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Grandes proyectos que cambiarán la historia de nuestro deporte

A pocos días de finalizar el año y cuando se rinden cuentas sobre las actividades desarrolladas  durante el 2015, entes deportivos se afanan por dar a conocer sus “realizaciones” y se ufanan también por mostrar proyectos con supuestos beneficios para el deporte en nuestra ciudad y departamento.

Tratándose quizás de disimular la pésima actuación de nuestra representación en los recientes Juegos Nacionales llevados a cabo en no menos de nueve sedes del interior del país. Por una parte, Indeportes con su director Aimer Castillo a la cabeza responsabilizando de la debacle a la administración departamental y al gobierno nacional por la poca o casi nula asignación de presupuesto.  Y el otro ente, la Secretaría Distrital de Deporte y Recreación con Joao Herrera al frente, contando a cuatro voces los proyectos máximos de construcción y reconstrucción de escenarios deportivos.

El primer argumento, el de Indeportes, sumamente manido, trajinado y tan cacareado que ya nadie cree o no le para bolas. Desde hace bastante rato las asignaciones presupuestales han sido ridículas para Atlántico en comparación con otros departamentos como Antioquia, Valle, Cundinamarca y Boyacá. A esas regiones les asignan entre 20 y 40 mil millones de pesos, mientras al Atlántico a duras penas les aportan 2 mil millones para la preparación de los deportistas. El problema radica es en la falta de gestión, en la falta de carácter para enfrentar y exigir las condiciones igualitarias. Tal como sucede con los desproporcionados precios de gas y energías que por estos tiempos han tenido en polémica la región Caribe con las del interior.

En cuanto a lo que corresponde al Distrito, Joao Herrera se ha empeñado en anunciar con inocultable placer y orgullo las millonarias inversiones en construcción de escenarios como Estadio de Béisbol, al que pretenden colocarle el nombre de Edgar Rentería, la reconstrucción del Estadio de Baloncesto al que seguramente le cambiarán el nombre de Elías Chegwin por el de otro deportista, el coliseo Humberto Perea que será derribado y cambiado por uno nuevo, seguramente con el nombre de otro atleta o tal vez por el de del ingeniero o arquitecto que adelante el proyecto. Y el Romelio Martínez, antiguo Estadio Municipal que, será sometido, según lo dicho por Joao Herrera a un cambio radical, girándolo en más de 90 grados para colocar la cancha de oriente a occidente contrario a la ubicación actual de norte a sur.

Pero lo más destacable son las adecuaciones o reformas que se le harán al estadio, ya que la intención es colocar en su entorno una especie de centros comerciales  y que la función del escenario sirva además del fútbol para la práctica y celebraciones folclóricas y del carnaval.

Desde hace muchos años han surgido voces intentando acabar con este estadio para darle un aspecto comercial al sitio al norte de la ciudad. Desconociendo como lo hacen ahora los proyectistas, administradores distritales y el mismo secretario de Recreación y deportes, la historia del magno escenario inaugurado en 1935 para las Terceras Olimpiadas o Juegos Nacionales.

En lo que respecta al estadio de béisbol, el proyecto es ubicar el back stop, colocando en el mismo sentido de la carrera 54 hacia la vía 40 el Home Plate como estuvo hace muchísimos años (1946) cuando fue construido para los Juegos Centroamericanos y del Caribe. Claro el nombre será el de Edgar Rentería, dejándole a Tomás Arrieta un pequeño espacio al que supuestamente le darán el nombre de Museo. No es necesario-señor Herrera- hacer consulta ni encuestas para colocarle el nombre que usted y otros funcionarios quieren para congraciarse con el bicampeón de Series Mundiales de béisbol y para que se les reconozca a ustedes como grandes gestores del deporte

Todos estos proyectos de construcción de nuevos escenarios bajo el argumento de que son exigencias de la Odecabe para los Juegos Centroamericanos y del Caribe del 2018. Como si en el año 1946 cuando Barranquilla fue sede de los Juegos Centroamericanos la misma Odecabe no se percatara de cómo estaban ubicados el Tomás Arrieta para el béisbol y el Municipal (hoy Romelio Martínez) para el fútbol y atletismo.

Estos “Magno proyectos” en los escenarios deportivos, se me antoja, una manera paulatina de ir acabando con los mismos para dar paso a enormes moles de concreto para beneficios económicos de particulares, tal como aconteció con el Hospital Infantil Francisco de Paula, como sucedió con el Circo de Toros y como sucedió más recientemente con la Casa de la Colonia Española.  

Millonarias inversiones de 18 mil, 28 mil y muchos miles de millones más que dejarían a Barranquilla como la ciudad más moderna en materia de escenarios deportivos no se compadece con las pretensiones de cambiar nombres históricos de personajes que hicieron grande nuestros deportes y que llenaron de honor a nuestra ciudad y nuestro departamento. Ni de acabar con esos estadios que en su momento y a través de los años se elevaron majestuosos en señal de grandeza.

Tal vez para las actuales y nuevas generaciones ello signifique modernismo y actualización, pero para quienes fueron pioneros de grandes hazañas y acontecimientos deportivos, no será más que desconocerles la razón de lo que hoy somos. Desconocer la historia de nuestro pueblo nos puede condenar a seguir cometiendo los errores que hoy en día nos restan prestancia y orgullo.