¿El deporte en el Atlántico seguirá el futuro incierto?
En su discurso del pasado 22 de diciembre en el acto de Premiación del Deportista del Año en el Atlántico, Estewil Quezada, presidente del organismo, se preguntaba ¿qué se hizo la plata para el deporte? haciendo referencia a la vergonzosa actuación de nuestro departamento en los Juegos Nacionales.
Era prácticamente la misma crónica publicada el domingo 6 de diciembre en el periódico El Tiempo, donde Quezada labora como editor en Barranquilla. Con mucha contundencia y precisión en sus palabras, el directivo de Acord calificó al señor Aymer Castillo, director de Indeportes Atlántico, de incompetente. Aseveración fundamentada en los resultados de una administración deportiva totalmente nefasta. Porque ni siquiera las 13 medallas de oro que había prometido Aymer Castillo que obtendría Atlántico en una discreta participación, fueron conseguidas. A duras penas se lograron 4 preseas doradas. Triste, vergonzoso, humillante para el departamento que otrora fuera considerado la mayor potencia deportiva de Colombia. Hoy en día nos debemos resignar a un triste puesto 15, superados por otras regiones como Casanare, Tolima, Caldas, Bolívar, Quindío, Risaralda, Norte, Santander y pare de contar; amén de los llamados potencias como Antioquia, Valle, Cundinamarca y Boyacá que en los últimos veinte años han mantenido hegemonía casi inalcanzable.
Nos conformábamos para estas últimas justas, con una posición mediana, octavo lugar, para igualar la de los juegos anteriores, pero no imaginábamos jamás que caeríamos tan bajo que hasta nombrar al Atlántico nos daría pena.
Lo curioso es que toda la debacle deportiva atlanticense había sido anticipada un año antes por el propio presidente de Acord y por quienes en el ejercicio del periodismo deportivo sabíamos que en el manejo administrativo no había quien pudiera intentar siquiera reivindicarnos. Aymer Castillo, un entrenador de atletismo, reconocido como preparador y forjador de atletas, fue llevado al puesto como una última opción del Gobernador José Segebre después de ofrecer el puesto a Estewil Quezada, precisamente para acallar las voces que por entonces se alzaban contra las pésimas direcciones en manejo de Indeportes.
Las predicciones o pronósticos no fallaron. Por el contrario, reafirmaron mucho más el concepto que la prensa y la familia del deporte temían como herederos de por lo menos tres últimas desastrosas administraciones.
Claro, no toda el agua sucia es para el director de In deportes. Su falta de gestión, su poca injerencia y su conformismo con el pírrico presupuesto asignado al Atlántico para el deporte es un ápice de lo que a nivel departamental debe asignar el propio mandatario atlanticense y la ninguna exigencia para Coldeportes Nacional aspirando a mejores asignaciones, tales como las que le aplican a Antioquia, Valle, Bogotá, Cundinamarca y Boyacá entre otras.
Y cabe también responsabilidad y en gran escala a la administración distrital. También aplicado al criterio de que el compromiso del Atlántico es de Indeportes, sin nada que ver con los recursos distritales. Tamaña equivocación. Como si Barranquilla no formara parte del Departamento del Atlántico. Y como si gran parte de los deportistas no fueran de esta ciudad capital. El Distrito sin aportar siquiera escenarios para práctica de boxeo, atletismo, lucha, pesas, ciclismo, béisbol y fútbol, disciplinas en que nuestro departamento históricamente ha sido gran protagonista.
Por eso, muy acertadamente la junta directiva de Acord Atlántico y en general, todos quienes formamos parte del organismo estuvimos de acuerdo en que en el acto más importante del año como lo es la elección del deportista del Año, se declararan desiertas las categorías de Liga y Dirigente del Año.
Una forma de mostrar públicamente el inconformismo y decepción que nos embarga a quienes tenemos el deber y compromiso de defender las causas deportivas.
Esperamos que todas estas lecciones no sean repetidas por las administraciones seccional y distrital que inician su período este 1 de enero. De sus titulares, Eduardo Verano De la Rosa y Alejandro Char, esperamos lo mejor. Que doten de herramientas y recursos a las secretarías e instiututos de recreación y deportes. Máxime cuando nos estamos preparando para los Juegos Centroamericanos y del Caribe.
Como siempre, nuestro deber moral como veedores de los bienes públicos, es estar vigilando para que se mejoren las cosas y el deporte salga del ostracismo en el que parece lo han condenado anteriores administraciones. Que así sea!