El problema de los vendedores en la entrada principal de la Uniatlántico
Es cierto que se ve muy feo y da muy mala imagen la gran cantidad de vendedores estacionarios que se han tomado la entrada principal de la Universidad del Atlántico. Y es más cierto aún que ese problema debería ser resuelto ya, para beneficio de la institución y de sus estamentos.
Luego de investigar el asunto se llega a la conclusión de que la papa caliente no ha sido resuelta todavía, no por falta de interés de las autoridades universitarias, sino por la apatía e ineficiencia de los funcionarios del municipio de Puerto Colombia.
Los alcaldes de esa jurisdicción han dialogado con varias administraciones de la Uniatlántico sobre el problema desde hace muchos años sin que, hasta ahora, ninguno haya decidido afrontar la tarea como debe ser. La última reunión realizada para discutir la dificultad, se efectuó el pasado mes de diciembre, y terminó como todas las anteriores: con un mundo de promesas que nunca se cumplen.
La principal responsabilidad de esos vendedores estacionarios no le compete a la Universidad del Atlántico sino al municipio de Puerto Colombia. Esto se debe a que, a pesar de que lesionan la imagen de la institución, no están ubicados en un terreno que pertenece a la Uniatlántico sino en espacio público, en el cual esta no puede intervenir.
Ese espacio público donde se han ubicado los vendedores está bajo la jurisdicción de Puerto Colombia y, por lo tanto, a este le compete enfrentar y resolver la vergonzosa papa caliente. La pregunta que uno se hace es ¿por qué, a pesar de los años que ya han transcurrido con ese cordón de desorden que daña la imagen de la Uniatlántico, los señores funcionarios del municipio mencionado no han hecho nada por resolverlo?
La alcaldía de Puerto Colombia, a cuyo cargo está el espacio público que ocupan los vendedores de la entrada de la Universidad, no ha resuelto el problema porque no ha querido. Al alcalde actual y a los anteriores les ha faltado voluntad para enfrentar una situación que perjudica enormemente a la Universidad del atlántico.
El alcalde Steimer Mantilla Rolong no ha sido distinto a sus predecesores, al darle vueltas al problema como si este no involucrara a Puerto Colombia. Él y quienes le antecedieron van a las reuniones, se comprometen con las soluciones y a la hora de actuar escurren el bulto de manera irresponsable.
Es incomprensible la inoperancia de la alcaldía de Puerto Colombia, pues por dinero no debe existir ningún inconveniente. La plata del predial (y de otros rubros) que tributa el Corredor Universitario no ingresa a Barranquilla sino a aquel municipio que, como es sabido, recibió esa zona mediante una ordenanza extraña de la Asamblea Departamental.
En las discusiones promovidas por la Universidad del Atlántico, y por las juntas de los barrios de los alrededores del Corredor, se ha discutido no solo el tema de los vendedores, sino también las dificultades de movilidad y los riesgos de los peatones en esa vía, que no está bien organizada, no tiene andenes adecuados para caminar y parece a veces tierra de nadie.
Enfrente de la Universidad, por mencionar otro indicio catastrófico, los conductores de los buses y busetas que transitan por la 51B, han montado una nevada ilegal que casi cierra la entrada y salida de nuestra institución y que, a causa del desorden del transporte causado por los chóferes de buses, pone en riesgo la vida de los estudiantes y de todos los peatones que transitan por ahí.
Este asunto también se ha ventilado con los alcaldes y con el señor gobernador, pero la respuesta siempre ha sido el compromiso de resolver el problema de boquilla, pero con nada de acciones prácticas. ¿Habrá que esperar que los choferes le produzcan un daño irreparable a alguien de la Universidad para que el inoperante alcalde de Puerto haga algo?
En este caos de la movilidad, cuyo responsable también es Puerto Colombia, la solución pasa por suscribir un convenio con la Policía Nacional para que esta se haga cargo de ordenar el tránsito.
Los muchachos y muchachas que envía Puerto para meter en cintura a los atrevidos conductores de bus se han convertido en el hazmerreír de los choferes, que no los respetan. ¿Por qué el alcalde de Puerto Colombia no ha firmado el convenio con la Policía Nacional (que permitiría superar este ácido asunto) si el Corredor le entrega tanto dinero a las arcas de su municipio?
En cuanto a los vendedores que ocupan el espacio público que maneja Puerto Colombia (y que han convertido la entrada principal de la Universidad del Atlántico en un tugurio) es claro que nuestra institución no puede intervenir como quisieran algunos: echándole la policía a los estacionarios.
Y no puede hacerlo porque esos espacios están por fuera de los predios de la institución y, de hacerlo, incurriría en un comportamiento ilegal que sería contraproducente. Además, la Universidad no puede proceder de manera violenta contra esos miembros de la economía informal (si pudiera hacerlo) sin contradecir sus objetivos sociales.
Por estos motivos, la Universidad ha dialogado con las autoridades involucradas en la problemática para encontrar salidas razonables, no violentas o policivas, pero la respuesta de Puerto Colombia ha sido siempre la de una lamentable dilación, que ya adquirió la forma de una flagrante irresponsabilidad de su señor alcalde.
Desde la Universidad se han construido propuestas de solución que han caído en saco roto por la ineficacia y el irrespeto de la Alcaldía de Puerto. Existe un proyecto de reubicación de los vendedores que contó con el apoyo de Telecaribe, otra institución afectada por el problema, pues su entrada de vehículos es la misma que la de la Universidad.
Telecaribe aportaría un terreno suyo al lado de donde están los estacionarios y la Universidad regalaría los estudios y diseños para construir unos puestos dignos (trabajo que ya fue hecho por el colega Carlos Bell), además de brindar asesoría de nuestros expertos en materia dietética (para mejorar la calidad de los productos que expenden), de organización técnica de las ventas, etcétera, ofreciendo una solución social diferente a la que piden otros.
En este punto tampoco se ha avanzado un milímetro porque no hay voluntad política y sí mucha inoperancia y falta de visión y sentido social por parte del alcalde de Puerto Colombia. Ese alcalde está ahí, sembrado en la vía, y ni hace ni deja hacer, perjudicando a la Universidad, a Telecaribe y a toda la zona.
Existe también un diseño nuestro para construir un túnel o un puente con el propósito de que nuestros estamentos puedan entrar a la Universidad sin morir en el intento. Pero un alcalde que ni siquiera es capaz de firmar un convenio con la Policía Nacional para desmontar la nevada ilegal que existe enfrente de la Universidad ¿podría orientar la construcción de un puente o un túnel que demandan mucho más dinero?
Aquí lo que resta es solicitarle al señor gobernador que lidere el proceso de solución de esta problemática que avergüenza a las autoridades y a los estamentos de la Universidad del Atlántico. Con los alcaldes de Puerto Colombia no va a haber ninguna solución, porque carecen de la voluntad administrativa para proceder como es debido.
Es seguro que sí ese bendito Corredor Universitario estuviera en manos de Barranquilla, ya ese asunto hubiera sido resuelto desde hace rato. Pero con el alcalde de Puerto Colombia no va a pasar nada, porque ese funcionario no siente el Corredor como suyo y porque lo único que le interesa es sacarle plata sin resolver sus problemas.
Señor gobernador: el mercado persa que afea la principal entrada de la Universidad del Atlántico debe ser eliminado, por el bien de la más importante institución de educación superior de la Región Caribe. El problema grave de movilidad de nuestra entrada debe ser superado pero ya.
¿Contamos con usted o debemos esperar a que ocurra allí una tragedia promovida por la ineficiencia y la falta de visión del alcalde de Puerto Colombia?