El Codeba viste de luto
Desgarradoras y muy conmovedoras fueron las escenas en el monumental desfile hacia la última morada en el Cementerio Calancala del joven estudiante del Codeba Dairo José López Ceballos.
Fue una jornada extensa que partió al mediodía de la casa del inmolado por balas asesinas en el barrio La Sierrita hasta el cementerio. De a pie, el ataúd fue transportado en hombros por compañeros de estudios y vecinos de sector donde residía. El tránsito fúnebre debió cumplir una parada programada en la puerta del comando de policía en la calle 48 con carrera 43 exigiendo a voces múltiples justicia por la víctima. La muerte de Dairo fue producida por una bala disparada por un agente de policía cuando supuestamente se perseguían a unos atracadores.
El cortejo fúnebre desfiló en medio de llantos y arengas por todo el frente de la institución donde cursaba su último año para graduarse de bachiller, el Codeba, en la calle 51 con carrera 41. La vieja edificación revivió jornadas históricas de tiempos pasados cuando en dicha edificación estudiaban orgullosos miles y miles de alumnos que esta vez no festejaban el fin de una tapa educativa, sino para dar un último adiós a un soñador y prominente alumno inmolado injustamente por una bala mal disparada por un agente del estado.
Dairo José, hasta el último día de su vida fue un soñador, que esperaba con ansias el fin de año para bachillerarse y entrar a competir y ganar en el programa Ser Pilo Paga, con la ilusión de convertirse en un profesional en Mecánica Diesel.
El Colegio de Barranquilla, mejor conocido como el Codeba, desde hace algunos años intenta, y seguramente seguirá intentando reverdecer viejos laureles, para volver a ubicarse como en viejos tiempos en posiciones de primer orden educacional, tal como lo ostentó por más de 40 años. Este 2018 precisamente, desde el mes de enero, su población académica del bachillerato había regresado a los salones de la vieja edificación de la calle Bolivia (51) con avenida Progreso (41).
La emblemática edificación enmarcada en un programa distrital de rescate material a histórico por parte de la administración del Alcalde Alex Char, fue testigo este miércoles 19 de septiembre -tanto interna como externamente- de conmovedoras escenas de llantos y lamentos de centenares de corazones compungidos de compañeros y docentes de Dairo que corearon siempre su nombre mientras la Banda de Paz dejaba escuchar sus notas luctuosas como homenaje póstumo a uno de sus residentes.
Entonando una canción compuesta inesperadamente, una niña de quien nos dijeron era prima del joven fallecido, evocaba confundida en llanto el nombre e imagen de Dairo José “no te irás de nosotros y de nuestros corazones... y vivirás por siempre con nosotros...” su voz, aunque sonora y altiva, se quebraba por momentos haciendo mella contagiante en los coros de compañeros estudiantes, en tanto profesores, directivos y ex alumnos el plantel ni siquiera intentaban ocultar sus lágrimas.
Cargado en hombros el desfile fúnebre recorrió el camino entonces hasta el cementerio. No importó el sol canicular ni la agobiante sofocación de cerca de 40 grados. Todos estaban allí presentes para dar el último adiós a ese joven que vio truncada sus ilusiones porque una bala equivocada atravesó su pecho segando su existencia y dejando en sus padres y familia el dolor y la tristeza inmensa.
La muerte de Dairo José se suma a otras cuatro acaecidas en los últimos cuatro años, tres de forma violenta y que han vestido de luto al Codeba. Primero fue Duván Liñán (2014) joven también de último año y promesa de fútbol profesional quien falleció tras un accidente automovilístico luego de haber terminado un entrenamiento con el club Uniautónoma.
Luego fue Juan José Montenegro (2015) muerto con balas asesinas, víctima de atracadores en el barrio Siete de Abril solo por hurtarle su celular. Otra figura que proyectaba un futuro profesional para bien propio y de su familia.
En el 2016 tocó el turno a Daniela Santos quien murió tras una operación quirúrgica en la que al parecer por un mal procedimiento médico no pudo superar la crisis pos operatoria. Nahún Medina en el 2017 quien igual soñaba con futuro exitoso en sus proyectos de vida falleció tras padecer una dura enfermedad que le fue minando poco a poco físicamente.
Pareciera entonces, como apuntaron algunos de los presentes, que el Codeba estuviera marcado por un SINO trágico que cada año cobra la vida de uno de sus alumnos.
Preferimos creer que son designios divinos que solo Dios puede explicar. Somos testigos a diario del desangre de nuestra sociedad en una lucha entre buenos y malos, entre el bien y el mal. Y por desgracia es casi siempre el mal el que se impone.
Como en los casos de Juan José Montenegro y de Dairo José López. Claro, nos resistimos a aceptar que sean balas asesinas las que puedan truncar el camino y los sueños de una vida que apenas transitaba en la juventud de alguien que sonreía feliz a las puertas de cumplir una primera gran etapa de su educación. Hoy, nuevamente, la comunidad codebista se viste de luto por un joven que soñaba ser un profesional y era distinguido con el nombre de DAIRO JOSÉ.