El columnista y el medio
Es difícil comprender la relación que se establece entre un columnista y su medio. Empezando porque el primero puede opinar sobre diversos asuntos, con cuyo enfoque quizás no esté de acuerdo el director o editor de la revista o periódico en que aparece publicada la columna.
Un medio de prensa normalmente es diverso: incluye noticias o análisis sobre temas múltiples, como deportes, farándula, política, entre otros. El columnista no es necesariamente un empleado de aquel, y goza de libertad para opinar sobre lo que considere pertinente, lo cual puede o no ser del agrado de quienes dirigen el periódico o el sitio.
Una regla de oro del periodismo moderno es que la línea editorial de los medios no coincida obligatoriamente con la posición de sus columnistas, presentándose en este punto auténticas contradicciones, aparentemente inexplicables. Por ejemplo, la revista Semana acaba de contratar a Salud Hernández, una cronista caracterizada por sus opiniones tiradas siempre hacia la ultraderecha.
Semana se casó hace rato con un periodismo analítico y crítico, que suele golpear a tirios y troyanos con denuncias a veces muy duras, que provocan reacciones potentes de los denunciados. Su columnista estrella, Daniel Coronell, ha puesto en jaque a más de uno, y se ha convertido en una especie de espada de Damocles de los corruptos y de quienes gozan con la impunidad.
¿Cómo se concilia, en una revista de corte político liberal, la existencia de dos periodistas tan diferentes, como Hernández y Coronell? Lo único que permite explicar el fenómeno es la diferencia que existe entre la línea dictada por los dueños o editores del medio y la libertad de que gozan sus columnistas, la cual les permite plantear su criterio, aunque sea opuesto al que domina en la revista.
Este es un asunto relacionado con la libertad de opinión, y con la idea de que los lectores tienen el derecho de tener la oportunidad de conocer todas las visiones. La revista (o el periódico) maneja la tesis de la libertad de su columnista para opinar, y la complementa con la de la libertad del lector para conocer todos los puntos de vista.
Es obvio que aquí estamos ante una problemática que toca directamente el tema de la democracia y de la libertad, y que ambas se relacionan con el perfil de quienes dirigen los procesos de opinión e información. Si se revisa la experiencia internacional y nacional, se notará que los matices o las diferencias pronunciadas entre un medio y otro dependen de las características de los dueños, o de quienes están a cargo del evento periodístico.
Un talante más democrático o más conservador de estos repercutirá de un modo u otro en la línea editorial, en el tono global del medio y hasta en la nómina de los columnistas. Y creará más o menos problemas en la relación entre la zona de opinión de los columnistas y el estilo global del medio.
Para evitar males mayores, y asumiendo la óptica de la democracia en la opinión, se asume la máxima de que cada columnista responde por lo que escriba, y el periódico (o la revista) respeta el punto de vista de aquel, aunque no esté de acuerdo con sus ideas.
Este planteamiento (que se liga también con el hecho de que hay lectores para todas las ideologías y para todos los gustos) vincula la libertad de opinar con la libertad de leer, en un mundo donde la libertad y la democracia resultan indispensables, pues se trata de sociedades con personas que manejan diversas perspectivas e intereses múltiples.
La libertad de que goza el columnista le permite también estar o no de acuerdo con lo que divulgue su medio, sin que esto se convierta en una causa de la disolución del trato. Así como el editor o el director respetan la visión de su columnista, este entiende que no puede imponer su concepción personal en el medio, sin lesionar gravemente su funcionamiento.
Esta relación entre columnista y medio se ha obtenido luego de arduos procesos, y constituye uno de los fundamentos de la prensa democrática, especialmente en el árido campo de la libertad de opinión. Defender este instrumento hace parte de la defensa de la democracia.