EN VIVO

Atlántico en Noticias

Vea nuestro noticiero aliado Atlántico en Noticias

Comenzo a transmitir hace 1 hora

Share:

El Bloque H de la Uniatlántico

El Bloque H de la Universidad del Atlántico ha sido, en los últimos días, motivo de miedo y hasta de escándalo. El miedo tiene su origen en unos temblores que se presentaron en diversos tiempos, y el escándalo resulta de una combinación de temor colectivo, de la influencia de los medios y de la mala intención de los politiqueros internos, que desean aprovechar el problema para extraer rentas políticas.

El temor después de lo ocurrido me parece lo más normal. Yo mismo lo sentí, y por esa razón busqué otras aulas para desarrollar mis clases, por el pánico que me producía la idea de que el edificio se viniera encima de mí y de mis estudiantes en plena labor académica. Pero ya despejé ese terror y, desde la próxima semana, volveré a clase en el Bloque H.

Es comprensible el miedo de todos, porque la edificación presentó situaciones anormales, según algunos testigos que merecen toda credibilidad. Pero no podemos seguir sumergidos en el temor colectivo, si se demuestra que ese Bloque no representa ningún riesgo para la vida de la gente.

¿A quién acudir para obtener respuestas bien fundamentadas acerca de lo que ocurre con el edificio? ¿A los profesores y estudiantes que quieren crear un problema político para desestabilizar a la Universidad, empleando la estrategia del miedo? ¿O a los expertos preparados científica y técnicamente para emitir un concepto serio sobre lo que ocurre con la edificación?

Si seguimos poniéndole atención a las interpretaciones erróneas de la gente que siente miedo sin mala intención, o al chisme y la desinformación de los que usan el temor de los demás para hacer politiquería ramplona (al mejor estilo uribista), de seguro que continuaremos corriendo hacia otros bloques sin ningún motivo, o sirviendo de carne de cañón de los politiqueros internos.

Para no ser utilizados por la gente malintencionada, o para superar nuestro propio temor, la vía correcta consiste en escuchar o leer los conceptos de los que saben, es decir, de los ingenieros, arquitectos, geólogos y demás expertos. Eso es lo que se hace en los casos de terremotos o de otros desastres, cuando se evalúan edificios para ver si son recuperables o si se abandonan definitivamente.

Lo del Bloque H no obedece a un terremoto ni a problemas estructurales, como sí fue el caso del Space, en Medellín. Ese conjunto residencial tenía graves fallas estructurales, que la empresa constructora trató de remediar con pañitos de agua tibia, reforzando algunas partes, cuando las moles corrían verdadero riesgo de caerse, como en efecto ocurrió.

De acuerdo con lo que expresó el arquitecto José María Fernández, el Bloque H está sobrediagnosticado, se lo ha visto y analizado por todas partes y no muestra daño estructural, como para vaticinar que se pueda venir al suelo encima de la gente.

El levantamiento de unas baldosas en algún piso, el mal diseño de los baños en cuanto a la ubicación de los orinales (algo que se puede remediar fácilmente) o la estrechez de unas escaleras incómodas, no son problemas de estructura, como tampoco lo es que en una columna se caiga el cemento y se vean sus varillas.

Los ingenieros y arquitectos ya revisaron minuciosamente los tres edificios que componen el Bloque H, sin encontrar ninguna dificultad mayor. Esas tres unidades son: el edificio del ascensor, el edificio donde operan las oficinas administrativas (y otras) y el de los salones de clase. Estos tres están “unidos” por débiles juntas que no cumplen ningún rol estructural, sino uno casi decorativo.

Los tres edificios están construidos con las normas nacionales de sismo resistencia, para evitar que se caigan ante cualquier terremoto de mediana o alta intensidad. Las pruebas que se les han hecho recientemente indican que son aptos para soportar el peso que deben soportar, y que no se caerán sin que ocurra una catástrofe que abata a toda la Ciudadela Universitaria.

El hecho de que las juntas de las edificaciones se hayan deteriorado no indica ningún riesgo, pues lo de fondo es que los elementos estructurales que soportan las tres edificaciones estén bien, y eso es lo que diagnosticaron los arquitectos e ingenieros que han investigado acerca de la situación estructural del conjunto.

Estructuralmente hablando, no hay fisuras ni fracturas en las columnas que soportan el peso y, por lo tanto, el Bloque H es completamente seguro en sus tres componentes. Esta es la conclusión que han entregado los arquitectos e ingenieros internos y externos consultados, a raíz de los problemas que presentó el mencionado complejo.

En uno de los informes que resultaron de la investigación, se consigna lo siguiente:

“…no se encontró fisuras en muros ni en los elementos estructurales, y en los nudos tampoco se observa modificación en los ángulos; si se pudo observar que los muros de la primera planta son en súper board y (esta) no cubre la altura total del piso, por lo que frente a fuerzas horizontales son susceptibles de moverse con facilidad, y los vidrios que se colocan del antepecho hacia arriba no disponen de felpa, silicona, caucho que le permita ajustarse al perfil, razón por la cual cualquier golpe, impacto o vibración que se genere en el muro produce movimiento y ruidos en el vidrio…” (Informe preliminar sobre estudio de estabilidad del Edificio Bloque H del 30 de septiembre de 2016, firmado por el Ingeniero Anselmo Hernández, Coordinador del Departamento de Tecnología de la Construcción de la U. A., página 2).

Del informe del ingeniero Anselmo Hernández, profesor de Tiempo Completo de nuestra institución, se pueden concluir dos cosas: a) los edificios estudiados no presentan ninguna clase de problemas estructurales que pongan en peligro a sus ocupantes; y b) hubo detalles de construcción menores en el primer piso que hacen híper sensibles a los vidrios y a los demás elementos ante las vibraciones, explosiones o golpes provenientes de afuera.

Esos defectos secundarios explicarían lo que ocurrió en uno de los temblores: solo se sintió en la parte baja, mas no en la parte de arriba de los edificios. Esto lo escribo con absoluta certeza, porque yo estuve trabajando en la parte superior del edificio principal cuando hubo uno de los problemas y allí no se sintió nada. Lo mismo me han dicho estudiantes serios con respecto al otro temblor, los cuales estaban en los pisos de arriba y tampoco sintieron nada.

Esto no se escribe para justificar nada, sino para destacar que los movimientos en la parte baja pueden ser el resultado del trasegar de los camiones y otros vehículos por la 51B o por cualquier otra causa externa, lo cual provoca vibraciones que afectan vidrios y otras partes, sin que eso tenga que ver con la supuesta fragilidad estructural de los edificios.

El concepto del ingeniero Hernández sobre esa materia es muy preciso: las vibraciones o movimientos percibidos no se originan en “…causas imputables a la estructura del edificio, pues su condición nos demuestra una estructura estable porque en ella no se evidencian signos de fallas que pudieran predecir un colapso inminente.” (Doc. cit., página 2).

La conclusión final del ingeniero Anselmo Hernández acerca de la posibilidad de seguir utilizando el Bloque H es muy contundente: “La suspensión del uso de la edificación se considera no necesaria” (Doc. cit., página 2).

Otra idea que se manejó, derivada del sentido común y del simple temor, fue la de que el Bloque H se estaba hundiendo como consecuencia del lago construido cerca de él. Yo mismo fui testigo de esta clase de interpretaciones de personas desesperadas que me dijeron que los temblores tenían su origen en ese cuerpo de agua, cuyo líquido se filtraba hacia las estructuras y las estaba debilitando.

Sobre esa problemática también se realizó un estudio por uno de nuestros expertos, el cual destaca que no es cierto que las aguas del lago estén afectando las estructuras del Bloque H y que, por esa razón, se hunde y tiembla.

A ese respecto, el geofísico Alfredo Ghisays Ruiz concluye lo siguiente: “La zona del edificio se observa seca, es decir, no hay flujo considerable de agua del lago hacia el edificio; de otra parte, según la tomografía la infiltración del lago hacia la base del edificio es mínima” (Avance del informe que se presentará sobre estudio geoeléctrico de estratos someros en el edificio H de la Universidad del Atlántico, septiembre de 2016, Alfredo Ghisays Ruiz, Línea Geofísica U.A., página 8).

De este informe podemos concluir lo siguiente: a) no es cierto que el agua del lago esté debilitando la base o la estructura del Bloque H; y b) en consecuencia, los temblores no tienen como causa el efecto del agua del lago sobre el conjunto, como algunos han sostenido, basados en el miedo, en la desinformación o en la mala fe.

Otro estudio ha medido los probables movimientos o desplazamientos horizontales, verticales, de asentamiento o rotación de las columnas y otras zonas del Bloque H, sin encontrar ningún problema grave hasta el momento. Este estudio, realizado por una entidad externa, contiene la siguiente conclusión:

“Se puede afirmar que a la fecha el edificio presenta un comportamiento normal” (Avances sobre los desplazamientos que pueda presentar el Bloque H, septiembre 30 de 2016, Jaime Maestre Rodríguez, Ingeniero Director de Estudios de CORDESA, página 2. En los anexos del informe están las mediciones realizadas por el experto).

De este informe externo se pueden extraer las siguientes precisiones: a) el Bloque H no muestra movimientos anormales de ninguna clase; b) por lo tanto, su estructura ofrece un comportamiento completamente normal, y no exhibe ningún daño que origine cualquier situación anormal que pueda afectar a la gente.

Me he permitido citar los puntos de vista técnicos de los investigadores que se han ocupado de estudiar el problema, para entregar conceptos apoyados en la ciencia y no en el temor o el sentido común. No he citado las apreciaciones de los constructores de la edificación, porque me pareció mejor tener en cuenta las visiones independientes, capaces de generar más confianza, por obvias razones.

Basado en los criterios de nuestros expertos, y de algunos profesionales externos independientes, le indico a la comunidad universitaria lo siguiente: el Bloque H puede ser utilizado sin ningún riesgo para nuestra seguridad.

Es pertinente seguir haciendo estudios para tomar medidas correctivas menores o para denunciar la actividad de las canteras, que quizás efectúan explosiones subterráneas prohibidas por la ley. Sin embargo, la circulación de vehículos por la 51B y esas supuestas explosiones, no han afectado la estructura de las edificaciones ni tienen porqué afectarla. Por lo tanto, el Bloque se puede usar sin riesgos.

Como lo han sugerido algunos arquitectos o ingenieros, esas vibraciones podrían suprimirse con unos muros especiales, que evitarían la llegada del movimiento externo hasta la parte baja del edificio. Eso es lo que faltaría por concretar pero, como se ha visto, ese asunto para nada afecta el funcionamiento normal del Bloque, como lo han precisado los expertos.

Hago un llamado a la comunidad universitaria para superar el miedo y para creerle a los que saben sobre estos temas. Tenemos que apoyarnos en los técnicos y científicos que ya investigaron la situación, y que recomiendan utilizar el Bloque H porque no presenta ningún peligro.

No es conveniente dejarnos influir por quienes desean desestabilizar a la institución, utilizando nuestro natural miedo como arma política. Eso no es sano ni es justo. El Bloque H puede ser usado sin riesgo, como ya lo definieron las autoridades de la institución, apoyándose en los estudios científicos.

Nadie de la comunidad universitaria, que no posea la preparación adecuada, puede decir lo contrario a lo expresado por los técnicos y los científicos. Si lo hace es porque se deja dominar por el temor, por el simple sentido común, o por la mala fe.

Hay gente empeñada en no permitir el uso del Bloque H, pero no por razones científicas sino por capricho ideológico o por maldad política. Esto no debe hacerse, porque se perjudica a un montón de profesores y estudiantes que hemos corrido a otros bloques a buscar aulas de manera desordenada.

Es injusto y malintencionado que ciertos individuos, por la razón que sea, sigan esparciendo la mentira de que el Bloque H no puede ser utilizado porque está en peligro de caerse, como si fuera otro Space.

Ese método basado en el miedo y la mentira no es digno de gente seria y responsable, que es la que debe primar en la Universidad del Atlántico. Hay estudiantes que no están dejando entrar al Bloque H porque, supuestamente, puede colapsar. Hacen eso sin ningún fundamento científico, solo apoyados en la mala fe y por querer sacarle provecho político al problema.

Es muy deshonesto jugar con el miedo de la gente, por la razón que sea. Lo correcto es transmitir la información veraz, y proceder en consecuencia. El Bloque H puede ser utilizado de nuevo, y quien diga lo contrario lo hace por miedo, desinformación, por mala fe o porque desea hacer daño desestabilizando a la institución.