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El principal enemigo de Donald Trump

Según lo expresado por Trump desde las elecciones presidenciales, cualquiera podría ser su principal enemigo: el terrorismo de los radicales musulmanes, los inmigrantes, los latinos, los afrodescendientes norteamericanos, los chinos, los europeos, etcétera.

Para Steve Bannon (ideólogo ultraderechista del régimen) el enemigo a derrotar es el periodismo, los medios de información que no se tragan entero el estilo de Trump, y lo que representa su gobierno. La más importante batalla interna es contra los periodistas y contra los órganos de expresión que no se doblegan ante los desafueros de Donald Trump y su gente.

Cabe recordar que la estrategia básica del régimen se apoya en la política del miedo, en utilizar la mentira como vehículo para engañar, y en tergiversarlo todo para confundir. La mentira y el miedo ayudaron a Trump a ganar las presidenciales y, por lo visto hasta ahora, continúan siendo los ejes del comportamiento del presidente y de los principales dignatarios de su gobierno.

Es pertinente señalar que las peores dictaduras del planeta siempre han requerido de un periodismo abyecto que cohoneste con sus tropelías y que guarde silencio ante las injusticias. Es claro que Bannon y Trump implementan una agenda autoritaria que no cuenta con el visto bueno de una parte de los periodistas. Por eso su descalificación pretende convertir en demonios a los opositores atrincherados en los medios informativos.

Imponer un proteccionismo económico casi suicida, destruir logros sociales, desvencijar la institucionalidad para insuflarle la torva mentalidad confesional y retardataria de lo peor de la élite norteamericana, eso nunca podrá lograrse sin la oposición de la gente pensante de la sociedad, o de quienes sean afectados por tales medidas.

Un programa como el de Trump y sus halcones nunca será aceptado por las personas de espíritu liberal, por la izquierda política o por los librepensadores, porque, ideológicamente, representa un regreso al pasado fascista, o a las peores épocas oscurantistas, racistas y de intolerancia que ha vivido la propia nación norteamericana.

Esta es la raíz del miedo del presidente y sus ideólogos, lo cual los lleva a concebir a los periodistas y a los medios como su principal enemigo. Quienes trabajan la zona de opinión y editorial, en muchos casos representan una línea de independencia y espíritu crítico muy desagradable para los nuevos gobernantes, militen o no en cualquier partido. Por eso este es uno de los flancos a combatir para la ultraderecha desinformadora.

El principal enemigo de Trump y los suyos son los periodistas que no aceptan sus métodos, y la desinstitucionalización que promueven para instaurar unas prácticas que lesionan la verdad, la decencia y la crítica. Los medios de comunicación que no comparten su oscura agenda son, por lo tanto, el objetivo a destruir dentro de su visión autoritaria y regresiva que pondrá en aprietos a todos los Estados Unidos.

Ya empezaron a restringir el acceso de algunas cadenas y periódicos (CNN, The New York Time, BBC, entre otros) a los eventos oficiales. ¿Qué seguirá ahora como instrumento para silenciar al periodismo? Y, sobre todo: ¿qué hará la sociedad norteamericana para enfrentar el peligro de una élite reaccionaria y oscurantista que querrá meter en cintura a todo lo que no se le parece?