Giovanny Hernández: muy mal comienzo como técnico
El mal comienzo de Giovanni Hernández como director técnico del equipo Junior nos hace recordar el desinterés que en más de una ocasión han mostrado entrenadores y directivos del club. El uruguayo Julio Comesaña es el mejor ejemplo que podamos presentar por la llamada Copa Colombia o Copa Agüilla.
El torneo en el que compiten clubes de primera división con los de la División B, similar a la de otros países suramericanos y de Europa, no ha merecido casi nunca la atención de directivos ni cuerpo técnico del club. Digo casi nunca, porque la excepción la dio precisamente Alexis Mendoza en el torneo anterior y de la cual hizo campeón al cuadro rojiblanco.
Mientras Comesaña afirmaba que dicho torneo carecía de importancia y que solo servía para desgastar jugadores, otros equipos como Santafé, Nacional y Tolima entre otros si involucraban esta competencia con alto significado para la historia deportiva de sus respectivos equipos.
Mientras los directivos de clubes del interior se preocupan y afanan por ganar estos torneos, los directivos del Junior afirman que estas competencias solo sirven para darles minutos de juego a nuevos jugadores de divisiones menores.
No podemos negar que el club Nacional es catalogado justamente como el Rey de Copa en Colombia. Con títulos de Copa Colombia o Copa Agüila, con títulos de Recopa, con títulos de Suramericana y ahora doblemente campeón de la Copa Libertadores, el onceno antioqueño nos demuestra una vez la importancia que se le da a todo tipo de competencia. En cambio para los “junioristas” la categoría se la damos solo al campeonato profesional. Pero también creyendo que con plantel de categoría mediana vamos a conseguir el objetivo. Esas son diferencias entre el pensamiento de clubes como Nacional y los del Junior.
Cuando hablo de “junioristas” (así, entre comillas) no me refiero o no incluyo allí a la afición, ni a gran parte de la presa deportiva. Me refiero sí, a dirigentes del club y a técnicos del equipo. Ellos ven de reojo, por encima del hombro, estas competencias.
Por eso a Comesaña y ahora a Giovanni poco o nada le interesa competir en la llamada Copa Colombia o Copa Agüilla. Giovanni colocó un plantel “dizque” alterno para enfrentar al Pasto en el juego de octavos de final. Con el argumento de reservar a los titulares para la próxima fecha profesional. Sin importarle defender el título alcanzado por Alexis Mendoza hace apenas pocas semanas dejando regado a rivales como Tolima, Millonarios, Nacional y todo rival que enfrentó.
Por eso es que la hinchada barranquillera se resiente con técnicos como los nombrados a los que poco o nada le importa la desilusión que originan y que desencanta al grado máximo de no querer volver al estadio. Por eso es que la hinchada se resiente por la “provocación” que se le hace a la tribuna colocando en formación a jugadores como Toloza y Domínguez, ya fuera de toda simpatía por las constantes muestras de indisciplina.
Poco o nada le importó a Giovanni defender además un invicto de local de 21 fechas. Es una marca que para el nuevo técnico carece de significado. Y carece de significado, porque Giovanni y muchos jugadores y dirigentes desconocen la historia de nuestro equipo.
Poco o nada saben que entre los años 75 y 77 bajo la orientació0n del argentino José Varacka, Junior impuso un récord de 48 fechas invicto en su casa. Récord superado muchos años después por el América con 51 fechas sin perder en su casa. Tampoco conocen o saben que en esa misma época, Junior sumó 22 fechas sin perder en el concierto profesional. Son “pequeños detalles” para directivos y técnicos, pero de enorme significado para la hinchada rojiblanca, que, contrario a la de técnicos y directivos, mantienen en su pecho ese sentido de pertenencia que históricamente los ha mostrado orgullosos de su representativo.
Giovanni ha comenzado mal su etapa técnica con Junior, y su condición de “ídolo” que pudo haber dejado como futbolista en Junior, lo ha comenzado a tirar por la borda. Declinar bien temprano su condición de campeón de la Copa Agüilla, y ante un rival accesible como el Pasto es el primer paso para comenzar a creer en la poca fortuna que tendrá el nuevo entrenador del cuadro rojiblanco. Y colocar a jugadores como Toloza y Domínguez es agregar otro paso en falso. Es, si se quiere, una especie de provocación a una afición que condena y no quiere seguir soportando jugadores de tales condiciones extra futbolísticas.
Giovanni debió sopesar todos estos aspectos. Bien podía haberlos puesto a jugar en condición de visitante y no en la propia casa de una hinchada ofendida por estos jugadores. No pretendemos ser “Ave de mal agüero” pero creemos que como se comenzó en esta Era de Giovanni Hernández, al técnico se le comenzaron a contar las horas.
Ojalá estemos equivocados y al final Giovanni nos demuestre que las ningunas canas en su cabeza como entrenador superó las miles de otros como Alexis Mendoza al que la octava estrella se le pudo haber escapado cuando más ilusión se tenía. Y al que ahora se le valora mucho más, especialmente en el exterior. Por eso en Ecuador lo esperan con brazos abiertos frente al Independiente del Valle, flamante subcampeón de la Libertadores de América.