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¡Julio abre el ojo..!

Hace algunos años, en la década de los noventa, se puso de moda una canción del compositor bolivarense (ya fallecido) Pedro Pablo Peña, con el título de “El cacharrero” que en alguna parte de su letra dice “Julio, abre el ojo, un cachaco se conoce a tu mujer”. Recuerdo que por ese tiempo, el técnico del Junior lo era Julio Avelino Comesaña. Al entrenador colombo-uruguayo incluso se le molestaba y él no ocultaba su malestar cuando los periodistas le dedicaban parte de la canción.

La dedicatoria hacía referencia precisamente al  equipo que en esos momentos no cumplía una buena campaña. Ahora, en su séptima versión como técnico del cuadro rojiblanco, se trae a colación la interpretación no como sentencia o condena, sino como aviso preventivo para Comesaña. Para esta segunda parte del 2017 los directivos parecen estar complaciendo en todo al técnico. Salida de jugadores y contratación de otros que a primera vista y de acuerdo a sus referencias pueden considerarse buenos refuerzos. Nos referimos sin duda a las figuras Yimmi Chará y Teófilo Gutiérrez; y a los otros como Marlon Piedrahita, Jorge Arias, Rafael Pérez, Jefferson Gómez, a quienes se les exigirá sin duda un alto rendimiento.

Hoy no podrá excusarse diciendo que no tenía los jugadores necesarios como para pelear títulos. Hoy, Junior es el club boom de Colombia por las inversiones que sus directivos están haciendo para volver al equipo al sitial que siempre ostentó a través de la historia.

Sin embargo, a  estas alturas nos preocupa todavía una duda y es la del volante diez, el volante creativo que no aparece en el plantel. Hay quienes afirman que Jarlan Barrera llevará el distintivo número de loa ases del mediocampo. Pero los hay también, que creen que aún no es el tiempo de Jarlan. Nos parece que Jarlan está en marcha pero le falta experiencia y categoría como para cargar en sus hombros tremenda responsabilidad. Quisiéramos eso sí, estar equivocados.

Y como no ha habido anuncios sobre contratación del No. 10 por parte de los directivos, nos permitimos creer que la presencia de Teófilo Gutiérrez obedece a la condición de volante armador que el técnico le dará al hombre de La Chinita. De ser así, nos quedaría faltando un delantero goleador. Porque salido Edison Toloza, el de mejor rendimiento ofensivo en el torneo anterior, la plaza parece quedar desierta. Con Ovelar no hay seguridad; el paraguayo es irregular en su participación. Juega uno o dos partidos y por lesión recurrente, desaparece otro tanto, vuelve a la cancha y vuelve y desaparece. Claro, están también, Aguirre, Cuestas y el propio Chará.

En ese orden de ideas y de acuerdo con las contrataciones, se estima que el equipo este semestre estará disputando posiciones de vanguardia y que su clasificación a la gran final no debe quedar en duda. Se le apunta muy bien. Eso no garantiza consecución de títulos, pero anima la confianza y la ilusión de tener con qué intentarlo.

Salta una preocupación de igual magnitud entre la afición. Es la manera como el técnico Julio Comesaña va a manejar al grupo. En el criterio casi generalizado del público se sabe que el entrenador Comesaña es de la escuela tradicional colombiana: demasiado cauteloso. De los que prefieren no arriesgar ofensivamente para no ceder terreno defensivamente. Aplicación cuando juega de local y extremadamente excesivo cuando actúa de visitante.

Por ello a Comesaña se le califica como técnico amarrete, de los que procuran mantener en lo más posible la media inglesa. Ganar de local y no perder de visitante; pero es tan temeroso y aplicado que a veces luce exagerado.

Y, aunque estimamos no sea en esta ocasión, a Comesaña también se le conoce por su carácter  recio y que muchas veces choca con sus propios dirigidos. El ejemplo más claro y que la hinchada mantiene viva en el recuerdo es la de aquel Junior del 91. Temporada conocida como la “Juniormanía” en la que cada partido en el Estadio Roberto Meléndez significaba una fiesta dominical.

Y se recuerda muy bien por aquella equivocada controversia con el paraguayo Javier Ferreira, entonces la gran figura del equipo y quien junto a Víctor Danilo Pacheco e Iván René Valenciano entre otros hacia las delicias cada tarde dominical. Aquella temeraria pelea dio al traste con lo que pudo ser entonces la tercera estrella del club. Su actitud inquebrantable para demostrar que era el que mandaba, sin dar su brazo a torcer, terminó por dejarnos fuera de esa gran posibilidad cuando todo parecía a nuestro favor.

Con más recorrido y la serenidad, paciencia y tolerancia que dan los años, confiemos que en este 2017, en su séptima versión, Julio Avelino Comesaña nos regale a los hinchas del cuadro “Tiburón” la gran alegría de un nuevo titulo de campeón. La afición no espera ni acepta menos.

Porque todo parece estar dado para lograr la meta largamente deseada. Al entrenador se le ha dado todo lo que a otros (Alexis Mendoza y Alberto Gamero)  les negaron. A otros los llenaron de “figuritas”, a Julio Comesaña le han colmado de figuras.

Así que no es solo una petición, sino una exigencia para el técnico. Y, ojalá durante la competencia y al final de la misma, no tengamos que estar repitiendo ni tarareando aquella famosa melodía de ¡Julio, abre el ojo!