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Iván Duque: ¿títere o traidor?

De acuerdo con las últimas encuestas, el candidato que puso Uribe se perfila como un probable ganador, pues su ventaja con quien le sigue es bastante notoria. ¿Cómo actuaría Duque si logra el triunfo?

Ese candidato tiene un jefe político difícil y con bastante influencia en gran parte del electorado. Si ganara la presidencia sería, en parte, por efecto del gran poder de arrastre que hoy posee el principal elector del país. ¿Reconocerá Duque ese esfuerzo o hará lo mismo que Santos?

La ruta más difícil de este aspirante es hacer la misma de Santos: traicionar a Uribe. Recuérdese que Santos fue elegido gracias al apoyo de este, pero cuando se instaló en la Casa de Nariño se le volteó al jefe natural, especialmente en materia de paz y guerra.

Una de sus principales medidas como presidente fue iniciar diálogos con la principal guerrilla de la nación, en contra del parecer de Uribe y sus amigos. Santos también proclamó que dejaría actuar sin restricciones a la justicia, y que arreglaría las relaciones con los vecinos, rompiendo con lo que había hecho su mentor.

Estos cambios de política en lo interno y lo externo provocaron, primero, el disgusto de Álvaro Uribe, y después su oposición más cerrera contra el gobierno de Santos, a quien calificaron de traidor, porque desechó el legado de quien lo llevó hasta la silla presidencial.

La historia parece repetirse ahora en cabeza de Iván Duque. Para que este candidato cumpla con lo que promete, la única vía que le queda es la de traicionar el estilo de su maestro. Veamos algunos de los matices de ese escenario posible.

Para ser fiel a quien lo ha promovido, Duque deberá hacer trizas el acuerdo de paz con las Farc y, sobre todo, tendrá que desconocer la Justicia Especial que pone en riesgo a Uribe y a todos los demás civiles que, de una u otra forma, apoyaron o se confabularon con el paramilitarismo. ¿Asumirá Iván, en este delicado asunto, el camino del títere o del traidor?

Duque ha dicho que respetará la acción de la justicia, pero respetar esa acción equivale a apoyar todos los intentos de los jueces por esclarecer los casos que aún no han prescrito, como el de las chuzadas, el de AIS, la yidispolítica, etcétera. ¿Permitirá Duque que la justicia haga su trabajo, asumiendo la pose del traidor igual que Santos, o apoyará a Uribe y a los suyos, actuando como un títere?

Uribe querrá hacer con Duque lo que no pudo hacer con Santos: rodearlo para que no se le descarrile, “ayudarlo” a organizar un gobierno a su imagen y semejanza, manteniéndose bastante cerca de él, casi hasta negarlo como presidente. ¿Se quitará Duque semejante cepo de esclavo, asumiendo la pose del infiel, o mantendrá a su jefe ahí, portándose como un títere?

Finalmente, el país recuerda que los gobiernos de Uribe se caracterizaron por aplicar una feroz persecución contra los opositores, ya fueran estos magistrados, políticos, periodistas o gente del común. ¿Seguirá Duque los pasos del jefe, mintiéndole al país, calumniando, organizando complots y sembrando todo con cortinas de humo para esconder la verdad?

Para no hacer lo mismo que hizo Uribe con la justicia y con la oposición, Duque no podrá ser un títere sino que tendrá que convertirse, como Santos, en otro gran traidor. ¿Será capaz Iván Duque de traicionar a Uribe, convirtiéndolo de nuevo en opositor, o conservará el perfil de títere, destrozando las instituciones y yendo contra la decencia y contra la ley por defender a quién lo ayudó a ganar la presidencia?