¡Hay que dar más..!
No fue la mejor presentación. La del Junior anoche frente al paraguayo Guaraní fue apenas un apretado triunfo. Por la mínima diferencia; claro, victoria al fin de cuenta que es lo que vale. Creo sin embargo, que el público esperaba más. No solo en cantidad de goles, sino también en calidad. De eso fútbol que últimamente había identificado al equipo como el mejor de Colombia en materia armoniosa; pero que en las últimas actuaciones ha quedado en deuda.
Sin desconocer que el Guaraní se plantó bien y apretó las marcas, tampoco mostró dechado de virtudes. Más bien, mostró la característica del futbol paraguayo: recio y cauteloso, pero con fallas defensivas que no supieron aprovecharse. Junior está mostrando un fútbol cambiante. Unas veces haciendo crecer la ilusión por el juego vistoso en la cancha. Otras con un juego enredado, parsimonioso y desesperante que hace contrariar el carácter del público. Fácilmente se pasa de un estado anímico entusiasta a un estado de nerviosismo y molestia.
El de anoche ante los paraguayos tuvo de los dos ámbitos. En el primer tiempo, si bien se tuvo por lo menos tres ocasiones de anotar, también hay que aceptar que pudimos haber encajado algún gol. Pero el despliegue rojiblanco no lució el mejor. Sus integrantes se regodeaban por momentos con el juego desequilibrante, pero también en el insulso e infructuoso toque toque en la línea defensiva y en el medio. Daba la impresión de no querer apurar las acciones, conformes con lo que podían hacer y dejando que el rival impusiera su manejo. El cero a cero del primer tiempo fue fiel reflejo de lo poco que ofrecieron ambos cuadros. Pero con más de deuda en el onceno local por la obligación de ser más agresivo.
Bastante tiempo del segundo periodo también fue de incertidumbre. La hinchada pedía, mejor exigía al técnico las variantes rápidas que pudieran cambiar el destino del partido. Por suerte, Alexis Mendoza entendió que era necesario apurar las acciones. Los cambios con el ingreso de Luis Díaz y del “Loco” Johnatan Alvez parecieron impregnar a los jugadores de un mejor espíritu anímico.
El gol único de Chará salvó la noche. La afición quedó contenta pero no conforme. Porque entendió que al Guaraní había que ganarle por más goles, para ir al choque de vuelta con mejor ventaja. No con la mínima diferencia. Y en la retina y la mente del público quedó la idea de que se necesita mucho más para seguir aspirando a cosas mejores.
Las comparaciones –dicen no son buenas- pero seguramente si son necesarias. Por eso, la gente ha comenzado a decir que este Junior de Alexis Mendoza, se ha distanciado del Junior de Julio Comesaña. Prácticamente con los mismos jugadores, el de ahora, es un equipo de menos producción ofensiva y de menos estética futbolística. Junior luce parsimonioso, lento en el transporte del balón y demasiado prudente; prefiriendo el seguro de la pelota que el riesgo de profundizar. Lo que le permite el dominio en la cancha, pero le resta posibilidades de llegar al gol.
Y en ese orden de ideas se preguntan ¿por qué si se trajo a un goleador como el “loco” Alvez y si se tiene a un desequilibrante Luis Díaz por la punta porque no se inicia con ellos? ¿Por qué hay que esperar los minutos finales para apurar el juego? Seguimos sin entender por qué no se aseguró a Macnelly Torres cuando estuvo sin equipo y lo tuvimos prácticamente en la mano.
Seguimos creyendo que al Junior le hace falta un verdadero volante creativo. En la nómina actual-pregunto- ¿quién es el diez diez capaz de manejar los hilos del medio y de colocar pases para los delanteros? No es difícil afirmar que en el equipo no existe ese volante creativo y que hace muchísima falta. No es Cantillo, ni Chará, ni Teófilo quienes puedan desempeñar ese rol de echarse el equipo a cuestas. Y ¿qué pasa con Jarlan Barrera. Habrá que enviarlo al equipo de segunda para que despierte del letargo en que está envuelto?
Esa falta del volante creativo trae como consecuencia un desgaste en jugadores como Chará, Teófilo y el propio Cantillo. Y quizás por eso ellos han bajado su rendimiento y han contagiado a sus compañeros en el desempeño grupal. Y ¿hasta cuándo habrá que esperar al “Mudo” Alberto Rodríguez. Si se trajo como refuerzo es hora que se coloque a jugar y no que se tenga entre algodones y sábanas. Igual que al atacante Alvez que creemos debería ser inicialista. El técnico deberá analizar más a fondo y con sus asistentes en la conformación de nóminas para afrontar los compromisos nacionales e internacionales. Porque la presentación en el torneo doméstico ante Bucaramanga y Pasto del llamado equipo B no ha sido lo mejor. Y en la Copa Libertadores, frente al Guaraní también quedaron muchas dudas en el llamado equipo titular.
Si queremos llegar más lejos y entrar en la línea grupal con Boca, Alianza Lima y Palmeiras, es necesario retomar bien el camino para transitar con más claridad. Tal como lo pregonaron directivos del club y la propia critica deportiva cuando se rearmó el plantel con los refuerzos y cuando se prometieron mejores tardes para el equipo. Y a los propios protagonistas hacerles entender que la hinchada quiere y exige más de lo que hasta ahora han ofrecido.