El compromiso debe continuar
Ocho días atrás, decíamos en este mismo espacio, que frente a Japón habíamos jugado a nada y que por la derrota misma, ahora jugaríamos a dar el todo por el todo. Nos referíamos, desde luego, a los compromisos siguientes de la Selección Colombia frente a Polonia y Senegal en la Copa Mundial de Rusia.
No estábamos equivocados. Como no lo estarían todos los que tenían igual apreciación. Porque aquel juego ante los nipones fue más que una amarga derrota, una dura lección. De no subestimar al enemigo por pequeño que nos parezca. Y eso fue en aquella ocasión uno de los ingredientes que envolvió al combinado colombiano. En cambio, frente a Polonia llegamos al partido llenos de compromiso con todo el país, comprometidos con todo lo que significa lucir la casaca tricolor. Por eso, mostramos la casta, la intención plena de llegar al objetivo y el deseo vehemente de ganar.
Esa actitud totalmente opuesta a la que se mostró ante Japón dio los resultados esperados; por duro que podía ser el juego ante los polacos, la mentalidad vencedora estuvo siempre de nuestra parte. Actitud y disposición para desplegar todo el potencial nuestro, desde el toque armonioso y fino como en el cubrimiento de los espacios y relevos. Fue tan sorprendente que, seguro estamos, nadie quizás hubiera podido adivinar el marcador tan contundente de 3-0. Resultado que nos abrió las puertas para seguir creyendo en la clasificación.
Frente a Senegal, la disposición táctica debía ser diferente, con las previsiones del caso por las características y capacidad del rival. Pero con la misma mentalidad de ganar para no correr riesgo ni depender de otro resultado. La paciencia, el orden y la oportunidad por mínima que fuera había que aprovecharla, como en efecto sucedió. Fue un gol solamente, suficiente para salir airoso ante el difícil rival africano.
Ahora afincado ya en los octavos de final, nos resta seguir soñando. Inglaterra es el rival en turno. Sumamente complicado por lo que se ha visto; pero igualmente, como dice el refrán “entre más bravo el toro, mejor la corrida”. Colombia goza de las mieles de la victoria que nos llevó a los octavos de final, pero la mente debe estar ocupada seguramente en lo que viene, es decir Inglaterra.
Superada aquella primera contienda que nos desilusionó enormemente, los triunfos seguidos ante polacos y senegalenses, nos revivieron el espíritu de vencedores que ahora para afrontar a los ingleses deberá seguir intacto o quizás con muchas más fortaleza para seguir avanzando, tal como en Brasil 2014.
No hay que ser conformistas, sino osados en nuestras pretensiones aunque tengamos al frente a los padres del fútbol moderno como son llamados los ingleses. Optimismo y sin temor, sabiendo que nuestras mejores armas son el fútbol armonioso y lírico que practicado aplicadamente nos deparará seguramente más éxitos. Sabiduría para el cuerpo técnico en la escogencia de lo mejor del repertorio y constancia y entereza profesional en los jugadores para ese próximo compromiso.
Actitud en cada jugador, conciencia en el trabajo individual y colectivo es lo que quiere el público colombiano en lo que viene en el Mundial. Mística ovalada de principio a fin y confianza en lo que tenemos nos puede llevar más allá del éxito hasta ahora alcanzado. Sabiendo que más allá de los 50 millones de colombianos, también estamos en representación de una región suramericana que confía en nosotros.