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Junior: ¡paso enorme de equipo grande..!

Buenos augurios nos viene presentando el equipo Junior en los últimos tiempos como para hacer creer que sí se puede pretender alcanzar metas más lejos de lo hasta ahora alcanzado. Los  resultados en las fechas recientes tanto en el orden nacional como lo es la Liga, como en el ámbito internacional en el orden de Copa Suramericana así lo hacen pensar.

Lo de esta noche frente al Santa Fe es una muestra más de la categoría que el público exige a su equipo a nivel internacional. En la Copa Suramericana, aunque no todo está dicho, por lo menos revive la ilusión de alcanzar una final digna de un club como el rojiblanco.  Claro hay que esperar la fecha del 29 de noviembre en el Estadio Roberto Meléndez.  Si bien la primera parte está escrita y todo parece favorable para el elenco de Julio Comesaña, hay que ratificar la condición  en ese encuentro venidero.

En materia futbolística es innegable que Junior se muestra superior a su rival santafereño. Pero en el deporte y particularmente en el fútbol, muchas veces la calidad técnica es superada por los ímpetus y sentido anímico del rival. Por eso no se puede cantar victoria de antemano. Creer que ya estamos en la gran final puede resultar un espejismo. Ejemplos hay muchísimos de equipos favoritos en grado superlativo que han sido superados por contrarios con aparente menos condición futbolística pero que suple tal falencia con las ganas y mística en el campo de juego.

Lo de esta noche fue doblemente placentero. Porque se jugó con mística ovalada como lo quiere la gente, sin temor  y con criterio decisivo. Y además por la muestra técnica desplegada en todo el trayecto. Esta vez ni siquiera la altura ni el frío fueron capaz de detener al Junior. Porque cuando hay convicción y fe, el camino luce más expedito.

Julio Comesaña dijo antes del encuentro frente al Santa Fe que hay que vivir el momento, es decir, concentrarse mentalmente en el compromiso de ahora. Ya se cumplió esta noche. Junior vivió concentrado el partido. Lo ganó con jerarquía, inclusive pudo haber sido por un marcador más amplio. Ahora hay que preparar el espíritu para el domingo frente a Jaguares en la culminación del torneo regular clasificatorio. Y si como todos esperamos, se da el triunfo, entonces habrá que mirar, planificar y proyectar la ejecución de los partidos que siguen en lo que a la liga se refiere. La hinchada sigue pendiente y esperanzada en que esta vez sí se pueda alcanzar la tan esquiva octava estrella.

 Por lo demostrada en los últimos juegos, el elenco “Tiburón” nos ilusiona grandemente.  Además de la muestra futbolística, se nota en cada uno de sus integrantes el deseo vehemente de llegar a un objetivo propuesto.

Hemos sido críticos severos con el técnico Julio Comesaña, particularmente por su característica amarrete en el campo. Pero lo visto en los últimos encuentros nos parece estar contrariando tal pensamiento. El carácter ofensivo, la búsqueda del gol, sin arrugarse pese a la brusquedad física que intentó imponer el cuadro capitalino da los frutos y Junior los está obteniendo.

Resta ahora que esa misma impetuosidad la muestre en los cuadrangulares de la Liga. Bien dicen los comentarios de la prensa colombiana que el equipo que mejor juega es el Junior. Pero no podemos dormirnos en los laureles. Ser el mejor no es solo creerlo sino demostrarlo.

El Junior de ahora sí merece ser considerado como equipo grande de Colombia. Lo estamos logrando, pero hay que mantenerlo. Po lo pronto, los barranquilleros y en general los caribeños de toda la Costa disfrutamos y nos complacemos del juego armonioso, vistoso y contundente que nos está brindando el equipo. Ojalá “no sea flor de verano” sin lluvia de éxitos los que nos promete lo “Tiburones”.

Y que al final de la jornada, es decir final del año, podamos disfrutar la felicidad de un título más del  fútbol colombiano y ¿por qué no? De una corona internacional como la Copa Suramericana.