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Entereza y no sobradez: Mensaje para el Junior

La mejor manera de enfrentar y vencer a un rival, es respetándole, dicen los entendidos en materia deportiva. Bien, Junior anoche pareció olvidar tal premisa y puso en riesgo un triunfo que debió ser amplio y generoso y que terminó muy apretando, dejando abierta la serie que parecía liquidada.

El 3-0, faltando cinco minutos del partido, terminó con los dientes apretados por la sobradez del equipo rojiblanco que no solo sufrió los dos goles de Rionegro sino que arriesgó la integridad física del portero Sebastián Viera, quien sufrió fuerte golpe de un contrario en su afán de llegar al empate.

Casi nos pasa frente al cuadro antiqueño lo que le pasó al Tolima aquí hace algunos días cuando ganaba 3-0 y terminó perdiendo 4-3 en una acción temeraria y decisiva de los “Tiburones” en aquella ocasión. La diferencia es que esa vez el resultado no se dio por relajamiento de los “Pijaos”, sino por la reacción impetuosa de los locales.

Anoche en cambio, Junior se mostró sobrador creyendo que tenía todo definido de antemano y bajó la guardia, lo que le dio bríos al equipo de las Águilas Doradas que heridos en amor propio, impuso su fuerza y deseos por no caer. 

Como consuelo, podrá decirse que lo importante es que no se perdió, y que el domingo Junior podrá decidir su suerte sin tantas afugias por la ventaja lograda de visitante.  Pero en esto del fútbol, se dice que nada acaba hasta cuando suene el pito del árbitro tras los 90 minutos de competencia.  

Ejemplos los hay por montones de equipos que teniendo amplias ventajas, se relajan demasiado a tal punto que el rival termina volteando los resultados. Junior mismo hace muchos años ganaba en Manizales 4-1 y terminó derrotado 5-4. También el Junior en época de Javier Castell perdía de visitante ante el Unión Magdalena 4-1 y finalmente ganó 6-4.  Nos alienta creer que esta situación vivida anoche en Rionegro, servirá de lección, no solo para los jugadores que se relajaron al máximo y arriesgaron la victoria, sino también para el técnico Julio Comesaña que equivocó los cambios al llevar al campo a dos delanteros: Daniel Moreno y Yoni González, cuando debió ingresar por lo menos a un medio defensivo como Leonardo Pico.

Nadie, creo yo, pensaba de antemano que ante los antioqueños se podía dar una diferencia amplia de 3 goles. Y si esto se había logrado, debíamos confirmarlo en la cancha. Bien dice el refrán que “La Mujer del César no solo debe serlo sino parecerlo”. Si lucíamos superiores, debíamos ratificarlo y no especulando.  

Claro, todo parece parece definido en la serie, dirán algunos. Con el triunfo, Junior luce amplio favorito para llegar a la final frente al vencedor entre Medellín y Tolima, pero mucho mejor resultaría si la diferencia en el marcador fuera de dos o tres goles. Con amplitud en el resultado, Comesaña podría pensar mejor en una nómina combinada el domingo en el Estadio Roberto Meléndez. Ahora no podrá jugársela tan abiertamente con la nómina alterna si no quiere correr un nuevo riesgo.

Buena lección y mucho cuidado debe ser el ejercicio mental de los jugadores de ahora en adelante. Sin creer que con el nombre y el color de la camiseta se puede desdeñar al rival. Al contrincante no hay que irrespetarlo. Por el contrario, tal como reza el refrán, la mejor manera de superar y vencer al contendor es haciéndolo con el respeto que se merece. Un enemigo por pequeño que parezca, puede agigantarse cuando siente herido su amor propio.  

Lo que sí queda suficientemente claro es que el Junior por el fútbol que le caracteriza, debe ser superior a Rionegro en el juego de vuelta, mucho más en casa y ante su público. Para terminar de convencerlo de que sí es como se pretende y lo quiere la hinchada en la conquista de la octava estrella.

Restan 90 minutos para llegar a la gran final. Con entereza y no sobradez debemos afrontar el compromiso. Para pensar seguido en el Tolima o Medellín en disputa del título. Pero primero se desayuna y luego se almuerza. 

Señores del equipo, no vayan a tirar por la borda lo que tanto ha costado intentar por conseguir; esa octava estrella, aunque luzca muy cerca, pudiera alejarse bastante sino nos ponemos serios y jugamos como verdaderos vencedores.