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Inclusión real y total

Es común creer que la inclusión de personas con discapacidad en la sociedad es una tarea sencilla, pues es concebida de una manera errónea. La mayor parte de la sociedad tiene una información equivocada sobre el tema, hay demasiados mitos que se han encargado de alimentar la percepción incorrecta e inaceptable que se tiene. Esta columna buscará ayudar a esclarecer, desmitificar y a ponerle freno a tanta indolencia.

Es pertinente mencionar la famosa y tradicional frase: "Quien no conoce su historia está condenado a repetirla". Desde que uno nace y empieza su vida, las personas mayores le inculcan los valores, principios, le brindan las herramientas pertinentes y le ofrecen una formación según sus capacidades. En una gran parte de los casos, sin tener motivos oscuros ni malintencionados, el tema de la discapacidad cognitiva o más comúnmente conocida como síndrome de Down se ha convertido en un pergamino de mitos ilógicos e inciertos. Por lo general se escuchan comentarios sobre "estos angelitos", que son "niños especiales" o que padecen de una enfermedad, entre un sinnúmero de afirmación alejadas de la realidad. El sentimiento de lástima o pesar que muchos consideran que deben sentir sobre estas personas, no solamente se encarga de excluirlos de la sociedad, si no que los marginan y les ponen etiquetas que no deben llevar.

Las personas que tienen algún tipo de discapacidad, ya sea visual, auditiva, física o cognitiva, no son seres inservibles como muchos piensan, ni hay que sentir pena ni tristeza por ellos. Son seres humanos comunes y corrientes, con todas las capacidades del mundo para aportarle a la sociedad dependiendo de su desarrollo, para vivir una vida digna e incluyente.  Se logró ver un avance con el decreto 1421 del 29 de agosto de 2017 que presentó el Ministerio de Educación, en el cual se fijaba un plazo máximo de 5 años a las entidades territoriales e instituciones educativas oficiales y privadas para que adoptaran todas las medidas pertinentes para brindar educación incluyente a las personas con discapacidad. En algunos casos se observa como a estas personas les toca trasladarse a colegios alejados de sus hogares, pues no todos los aceptan por diferentes motivos, generando grandes obstáculos para proporcionar una educación de calidad. En el ámbito académico podemos ver como la Universidad del Norte con su proyecto de Uninorte Incluyente ha sido un ejemplo para garantizar la inclusión de personas con diversos tipos de discapacidad. Aunque todavía no hay personas con discapacidad cognitiva en el programa, confío plenamente en que la universidad les brinde su espacio en un futuro cercano. Hay leyes y normas que hablan de la inclusión de personas con discapacidad en la sociedad, pero estamos muy lejos de llegar a la meta. La desinformación con respecto al tema sigue siendo grandísima, ya que las personas tienden asociarlo más a un problema de salud y, por ende, no se toman las medidas pertinentes para fomentar la inclusión real y total. El lenguaje que utilizamos es de gran relevancia, tenemos que entender que no es un problema de salud, si no una realidad que necesita ser abordada integralmente.

En Barranquilla tenemos el ejemplo de Fundown Caribe, una entidad privada sin ánimo de lucro, cuyo propósito es promover la inclusión de las personas con síndrome de Down y discapacidad cognitiva en la Costa Caribe. Su gran labor para orientar a una gran cantidad de personas y fomentar la inclusión en nuestra sociedad, es un ejemplo a seguir. Claramente su trabajo durante estos 10 años ha colaborado a mejorar la vida de bastantes personas, pues este tema no influye solamente en la persona que se encuentra en situación de discapacidad, si no que tiene un efecto en su familia, amistades y demás ciudadanos. Necesitamos que las empresas privadas, la academia y el gobierno tanto nacional como territorial se apoderen aún más de esta cuestión, para que entre todos podamos sensibilizarnos y generar una transformación verdadera. Es urgente que la sociedad en general participe en la creación de proyectos conscientes, focalizados y bien estructurados para lograr una inclusión total.