Ideología y deporte
Las orientaciones ideológicas suelen influir, para bien o para mal, en el modo como valoramos las cosas de la vida. Muchas de estas son toleradas o respetadas si casan con los principios o valores que determinan nuestra perspectiva. A veces censuramos procesos que están fuera de la política o de la ideología por razones ideológicas.
Es lo que ocurre a menudo en las redes sociales con los militantes políticos. Algunos de estos (quizás los más puros y radicales) aplican el odio alimentado por la ideología a los eventos deportivos, descalificándolos como instrumentos de alienación del pueblo.
Su lógica maniquea puede ser resumida así: si existen tantos problemas sociales ¿por qué las personas, los sectores populares, se dejan manipular con un partido de fútbol? Así, el deporte es convertido por el portador de la ideología en enemigo de los asuntos sociales y en causa de la alienación popular.
El comportamiento de los ideólogos cibernéticos es similar al de los curas medievales que quemaban gente. Su lógica es esta: todo lo que esté en descuerdo con mi visión es demoníaco y debe desaparecer. Únicamente lo que es de Dios debe prevalecer Y, desde luego, la visión y los deseos de Dios coinciden con la de ellos.
En esta actitud sectaria y totalitaria se encuentra un profundo desconocimiento del papel civilizador del deporte, y de su importancia como instrumento de construcción de una sociedad que le rinde menos tributo a la muerte, como ya fue demostrado por Norbert Elias en sus ensayos históricos (Deporte y ocio en el proceso de la civilización).
Ese comportamiento pretende también meter en un solo saco problemas que no caben en un solo saco. Todos los países del orbe tienen problemas sociales, aun los más desarrollados y estables. ¿Hay que pedirle a estos que no permitan el deporte porque tienen problemas sociales?
Tantas dificultades que carga Colombia (gritan los ideólogos puristas y los políticos utópicos) y la gente celebrando la clasificación al Mundial. ¿Quién ha escrito que porque tengamos problemas sociales no podemos celebrar esa clasificación? ¿En qué Biblia está consignada semejante majadería?
Esa lógica perversa es similar a la de los ultraderechistas que detestan el deporte cubano porque es un instrumento de la dictadura para mantener el dominio sobre el pueblo. O a la de quienes no ven un partido de béisbol de las Grandes Ligas porque ese juego es una manifestación del imperialismo norteamericano.
Los sectarios que se expresan así desconocen las peculiaridades y el papel de los deportes en los diversos países, más allá de los gobiernos y de las concepciones políticas que les rodean. Desconocen también la autonomía relativa que las actividades deportivas suelen desarrollar con respecto a los Estados y a los partidos.
Un maniqueo de esos que pululan en la red ¿cómo explicaría el reciente enfrentamiento entre los basquetbolistas negros de los Estados Unidos y el presidente Trump? ¿Y cómo analiza el carácter masivo de muchas otras expresiones deportivas en ese país? ¿Es eso el resultado de una simple manipulación de la gente?
El argumento de fondo de los sectarios que odian el deporte es que este es utilizado por la burguesía para manipular al pueblo. Es decir, el fútbol para esos curas medievales, es un medio para alienar a la gente y para no dejarle ver los problemas sociales. Por eso escriben lo que escriben contra la clasificación de Colombia al Mundial.
Tal vez, según su lógica, hubiera resultado mejor que la Selección no hubiera clasificado. Porque de ese modo la gente se hubiera concentrado más en los problemas sociales. Y el cambio social ya estuviera a la vuelta de la esquina, como si este no dependiera de otros factores que rebasan el simple deporte.
Si la Selección no clasifica a Rusia, tampoco hubieran desaparecido los problemas sociales, porque la solución de estos nunca ha dependido ni dependerá de la dinámica del deporte. Depende sí de la acción de los partidos y del Estado y del papel de la gente.
Es terriblemente difícil sostener la idea de que la Selección aliena al pueblo y no la deja ver los asuntos sociales, que es el planteamiento esencial de los sectarios ideológicos. ¿Cómo explicar, si es así, el papel de los jugadores en apoyo de la paz de Colombia?
Al paso que van, los ideólogos del maniqueísmo tendrán que comprarse una torre de cristal donde meterse para rumiar su soledad. Aislados del mundo podrán seguir rumiando qué es bueno y qué es malo, qué debe hacer y qué no debe hacer la humanidad para parecerse a ellos.
Porque la humanidad solo será santa y buena si casa con sus modelos sectarios y con sus ideas totalitarias para vivir. Muera el deporte y muera la diversión porque alienan y recubren los numerosos problemas sociales. Aislados del resto del mundo es la única manera como podrían vivir para evitar el sufrimiento.