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El futuro del técnico Pékerman

El Pibe Valderrama dio en el clavo: destacó un hecho irrefutable: la clasificación de Colombia al Mundial de Rusia atornilla al entrenador en su cargo. Porque es inadecuado hacer lo que pedían algunos poco antes de la clasificación: la cabeza de José Néstor Pékerman, pues el onceno jugaba mal.

Eso es muy cierto: en esta eliminatoria el equipo no lució bien, pocas veces lo vimos mostrar el fútbol del proceso a Brasil. Con el mismo técnico tuvimos dos equipos con funcionamiento distinto. Uno que gustó y entusiasmó demasiado (el del camino a Brasil) y otro que ayudó a que algunos quisieran sacar a Pékerman por la puerta trasera.

Pero las precisas palabras de Valderrama pusieron el problema otra vez en su puesto. Aquí lo que en definitiva cuenta es que el equipo está de nuevo en un Mundial. Vio peligrar su viaje a Rusia, pero, después de una tragedia que parecía no tener fin, el entrenador se salió por segunda vez con la suya.

¿Era pertinente sacar a Pékerman por la irregularidad que mostró el onceno? Resultaba más complicado alejarlo a él del cargo que traer un timonel nuevo. Es seguro que el argentino conoce muy bien el grupo, en el cual están todos los que deben estar en las diversas posiciones.

Uno tiene que preguntarse por las causas de la irregularidad del onceno, y parece ser que esta pasa más por el nivel y las dificultades de los jugadores que por la supuesta ineptitud del técnico. ¿Por qué el equipo rumbo a Rusia nunca jugó tan bien como el que participó en Brasil?

Es indudable que hubo un recambio entre las dos selecciones. Algunos de los futbolistas emblemáticos debieron salir, o por relevo generacional o por bajo rendimiento. La defensa fue completamente transformada, pues salieron jugadores tan importantes como Yepes, Zúñiga y Armero.

En el medio hubo nuevas figuras, y adelante se notaba la ausencia de Falcao, quien no solo era un referente inspirador sino una estrella de la selección. Había que remodelar la estructura con nuevos atletas y ese proceso nunca es fácil, pues los que llegan pueden ser muy distintos a los que salen o estar por debajo de su nivel.

Otros futbolistas nunca más han brillado como lo hicieron camino a Brasil. Quizás el caso más notorio sea el de Juan Guillermo Cuadrado, quien pocas veces estuvo fino en funciones que cumplió con eficiencia anteriormente. Lo mismo cabría escribir acerca de James Rodríguez, a quien la banca en el Real Madrid pareció pasarle una larga factura. Con tales asuntos, muy pocas veces se alcanzó el nivel de ensamble, armonía y buen juego de la primera selección de Pékerman.

Esto trajo consigo que el equipo que ganó el boleto a Rusia le gustara poco a la afición, y que los enemigos gratuitos del técnico intentaran sabotearlo y pidieran su cabeza más de una vez, aduciendo ineptitud. ¿Fue inepto el entrenador argentino? No parece que esta haya sido la causa principal del bajón.

En contra de ese supuesto están sus logros del pasado y, sobre todo, el hecho de que pudo organizar un onceno muy motivado que jugaba bien y que atrajo la simpatía de la gente, por su eficiencia en defensa y ataque y por la forma como lucía en el terreno contra cualquier adversario, cuando tocó ganar el boleto a Brasil.

Además, todo hace pensar que Pékerman tiene un excelente manejo de grupo, lo que se deduce por la forma como se comportan los jugadores (hasta en las más grandes crisis) y por el modo como estos defienden su gestión y el proceso en el cual participan.

Pocos entrenadores pueden hacer un trabajo tan redondo en esta materia, y se sabe que un buen vestuario de alguna manera se proyecta en el terreno de juego. Un vestuario enrevesado y en pie de lucha contra su líder es capaz de llevarse la cabeza del entrenador, como ocurrió hace poco en el Bayern Munich.

¿Cuál será el futuro del técnico Pékerman? Como lo dijo el Pibe, seguir dirigiendo la selección en el Mundial de Rusia, aunque le duela a quienes han querido defenestrarlo por inepto. Continuar demostrando que sabe de fútbol y que maneja el grupo como el mejor.

Tratar de no repetir los mismos errores que cometió en el pasado y mejorar aún más al onceno para hacer una presentación decorosa en Rusia 2018. Hay que desearle lo mejor a la selección, porque se conoce el potencial de los jugadores, y se sabe que pueden dar mucho más de lo que hasta ahora han ofrecido.

Es cómico desear que a este onceno le vaya mal porque odian a su técnico, como sucede con algunos comentaristas deportivos. No es para nada inconveniente la crítica, si lo que se busca es mejorar las cosas. Pero la censura que intenta destruir nos llevará directo al abismo.

Ya el objetivo central se logró, al clasificar al Mundial de Rusia. Lo que resta ahora es rodear al equipo para ayudarlo a resolver sus problemas en santa paz, y que el líder y sus asesores reencuentren el camino del buen juego, del equilibrio en sus líneas y de la eficiencia en defensa y ataque.