El Codeba sigue en la desidia administrativa
Una de las banderas enarboladas por la administración de Alex Char desde la alcaldía distrital para ser considerado el mejor alcalde del país ha sido, sin duda, la educación. Conjuntamente con el desarrollo de la salud, para el burgomaestre, la educación ha ocupado-según el mismo afirma- una de sus mayores prioridades.
La inversión en nuevos colegios en la ciudad y la recuperación de otros en los que se han invertido gruesas sumas de dinero para dotarlos y acondicinarlos, forma parte de sus proyectos en procura de elevar la calidad de la educación de Barranquilla a nivel nacional.
En ese orden de ideas, hace cerca de dos años, el viejo edificio del Colegio de Barranquilla-Codeba- de la calle 51 con carrera 41, le fue entregado de manera oficial y definitiva al Distrito por parte de la Gobernación. No sin antes haberse librado una lucha jurídica en la que la Asociación de Ex alumnos enfrentó en estrados jurídicos a la Universidad del Atlántico que durante 43 años había pelechado y usufructuado del bien inmueble, dejándolo luego en estado de postración.
Con la diligencia policiva en la que se ratificó la entrega oficial del edificio, se confiaba en que la alcaldía iniciaría, tal como fue prometido, la restructuración del inmueble. En una recuperación casi total de su estructura y con el fin único de que allí volviera a funcionar el Codeba, tal el legado de su gestor y fundador José Francisco Insignares Sierra.
Pero no ha así. En cambio, hace un año, en vez de las inversiones prometidas, la alcaldía y la gobernación anunciaron que el proyecto de la denominada Universidad Distrital proyectada por Alex Char tendría como sede dicha edificación del viejo Codeba. Fue entonces cuando se modificó prácticamente la razón social de lo que sería la nueva sede del ITSA (Instituto Tecnológico de Soledad, Atlántico) a la pretendida Universidad Distrital.
Desde luego que Asocodeba en uso de sus facultades y plenos derechos demandó tal intención demostrándole tanto al alcalde como al gobernador que dicha edificación debía ser restaurada pero no para sede del ITSA o Universidad Distrital, sino para que la población estudiantil del Colegio de Barranquilla vuelva a su sede natural que es la calle 51 con carrera 41.
En virtud de discusiones jurídicas se soportó y demostró a la administración distrital el uso exclusivo del edificio para el Codeba. El alcalde Alex Char y la secretaria de Educación Karem Abudinem parecieron entender y aceptar los mandatos constitucionales y en reiteradas ocasiones que van desde entonces, hace cerca de dos años, han anunciado inversiones para la recuperación del edificio.
Pero hasta el momento nada de eso ha sucedido. En cambio se anuncia en voz alta en cada acto público del alcalde o de la secretaria de educación en calles y colegios, que la educación sigue siendo prioridad y que hay disponibles algo más de 400 mil millones de pesos para obras de construcciones, recuperaciones y dotaciones de planteles oficiales.
Se anuncian nuevas sedes del Itsa y se predica el gran proyecto de la Universidad Distrital, mientras se echa al cesto del olvido las promesas sobre la restauración del Codeba de la calle 51 con carrera 41; en medio de tantas “promesas de cumbiamberas, esas que se acaban cuando se apagan las velas”, el viejo edificio sigue en el ostracismo, en el olvido de las administraciones. Y aunque se pregona que es un ícono de la ciudad y un histórico monumento de la educación, la sede actual donde funciona el Colegio (calle 68 entre carreras 47 y 49) sigue en riesgo de caerse a pedazos y sometido a algunas “reparaciones paliativas” con el peligro inminente para los más de 1.800 estudiantes y para el mismo núcleo de docentes y padres de familias.
Si bien la llamada Universidad Distrital y el Itsa merecen todo el apoyo de la administración para continuar brindando formación a miles de jóvenes de escasos recursos, no es menos cierto que muchísimos de esos miles aspirantes a la Universidad Distrital son hoy alumnos de bachillerato de escasísimos recursos y muchísimos pertenecientes a instituciones como el Colegio de Barranquilla.
¿Cuándo serán acometidas las obras de restauración del edificio? O ¿habrá que esperar otros tantos años de desidia administrativas?
Señora Karem Abudinem, usted que pregona su entusiasmo y voluntad por la educación de los jóvenes y niños y usted señor Alex Char si bien está dispuesto a quitarse el sombrero por los educandos del Itsa, no olviden también rendir honor a esa maravillosa historia del Codeba que por largos años se constituyó en el más grande y prestigioso centro de educación media. Y que hoy, tras largos años de lucha, pretende alcanzar el sitial privilegiado que siempre ostentó. El Codeba también es parte integral de esas metas proyectadas para hacer de Barranquilla, la ciudad educativa por excelencia del país.