¿Escogerán nuevo rector para la Uniatlántico?
El proceso de selección del nuevo rector en propiedad para la Universidad del Atlántico parece haber entrado en un estancamiento, no solo por las dificultades de la Ministra de Educación Nacional para estar presente, sino por el empate técnico que existe entre dos de los aspirantes, de acuerdo con lo ocurrido en la última sesión del Consejo Superior.
Hasta ahora Carlos Prasca y Rafael Castillo tienen tres votos cada uno, y todo indica que este pulso equilibrado no va a cambiar fácilmente. Los votos del profesor Prasca son los de la representación del Mineducación, del Presidente de la República y el de los egresados. Los de Castillo, el del representante estudiantil, el profesoral y el de las autoridades administrativas.
Es muy improbable que el apoyo del Gobernador se deslice hacia Castillo, pues el presidente del Superior conoce los antecedentes de ese candidato al frente de la Universidad en los once meses que estuvo como rector encargado.
Este personaje manejó la institución de manera populista, y utilizó los cargos y el presupuesto para obtener el apoyo de algunos líderes estudiantiles y profesorales, implementando un modelo clientelista y politiquero que no le conviene a la institución.
Es seguro que la representación de las autoridades nacionales también está al tanto de lo que ha ocurrido con Castillo, y no le darán su voto a un individuo que podría desestabilizar aún más a la alma máter y que, para remate, no tiene ningún problema en alimentar la politiquería y el clientelismo internos para obtener aceptación y gobernabilidad.
Es decir, los votos de las autoridades nacionales y del representante de los egresados quizás se mantengan firmes alrededor de Carlos Prasca. Lo mismo cabe anotar con respecto a Castillo: los tres votos de este aspirante están firmes con él y nunca irán hacia Prasca, sobre todo porque este candidato ha sido convertido por los castillistas en el enemigo a derrotar.
La incógnita es el profesor Salim Mattar. Aunque tiene una buena hoja de vida como docente e investigador, solo cuenta con el apoyo decidido del representante de los exrectores. En la última votación ocurrida en el Superior alcanzó dos votos, incluido el del Gobernador Verano.
Si se decide lo que algunos proponen para desempantanar el proceso, tal vez quien salga en una primera ronda sea Salim Mattar, si partimos del empate en votos fijos entre Prasca y Castillo. La idea planteada por algunos miembros del Superior en los medios consiste en hacer una primera votación para eliminar uno de los tres, el cual sería Salim Mattar, pues los otros votos muy difícilmente van a variar.
Si se va en una primera ronda el profesor Mattar (el aspirante que menos inquina y polarización despierta) ¿cómo se resolvería el problema con los otros dos candidatos? En este escenario, lo más probable es que el voto del representante de los exrectores se deslice hacia Castillo, quien le garantizaría a Vallejo los acuerdos burocráticos que harían en voz baja. Pero con cuatro apoyos no se resuelve el problema, y por eso no habrá selección.
Los castillistas en el Superior tienen conciencia de que el voto de los gremios empresariales podría ser decisivo y de que este no está en la bolsa de su aspirante; por esto han saboteado al representante del Intergremial, señor César Lorduy, y ya se la enfilaron también a su reemplazo ad hoc con trucos legales de amplia trayectoria.
Con el voto del representante de los egresados, del Gobernador, de los dos de las autoridades nacionales y el del Intergremial saldría humo blanco del Consejo Superior a favor de un aspirante que no sería el señor Castillo. Esta es la razón de las recusaciones y del sabotaje de la elección por parte de las fuerzas afines al exrector encargado.
Todo parece indicar que la correlación de fuerzas aquí analizadas se va a mantener por mucho tiempo. Como están las cosas, no es claro que alguno de los aspirantes que empatan con tres votos alcance la cifra soñada de cinco para convertirse en el rector en propiedad.
Ya el Gobernado expresó que si no se logra un acuerdo sobre la base de los candidatos existentes sería necesario barajar de nuevo, es decir, abrir otro proceso con nuevos candidatos. Esto, desde luego, no le suena bien a ninguno de los tres aspirantes que se mantienen en la pugna.
Después de recibir los conceptos legales sobre esta última alternativa, esa se convertirá en la única salida para desempantanar el proceso. Y aunque tal solución pueda ser problemática y demorada ¿qué otra variante legal se puede plantear para salir del hoyo negro en que está sumergida la selección de nuevo rector en propiedad para la Universidad del Atlántico?