerzan por mejorar la calidad académica de la institución, como ente de servicio público que le sirve al pueblo del Caribe colombiano, principalmente.
Entre los aspectos positivos que posibilitaron la Acreditación de Alta Calidad, cabe mencionar los siguientes: el papel de la universidad, por más de 70 años, en la formación de profesionales que han contribuido al desarrollo del Departamento, la Región y el país.
La investigación aplicada, a cargo de grupos de investigación y de sus facultades y departamentos, lo cual representa una contribución práctica al desarrollo regional. Es pertinente señalar que este esfuerzo investigativo debería ser más conocido por la comunidad interna y externa, para recibir mayor reconocimiento social.
El Plan Estratégico 2009-2019, en el cual se delinearon algunas de las acciones para mejorar el funcionamiento académico, la relación de la institución con el contexto externo, y para la convivencia universitaria, entre otros tópicos.
La oferta educativa de la institución, integrada por unos 80 programas distribuidos en 43 pregrados, y más de 35 postgrados, entre especializaciones, 15 maestrías y 3 doctorados, lo que está en consonancia con las necesidades de formación del talento humano en la Costa Caribe.
El compromiso institucional con la autoevaluación, como consecuencia de recoger y desarrollar las recomendaciones del CNA en la visita de Evaluación de las Condiciones Iniciales, realizada por este organismo en el año 2014.
La prueba de ese compromiso se ve reflejada en el hecho del surgimiento de nuevas especializaciones y maestrías, y en la acreditación de 20 programas de pregrado, de 32 acreditables.
El fortalecimiento y la cualificación de la Planta Docente, que pasó, entre 2014 y 2018, de 62 a 134 doctores, y de 151 a 180 magísteres, y que casi se duplicó, en cuanto a profesores de Planta, pasando de 273 profesores de carrera, en el primer año de referencia, a 569 Tiempos Completos, en el segundo.
Las políticas de inclusión de las minorías y de los grupos con problemas, como los estudiantes provenientes de las comunidades indígenas, las afrodescendientes, y de las familias víctimas de desplazamiento por la guerra, entre otras. Hacia el año 2017, había 659 estudiantes de las comunidades indígenas y 3609 de las comunidades afrocolombianas.
Los 82 grupos de investigación, de los cuales el 96% fueron categorizados por Colciencias, hasta el año 2017, en categoría A1, A, B y C, y donde trabajan 155 investigadores, en las categorías Sénior, Asociados y Junior.
El crecimiento de la producción investigativa y de la creatividad artística, que aumentaron en su forma de capítulos de libros, libros de texto, ponencias en eventos científicos, etcétera, de lo que hay evidencia en la base de Scopus.
La universidad cuenta, además, con tres revistas de reconocido prestigio regional y nacional, como son Historia Caribe, Cuadernos de Literatura del Caribe e Hispanoamérica y Amauta.
Los 213 semilleros de investigación de los estudiantes, adscritos a los diversos grupos de investigación, y que representan un camino para propiciar los procesos investigativos y para garantizar el relevo generacional.
Los convenios para promover los intercambios académicos. Hasta el año 2017 había 129 convenios activos, entre los cuales se destacan 59 internacionales. En los 5 años anteriores al 2018, llegaron 801 profesores visitantes, entre los que había 258 internacionales que provenían de Europa, Asia, los Estados Unidos y Latinoamérica.
La infraestructura física, representada en nuevos espacios para la investigación y la extensión cultural, como el nuevo Bloque de Laboratorios, el Centro de Convenciones, el remodelado Coliseo Cubierto Chelo de Castro y los espacios deportivos.
Tomando como base estas consideraciones (y otras más que no se mencionan por razones de espacio), los consejeros del CNA y el Ministerio decidieron otorgar la Acreditación Institucional de Alta Calidad a la Universidad del Atlántico, válida por 4 años, que se cuentan a partir del momento en que se emita la resolución.
Esta Acreditación no solo está condicionada en el tiempo, sino por una serie de peticiones de obligatorio cumplimiento, entre las que se destacan el mantenimiento y desarrollo de las que ya se mencionaron, y la superación de otros problemas, como los siguientes:
La actualización del Estatuto General y la reglamentación del funcionamiento de los profesores y estudiantes, a través de estatutos adecuados.
Continuar el aumento del número de profesores de planta, para superar la condición actual de 43 estudiantes por profesor.
Como estrategia prioritaria, se pide la implementación de mecanismos para mejorar el clima institucional, creando normas y espacios que faciliten la sana convivencia y la tolerancia y el respeto dentro de la comunidad universitaria.
Continuar fortaleciendo los grupos de investigación, para que alcancen mejores lugares en la categorización de Colciencias.
Fortalecer los procesos de investigación y creación para mejorar los resultados en producción y para hacer más visibles esos resultados en la comunidad interna y externa.
Fortalecer la vinculación de los docentes a las comunidades científicas, con el propósito de que su trabajo genere un mayor impacto interna y externamente.
Continuar fortaleciendo las competencias en el manejo de un segundo idioma, entre los profesores y estudiantes.
“Mejorar la visibilidad de la institución mediante estrategias de comunicación asertiva…”. “Mejorar la medición de impacto en el entorno de los proyectos y las actividades de proyección social que la universidad realiza…”
El documento del CNA y el Ministerio enfatiza que la Acreditación podría ser renovada hasta por un lapso mayor de tiempo, “…si se aplican los correctivos a las debilidades y se aumentan las fortalezas señaladas en este concepto y en el documento de los pares académicos”.
Como puede apreciarse por el análisis que se ha hecho de la Resolución 4140, la Acreditación premia logros académicos y de otro tipo, pero también pone el dedo en la llaga, es decir, en algunos de los problemas que aún padece la institución.
El hecho más resaltable es que la institución, por fin y después de un arduo esfuerzo, recibió la Acreditación Institucional de Alta Calidad, cuya ausencia era uno de los peores sambenitos que laceraba, sobre todo, a las personas serias que están en la universidad haciendo academia con honestidad.
Este es un gran reconocimiento para los miembros de los principales cuerpos colegiados (Consejo Superior, Consejo Académico, etcétera), para los funcionarios de las diversas administraciones que trabajaron en pro de esta meta, para el Gobernador Verano, para los profesores, estudiantes y trabajadores que le metieron el hombre a la Acreditación, luchando contra todos los factores adversos.
La Acreditación a la Uniatlántico es fruto del esfuerzo colectivo, y del deseo de la mayoría de la comunidad universitaria por tener una mejor institución. Aunque todos pudieron haber aportado, este logro no pertenece a nadie en particular sino al conjunto que lo hizo posible.
Este premio no es un regalo por lo feo que aún exhibe la institución, sino un reconocimiento a lo mejor que tenemos como comunidad académica. Es un reconocimiento nacional muy valioso, pero también es un nuevo reto que se nos presenta para seguir mejorando y para lograr la universidad que la Región se merece.
Bienvenida la Acreditación Institucional de Alta Calidad.