Falta de institucionalidad, el gran problema del Junior
El gran problema del club Junior no radica únicamente en los jugadores o el cuerpo técnico. Va más allá. Dicen los especialistas en la materia, vale decir, conocedores de manejo, dirección y administración empresarial que el gran meollo es de carácter institucional. Cuando se habla de institucionalidad hay que involucrar toda la empresa, todo lo que podemos denominar organización, que es lo que no ha existido en el equipo rojiblanco.
Más allá que sean entendidos administradores y empresarios los que promulguen tales manifestaciones, también ex jugadores que pasaron por el equipo y que por las experiencias acumuladas en su paso por el plantel, señalan la falta de institucionalidad en el Junior.
Sin nombrar quienes así se han expresado, se afirman en señalar que todo comienza por una junta directiva que debiera estará totalmente atenta a lo que sucede tanto en lo deportivo como en lo personal y social de los jugadores. Todo debe comenzar por la cabeza visible, entendiendo como cabeza visible no solo al presidente sino toda la junta directiva y más allá la figura de un gerente que igual que el presidente de junta deberían ser exclusivo para ello, sin dedicar tiempo a otros menesteres.
De esa forma quien ejerza tales funciones tendrá atención las 24 horas de cada día de lo que pasa en el club, tal como sucede con las bien organizadas empresas, trátese de cualquier tipo social o económico. En ese orden de ideas, debería seguirse el ejemplo de clubes internacionales y en lo doméstico, estilo Atlético Nacional, que además de una junta directiva cuente con un gerente comercial, un gerente deportivo y asesores en materia de contrataciones de directores técnicos y jugadores.
Se habla mucho en materia de proceso. La continuidad de un ejercicio o actividad competitiva es lo ideal para poder consolidar una unidad grupal que de resultados altamente positivos. En Junior no existe la idea de procesos. Quizás por la misma exigencia de sus seguidores que piden, resultados muy prontamente. Por eso en el Junior un director técnico no supera más de un año dirigiendo. Y en promedio, cada seis meses se cambian los entrenadores acorde con los resultados. Los ejemplos últimos así lo indican. Alexis Mendoza, Giovani Hernández, Julio Comesaña, Alberto Gamero, nuevamente Alexis, de nuevo Comesaña. No se les brinda el tiempo suficiente para consolidar un plantel altamente competitivo.
Pero lo del Junior va más allá. Quizás la inconsistencia en la dirección técnica por falta de tiempo sea factor determinante, para cambiar de un momento a otro, jugadores acorde con el técnico que va llegando. Otros factores como el saber que en Junior da igual ganar que perder o que la indisciplina es característica en el plantel sin castigo alguno, les brinda a los jugadores deportistas la conocida “Zona de confort”. No es secreto que Junior es el equipo que mejor paga y que lo hace con puntualidad, a tal punto que, muchas veces lo hace por anticipado y que los premios y exigencias son respondidos con prontitud. “Confort” que hacen perder el verdadero sentido de pertenencia en los protagonistas del club. Son deportistas que al alcanzar en Junior enormes ganancias difícil en otros equipos, se aburguesan y creen haber llegado a su máxima aspiración, por lo que desdeñan y poco les importa si vencen o son derrotados.
Y, si de proceso se trata ¿por qué no se le dio continuidad a Alexis Mendoza en el 2015 o al propio Alberto Gamero? ¿Por qué no se le dio la continuidad a Comesaña tras el final del año pasado? ¿O al mismo Alexis traído a principios de este año? ¿Será que ahora sí se le va a dar continuidad al técnico uruguayo después de este último fracaso?
Otro factor determinante es la falta de interacción y falta de comunicación entre los directivos o dueños y la afición. La razón de ser en cualquier equipo lo es la afición. Y en el club rojiblanco nunca se ha tenido en cuenta la opinión o criterio del público para saber de nombres de técnicos y jugadores que lleguen al plantel. Unilateralmente los directivos toman decisiones personales sin tener en cuenta a los seguidores. Y muchas de dichas decisiones resultan equivocadas. Razones tales que desligan el sentimiento y la pasión por el equipo.
Un club de fútbol como Junior debe ser administrado como una verdadera empresa y no como un entretenimiento de temporadas. Y una empresa con verdadero manejo comercial requiere de un producto de altísima calidad, que guste y que enamore. Producto que se garantice y que no se desgaste rápidamente. En el caso del Junior, el producto no es excelente, es de regular calidad y con mucho por mejorar.
La ratificación de Comesaña para el segundo semestre ¿podrá considerarse como continuidad del proceso? O ¿será que en menos del tiempo estimado tengamos que decir de nuevo borrón y cuenta nueva? El tiempo dirá la última palabra.