El estadio Édgar Rentería: Una “Joya de Diamante”
Sencillamente monumental. Sencillamente acorde con la distinción que siempre ha tenido Barranquilla de ser pionera de los grandes acontecimientos. El nuevo estadio de béisbol bautizado Édgar Rentería, es una muestra más del impulso de nuestra raza para acometer grandes obras de infraestructura. Voluntad y decisión es lo que nos identifica cuando proponemos lucirnos como ejemplo a nivel nacional e internacional.
Esta nueva joya arquitectónica en el populoso sector de los Barrios Abajo y Montecristo, corresponde a especial sensación que nos llena de orgullo a los nacidos en estas tierras por ser los primeros en acometidas de enormes proporciones de progreso y desarrollo.
El nuevo escenario de pelota caliente por su magnitud, por la funcionalidad y por toda la modernidad que exigen estadios de tal naturaleza y vistos solo en grandes capitales de Estados Unidos, nos hizo sentir como en otra dimensión deportiva. Ya lo dijo el Alcalde Alex Char, nada que envidiarle al Stadium de los Marlins de Miami, quizás la mejor referencia, para hacer el nuestro. O del propio Yanqui Stadium donde los “Mulos de Manhattan” escriben tantas historias gloriosas. Guardadas las proporciones, desde luego, el Édgar Rentería está abierto para jugar béisbol de AA y AA A y ¿por qué no? hasta de Grandes Ligas.
En el marco de los XXIII Juegos Centroamericanos y del Caribe, este escenario de béisbol, al igual que el reconstruido Romelio Martínez y del propio Estadio Moderno, nuestra cuna nacional del fútbol, será sin duda la monumental obra de ingeniería y arquitectura que podamos mostrar a propios y extranjeros.
Desde el sitio mismo que sirve de ingreso se percibe la gran sensación de estar en un escenario de enormes magnitudes. El recorrido de los periodistas junto al Alcalde y otros dignatarios de los Juegos nos envolvía cada vez más en un lujoso y especial trayecto del cual no quisiéramos salir aún en la expectativa y entusiasmo de seguir explorando más y más lugares.
Zonas de calentamiento para pitcheo, dos camerinos amplios y bien acondicionados para los clubes en contienda y uno más para el equipo en espera, salas de masajes para los peloteros, sala de primeros auxilios, palco para autoridades e invitados especiales, una amplia y cómoda sala de prensa que comunica desde los palcos de radio y prensa en el tercer nivel a la misma en la parte inferior a través de un ascensor y amplio corredor para cafeterías y alimentación. Con silletería de primera para albergar un poco más de 9 mil fanáticos y sillas movibles que podrían ampliar la capacidad a 12 mil aficionados, constituyen lo que podríamos denominar una Joya de Diamante.
En lo referente al campo de juego, con las dimensiones y especificaciones exigidas por la Mayor League basseball (Liga de Béisbol Mayor) de Estados Unidos. Con dimensiones de 325 pies en los jardines de letf y rigth fielder y con 400 pies de profundidad por el centerfield, con un sistema de iluminación y una pantalla o tablero con últimas tecnologías que “nos retrotrae y nos hace ver como una verdadera réplica del Júpiter Florida de Miami” según explican los entendidos.
Ahora, los batazos y jonrones deberán salir de brazos más poderosos, porque la bola chocará con las brisas del norte. Y los batazos de foul volverán a la Avenida de La María, como en los viejos tiempos cuando se bateaba de sur a norte. Ahora los nuevos “Diablos” recolectores de las pelotas de Spolding volverán a colocarse con manilla en mano para atrapar los batazos repelidos por los bates de los nuevos Rentería.
Una inversión de 90 mil millones de pesos, de los cuales 43 mil millones fueron aportados por la Gobernación del Atlántico y el resto por las administraciones distrital y nacional, se reflejan sin duda en la magna obra que abre sus puertas con la imagen igualmente monumental de una estatua excelentemente diseñada y elaborada de Édgar Rentería Erazo y que a la entrada del estadio nos enseña que esa imagen y ese estadio corresponden al más grande beisbolista de Colombia a través de la historia.
Y nos revive de paso la imagen de otra grandiosa figura también del deporte rey como lo fue Tomás Arrieta Gambin, nombre que por muchos años ostentó el escenario que ahora da paso al del nuevo héroe de la pelota caliente. Pero cuya leyenda permanecerá en el mismo nuevo estadio en un significativo Museo donde quedará impregnará la historia de ese singular beisbolista por nombre Tomás Arrieta.
De tal manera que mientras se rinde homenaje y de admiración al excelso pelotero de ébano que conquistó dos títulos de Serie Mundial, también se tributa honor a la memoria de aquel que escribió páginas gloriosas en antaño.
Hoy, aquel Tomás Arrieta y este Édgar Rentería se dan la mano en un mismo escenario construido bajo el pretexto de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, pero que debe constituirse en el reinicio y rescate de un deporte como el béisbol al que los barranquilleros también consideran suyo. Con este estadio, Barranquilla no solo se convertirá en la capital beisbolera de Colombia, sino también en el epicentro del mejor béisbol latinoamericano. Ojalá el tiempo nos de la razón. Y que de allí, de ese diamante del Barrio Abajo y Montecristo fluyan no dos, ni cinco, sino muchos, muchísimos más peloteros de Grandes Ligas.