El viejo Romelio se viste de gala para seguir escribiendo historias
Fuertes vientos que contagian el ambiente barranquillero de optimismo siguen soplando sobre la ciudad desde hace algunas semanas con aires deportivos de los Juegos Centroamericanos. Aires que ventilan y refrescan alegremente desde hace más de un año con el emprendimiento imperial de construcciones y reconstrucciones de escenarios para el deporte.
Son obras de rescate social que corresponden, no ya a lo que en materia de salud, educación o calles de la urbe se viene adelantando para el mejoramiento estructural de la ciudad y ciudadanía en general. Este rubro obedece a un esquema específico que está dirigido a la gran cita internacional del deporte en la que 37 países del área de Centroamérica y del Caribe medirán fuerzas en busca de lo más alto de los Juegos. Pero también que intenta dejar para el fututo inmediato de nuestros atletas, mejores posibilidades para competencias venideras.

Es parte del desarrollo que en materia de construcción Barranquilla adelanta posicionándose nacionalmente como la más aventajada en el progreso de Colombia. Los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe, ha sido- sana y oportunamente-el mejor argumento para desarrollar obras de infraestructura deportiva, colocando a nuestra ciudad en el ámbito progresista que nos diera hace muchos años el distintivo de pionera del país, correspondiendo a esa primogenitura que en tal sentido siempre nos ha pertenecido.
Fue por aquí por donde entró el desarrollo de cualquier otro orden de Colombia. Y en términos deportivos, sin duda corresponden a obras de tal naturaleza las que nos valieron el calificativo como capital deportiva del país.
Trece escenarios de manera simultánea se han adelantado para las justas centroamericanas. Comenzando con el imperial estadio de béisbol en el Barrio Abajo y que bajo el nombre de Edgar Rentería corresponde a las especificaciones de la MLB (Mayor League Beisbol). Escenario en lo que únicamente no comulgamos es el cambio de nombre, pues creemos firmemente que el de una leyenda beisbolera como lo fue Tomás Arrieta no debió ser echado olímpicamente al cesto de la basura.
Sin entrar en mayores detalles, el nuevo estadio beisbolero arrancará nada menos que con la cita centroamericana y quedará luego como el epicentro para el rescate de una nueva fanaticada y un nuevo semillero practicante del Rey de los Deportes.
En fútbol, dos históricos escenarios como son el Romelio Martínez y el Estadio Moderno, mostrarán después de muchísimos años, una cara nueva para deleite y entretenimiento de los hinchas y aficionados al deporte de las multitudes.
Desde los años veinte del siglo pasado, el Estadio Moderno en el populoso sector de los barrios Montes y Rebolo reeditará tiempos de grandeza que nos mereció ser denominado Cuna del Fútbol Colombiano. Ahora con modernas y funcionales instalaciones este escenario que debe su nombre “Estadio Moderno Julio Torres” a una descollante figura de nuestro balompié amateur y quien murió de apendicitis tras un golpe accidental en un juego allí, quedará como el más apetitoso escenario para jugar fútbol femenino y el rugby, deporte este que tanta fuerza está tomando últimamente en nuestra ciudad.
El viejo, recordado y querido Romelio Martínez, con tantas historias guardadas en sus paredes no olvidará, por el contrario, mantendrá en su seno esas tantas gestas gloriosas de nuestro fútbol y de nuestros héroes futboleros que nos ubica como epicentro central del balompié. Sin importar la modernidad en que se ha entronizado según los diseñadores y constructores, el Romelio Martínez que cumplió recientemente 85 años de vida: (27 de enero, fecha de inauguración) seguirá como testigo viviente de épocas maravillosas. Su nombre primigenio Estadio Municipal recibió el añadido “Romelio Martínez” a otro de los grandes de nuestro fútbol y quien entregó su vida en 1947 en un absurdo accidente aéreo en el Cerro “El Tablazo en Bogotá.

Este sábado 28 de abril del 2018 reabrirá sus puertas en una tarde de gala con invitados especiales nacionales y extranjeros que han dejado huellas en el mundo. Como las huellas que dejaron tantos de nuestros astros colombianos en el gramín de la 72. Y nuevas huellas comenzarán a dejarse desde ahora en la nueva versión del escenario, para seguir engrosando las páginas gloriosas de la historia.
El nuevo coliseo cubierto que ya no será el Humberto Perea sino que se conocerá ahora bajo el nombre de Palacio de Combates dará cabida a actividades como el boxeo, baloncesto y otras disciplinas que podrán desarrollarse con mejores ventajas y guarismos para los practicantes. Escenarios como el Elías Chegwin, el Complejo Acuático, el estadio de softbol, el de atletismo con moderna y funcional pista de carreras, el patinódromo, el parque de raquetas, y la pista del BMX, serán nuevas luces y llenarán espacios de actividades deportivas en las que Barranquilla y el Atlántico han estado marginados por falta precisamente de sitios donde entrenar y practicar.
Barranquilla vive desde ya la fiesta deportiva de los Juegos Centroamericanos. Y en su ambiente se respiran aires frescos plegados del optimismo entusiasta y feliz que nos identifica a los caribeños de esta tierra.