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Justicia mediática y la ley de la primera impresión

En Colombia el que arrienda la casa esconde la basura bajo la alfombra y se desentiende del problema hasta que los nuevos inquilinos tengan que hacer la limpieza. Santos tendrá que desocupar la Casa de Nariño y desde ya le han empezado a marcar el paso para que limpie los posibles destrozos de su mandato.

Es una rutina, casi una tradición, la cadencia de la campaña presidencial. Y es tal la pericia del país que la pregunta de las mayorías no es si las acusaciones de Otto Bula contra la campaña del presidente serán ciertas o no, por el contrario, la pregunta es “¿cómo hace para dormir por las noches el hijo de p***?”.

Por supuesto, la mala fortuna del presidente fue aparecer en los medios de comunicación de un país que solo observa para reforzar lo que cree de antemano. Santos es, desde hace mucho, el saco de boxeo de las frustraciones nacionales y hasta personales del pueblo. Cualquier acusación lanzada contra el mandatario encontrará eco en la población.

Pero ¿quién es exactamente el tal Otto Bula?, para disuadir a nuestros impulsos conspiranoicos instintivos, remitámonos a información pasada, anterior al escándalo que nos compete. Es necesario omitir todas esas noticias recientes que podrían pintarnos el perfil más apropiado para redimir al descarado presidente.

El 5 de mayo de 2014 la Corte Suprema anunció que investigaría a Bula junto con otros líderes políticos del país por las revelaciones del narcotraficante ‘Don Diego’, quien lo vinculó con la parapolítica y el narcotráfico.

El 28 de mayo de 2011, un informe realizado por “un equipo de expertos -en cabeza del superintendente de Notariado y Registro, Jorge Enrique Vélez-“, según registra El Tiempo, determinó que Otto Bula era señalado por los paramilitares de ser el testaferro del exsenador Mario Uribe Escobar (primo del expresidente Uribe).

En esta misma noticia se dice que a través de Bula se compraban tierras de campesinos desplazados de forma ilegal.

Ya antes, el 10 de octubre de 2010 había sido denunciado por el narcotraficante Juan Carlos Sierra, alias ‘El Tuso’, por las mismas razones.

El 15 de agosto de 2016, Semana publicó un informe detallado sobre la inculpación de un exmagistrado auxiliar –Álvaro Pastás- por cuenta del testimonio de un presunto falso testigo que le relacionaba con sobornos de los paramilitares. En esta narración también aparece mencionado el exsenador Otto Bula.

A Bula lo capturaron a causa de las investigaciones adelantadas en Estados Unidos contra Odebrecht –las investigaciones que iniciaron todo el escándalo- y, ahora, intenta obtener el mejor trato posible ante su evidente culpabilidad. No se trata de un hombre impoluto, por el contrario, se trata de un hombre claramente relacionado, una y otra vez, con la historia de la parapolítica, el núcleo mismo de la mayoría de los problemas de corrupción de la historia reciente del país.

¿Podemos creer en Bula ciegamente?, ¿sabemos cuál es el alcance del acto de corrupción?, ¿este es el primero de muchos más escándalos de corrupción relacionados con Santos? No se sabe, quizá sí, quizá no. Lo cierto es que la justicia mediática solo contribuye a seguir minando la credibilidad -casi inexistente- en nuestro sistema de justicia.

Amanecerá y veremos, esperemos que amanezca.