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“Julio VIII”: ¿ahora si llegó el salvador?

Ahora le llaman “Julio VIII”. Está tan desgastado y el público le ha perdido tanta confianza que ya en Barranquilla nadie le llama por su nombre de pila. Nacionalmente no lo  nombran Julio Avelino Comesaña. Es tan repetitivo que desde su quinta versión comenzaron a llamarlo por el número de veces en que ha dirigido al equipo.

Julio V, Julio VI, Julio VII y la nueva versión es Julio VIII (Julio octavo). A él todo esto le divierte. En vez de sentirse desacreditado, sonríe y en voz alta afirma que se siente orgulloso de saber que se le sigue teniendo en cuenta. “Por algo será.” decía “Tocayo Ceballos” un  célebre locutor de la Voz de la Patria en un programa dominical de mucha sintonía hace más de treinta años.

Julio Comesaña ha hecho casi todo el recorrido en el Junior. Fue campeón con el equipo en el 77 era de Varacka y la “Bruja” Verón. Después de haber deambulado por otros lares regresó al Junior en 1991, temporada en que se desató la llamada “Juniormanía” con un plantel de “ensueño” en el que el paraguayo Javier Ferreira y los colombianos Iván Valenciano y Víctor Danilo Pacheco hacían las delicias cada domingo en el Estadio Roberto Meléndez. Fue la primera gran decepción para la hinchada. En todo el país auguraban el título para Junior por su capacidad técnica y arrolladora. Comesaña antepuso su orgullo personal en vez de la ilusión de la hinchada y del club. Una pelea con el as paraguayo culminó en el marginamiento de Ferreira y prácticamente Junior declinó su aspiración de campeonar.

Su reemplazo al año siguiente fue el “Zurdo” Miguel Ángel López, quien a mitad de la temporada debió salir por los malos resultados. Comesaña que tampoco tenía éxito en el Medellín fue reenganchado en el onceno rojiblanco y en una campaña más o menos pareja logró clasificar al cuadrangular de fin de año. Segunda gran decepción: en el cuadrangular final del 92 no acumuló ningún punto, es decir, perdió los seis partidos en una final vergonzosa que mereció la burla general y el rechazo de toda la afición rojiblanca.

Sin embargo fue mantenido para el 93. Los directivos contrataron al astro Pibe Valderrama y al Niche Guerrero y a Mendoza, se repatrió al goleador Iván Valenciano del Atalanta de Italia y  se recuperó a Mackenzie del Real Cartagena. Sería entonces la temporada de la reivindicación. Finalmente Junior pudo ser campeón en el 93 y Comesaña alcanzaría su primer título de campeón con el Junior.

En el año 94 cumplió su mejor campaña de Copa Libertadores llevando al equipo a la semifinal que perdió ante el Vélez Sarsfield de Argentina. Salió del club y fue reemplazado por el “Piscis” Restrepo quien le daría el cuarto título de campeón a los “Tiburones”.

Desde entonces Comesaña y el “Zurdo” López se turnaron en la dirección técnica entregando o intercalando el dominio temporalmente a otros como Chiqui García, Julio César Uribe, Javier Castell, Juan José Peláez, Norberto Peluffo, Dragan Miranovic, Jorge Luis Pinto, Carlos Ischia, Jorge Alcázar, Sachi Escobar, Diego Edison Umaña, Luis Grau, Oscar Quintabani, Luis Cheche Hernández, Diego Umaña, Alexis García, Alexis Mendoza, Giovanni Hernández...

Las otras veces en que ha dirigido al equipo fue en el 96-97, 2002, 2008, 2016. La última hace apenas cuatro meses y medio. Con figuras importantes en el plantel y cuando todos candidatizaban al equipo como favorito, de nuevo Comesaña pareció confundido y equivocado en planteamientos y alineaciones y siendo eliminado por el América, un rival de la División B que en nuestra propia casa nos dejó por fuera. “No puedo prometer título pero tengo un equipo para campeonar”, pareció decir a su llegada a Barranquilla hace dos días para reemplazar a Alexis Mendoza y convertirse en el Julio VIII.

El concepto generalizado en la hinchada sobre Comesaña es que es un técnico que hace caminar al equipo y que ilusiona al público, pero que al final, cuando tiene que colocar “toda la carne en el asador”, se confunde, le da miedo arriesgar y prefiere la táctica ultradefensiva. Por ese temor reverencial ha dejado escapar mejores posibilidades.

Comesaña, hoy “Julio VIII”, ha sido campeón con Junior como jugador (1977) campeón como técnico (93), fue el “salvador” del equipo en el virtual descenso del 2008, le han llamado “el bombero” y “apagafuego” en momentos en que el plantel parece desacertado y salido de las manos de otros técnicos, es el hombre de suma confianza de los accionistas Char hasta tal punto de que no importa cuántas veces lo echen, éllos, los dueños del equipo, siempre lo tienen de primero en la lista. Igual que al “Zurdo” López quien –según aparece en redes sociales- se molestó con Fuad Char porque según creía, él estaba en turno  primero que Comesaña.

“Julio Comesaña es quien conoce el medio, conoce a los jugadores y conoce el fútbol colombiano. Por eso es que lo hemos traído de nuevo”, enfatizó el presidente del club Antonio Char. Una respuesta tan manida como manida son las tantas veces (ocho) en que lo han “contratado por bueno y lo echan por malo”, tal como acontece en todos los equipos de fútbol.  

A Julio Comesaña se le reconoce como un técnico frentero y de carácter, que no se deja manipular ni que lo vapuleen en las llamadas “roscas” que se dice han creado jugadores para sacar a entrenadores como Gamero y al propio Alexis Mendoza. Su gran defecto, si así podemos decir, es que en los momentos cruciales parece confundirse, se atemoriza y prefiere el cero en su arco que arriesgar en busca de la victoria.

Ojalá esta vez-dicen los hinchas- “no nos salga de nuevo con su acostumbrado sistema ultradefensivo”. Y Si como él mismo lo afirma, “hay plantel para pelear título, que salga a ganar los partidos en todas las canchas del país”.