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¡Junior sí, pero..!

Creo que nos equivocamos todos quienes creíamos en una clasificación menos vergonzosa. Lo del Junior anoche en  Argentina frente a Defensa y Justicia fue totalmente desconcertante. Tanto en lo futbolístico, que de eso no hubo nada por parte de los jugadores, como de parte del técnico Julio Comesaña que nuevamente parece equivocarse en la alineación inicial como en la demora en los cambios en momentos cruciales.

Anoche todo el plantel, creo que apenas el gol de Díaz pudo rescatarlo mínimamente. Jugó pésimo. Desaciertos en todas las líneas, especialmente la del medio donde Pico y Cantillo estuvieron  desconocidos, donde Hernández lució como jugador de barrio; en el ataque con un  Teófilo intrascendente en todo el trayecto y donde Daniel Moreno mostró torpezas seguidas. Hasta los marcadores de puntas fueron incapaces de contener las atropelladas arremetidas de los argentinos y con un arquero Viera que también lucía medroso igual que sus compañeros de equipo.

En fin, fue un mar de errores y desaciertos que llevó al Junior a encajar tempraneramente tres goles que parecían inalcanzables. Por suerte el pie prodigioso de Díaz arregló la cuenta con la anotación que serviría para la clasificación. Con los dos primeros goles encajados antes de media hora, se preveía la salida de Hernández que lucía torpe y miedoso. O de Pico, afectado anímicamente y cometiendo toda clase de errores en entrega y en marca. Pero conociendo a Comesaña, adivinábamos que no haría modificación alguna hasta después del primer tiempo o después que le marcaran otro gol. Así sucedió. Esperó el tercer gol comenzando el segundo tiempo para hacer las variantes. Hasta el VAR jugó a favor nuestro al anularse una anotación a los argentinos por una sutil falta contra Pico. 

Es que nos ganaron en todo: en fútbol sin ser un rival técnicamente superior. Pero sí, imponiendo  la fuerza y condición física. Los nuestros parecían hojas de papel frente al empuje de los contrarios. Lucíamos temerosos y sin brújula alguna. En esto del fútbol lo que parece imposible muchas veces se vuelve posible. Por fortuna para el elenco rojiblanco, el resultado correspondió a las aspiraciones junioristas, aunque el desarrollo del juego hacía prever algo distinto. El equipo argentino nos arrolló por doquier, pero le faltó un gol más para sacarnos del paseo. La ventaja lograda en Barranquilla con dos goles, se hizo valer en tierras gauchas. Fue muy difícil, como se preveía porque el contendor también quería llegar más lejos. Pero especialmente por lo desastroso del juego del Junior. 

Logrado este primer objetivo, vamos por el siguiente. Santa Fe está en la mira. Aunque con un  fútbol poco vistoso, los bogotanos sacan provecho de la mínima ventaja que se les ofrece. Su fuerte es el juego con pelota quieta. Tiros de esquina, tiros libres cerca del área o a larga distancia son bien cristalizados por los jugadores santafereños que imponen condiciones físicas para ganar en las alturas. He ahí, una de las varias falencias del elenco barranquillero.

Pero... si así como se jugó ante Defensa y Justicia, lo hacemos frente al Santa Fé, no dudamos de que los capitalinos nos manden a freír papas. El técnico Julio Comesaña, debe tener bien aprendida la lección para contrarrestar este argumento como también las veloces descolgadas de los ágiles atacantes del onceno cardenal. Y en ese orden de ideas, será fundamental el trabajo de marca en los costados para evitar lanzamientos, como importante la atención de los centrales para frustrar cabezazos  comprometedores en el área penal. Y fundamental también el apoyo de los marcadores hacia los ágiles atacantes del Junior.  

Los entendidos en la materia dicen, que todo equipo por bueno que sea, tienen algún momento malo; confiemos en que el jugado ante Defensa y Justicia haya sido el que le correspondió al Junior. Clasificamos sí, pero de verdad, en forma vergonzosa. Por fortuna esta vez el fútbol fue contrario al nombre del club argentino. Al menos no correspondió a la denominación de Defensa y Justicia. 

A todo esto, para lo que viene, incluyendo los dos partidos que restan en La Liga Colombiana, lo importante es la convicción, el deseo de triunfo y la actitud de todos y cada uno para ir tras la victoria. La mente concentrada en el rival de turno: Alianza Petrolera y Jaguares. Y en la Copa Suramericana lo demás vendrá después sea Paranaense o Fluminense.