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Jaime Jaramillo Uribe, un historiador de rupturas

Falleció hace pocos días en la ciudad de Bogotá el destacado historiador  colombiano Jaime Jaramillo Uribe. Le dejó al país y al gremio de los historiadores una impronta de trabajo independiente y una obra maciza que señaló rutas y rompió tradiciones en varios niveles.

Jaramillo Uribe produjo sus ensayos en una época en que aún dominaban en los discursos históricos los enfoques patrioteros y elitistas; en tal sentido, su obra representó una ruptura temprana que introdujo una visión más crítica y científica que la esbozada por los historiadores de principios del siglo XX.

Este historiador es considerado uno de los más importantes pioneros de lo que después llamaron la Nueva Historia, que fue un universo historiográfico dominado por las corrientes históricas más relevantes en Europa y el mundo después de los años cincuenta del siglo XX, donde descollaron las mezclas de los aportes de Annales y el marxismo, y el uso de los métodos y técnicas novedosos.

Los trabajos de Jaime Jaramillo Uribe (y de los demás historiadores que ayudaron a cambiar la historiografía nacional) se condensaron en libros y compilaciones que aparecieron, sobre todo, a partir de los años setenta del siglo XX. Una compilación representativa de ese esfuerzo de ruptura fue el Manual de Historia de Colombia (1979 en adelante), el cual concentró estudios de los mejores historiadores de la nación, articulados a un espectro temático muy amplio. El director científico de esa importante obra fue el maestro Jaramillo Uribe, quien venía publicando sus ensayos desde los años sesenta de aquel siglo.

Este investigador fue también pionero en los estudios de historia social, más que nada para la época de la colonia en nuestro territorio. Podría asegurarse que ayudó a traer al primer plano a sectores sociales no tratados por la historiografía tradicional, ya sea por prejuicios raciales o por intereses clasistas.

Sus investigaciones sobre la esclavitud y los esclavos en la Nueva Granada son de lo más relevante que se ha producido en la nación utilizando fuentes primarias de archivo. Lo mismo cabe decir de sus análisis del mestizaje en la época colonial y de la situación de los indígenas en ese período. La mayor parte de los escritos relacionados con esos temas fueron compilados en dos tomos bajo el título Ensayos de historia social (1989, 2 volúmenes).

Jaramillo Uribe fue también pionero en el tratamiento de las ideas políticas en el siglo XIX, rompiendo con el maniqueísmo típico de los liberales y conservadores y con el dogmatismo de ciertas corrientes que prefieren el panfleto al discurso histórico riguroso. Un ejemplo de esa visión equilibrada y científica son los trabajos recogidos en el libro El pensamiento colombiano en el siglo XIX (1964, reeditado después dentro de sus obras completas), que puede leerse como una historia de la cultura y como una historia de las ideas.

En ese trabajo de ruptura somete a un agudo escrutinio las ideas de los más representativos pensadores y políticos liberales y conservadores del siglo XIX, apartándose de la manía descalificatoria de los historiadores liberales y conservadores, y ahondando en el origen de sus conceptualizaciones. Un ejercicio de esta índole no es fácil, sobre todo si tiene en cuenta que fue realizado en una época de creciente polarización y sectarismo.

Jaramillo Uribe rompió, además, con cualquier atadura dogmática en materia teórica y metodológica, como ya fue destacado por el historiador Jorge Orlando Melo. En esa posición, que proyectó a lo largo de su vida intelectual, se vislumbra el influjo del grupo Annales, siempre tan abierto al uso de los recursos teóricos y metodológicos sin tener en cuenta su origen y sin obedecer a las ataduras ideológicas, pues lo esencial era alcanzar el desarrollo científico de la disciplina.

En un país polarizado y dividido en bandos irreconciliables, Jaramillo Uribe fue un ejemplo de apertura mental, de tolerancia y de respeto por la forma de pensar de los demás. Por esta razón, se alineó siempre a favor del pluralismo y contra las capillas dogmáticas que intentaban instrumentalizar la historia para ponerla al servicio de la ideología o de la política.

Jaime Jaramillo Uribe, el maestro que ayudó a revolucionar la historiografía colombiana, fue también un señor en el amplio sentido del término. El mejor homenaje que le podemos rendir los historiadores contemporáneos consiste en reconocer su legado, y en continuar el camino que fertilizó su trabajo independiente, pluralista y abierto al cambio teórico y metodológico, para seguir fortaleciendo la ciencia histórica nacional. 

Bibliografía de Jaime Jaramillo Uribe: Entre la historia y la filosofía (1968); Algunos aspectos de la personalidad histórica de Colombia (1969); Historia de la pedagogía como historia de la cultura (1970); De la sociología a la historia (1994); Travesía por la historia: antología (1997); Historia, sociedad y cultura: ensayos y conferencias (2002); Memorias intelectuales (2007), entre otros.