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El asalto a la rectoría de la Uniatlántico

No comparto la manera como están atacando a la rectora Rafaela Vos Obeso. Sus enemigos han decidido venderle a la ciudadanía la idea de que maneja mal la institución y de que actúa de mala fe con su presupuesto. Y lo hacen acudiendo a la mentira, a la calumnia y tergiversando los datos.

La doctora Vos Obeso se ha podido equivocar (como se equivocó al nombrar en la dirección a cierto individuo que traicionó su confianza) pero nadie, si es honesto y apegado a la verdad, puede sostener que ha organizado un régimen clientelista y politiquero o que se ha entregado a la corrupción.

Lo que hizo Vos Obeso en su año largo de gobierno fue enfrentar el asedio de los corruptos, de aquellos que convirtieron a la Universidad en un nicho para hacer politiquería y clientelismo, y que ahora la calumnian para intentar sacarla del cargo, porque no ha cedido a sus pretensiones.

Esos politiqueros y clientelistas son descarados, aparte de ser extremadamente cínicos. Se roban la vaca, se beben la leche, se comen la carne, hacen zapatos con el cuero del animal, y después salen a decir que ellos no fueron, y que la pobre vaca fue descuartizada por otros.

Lo que hacen los depredadores de la Uniatlántico es muy parecido a lo que realizan los uribistas a nivel nacional: mienten, tergiversan, calumnian, empapelan, posan de honestos y serios y, para completar, tienen esa extraña habilidad de convertir a los inocentes en delincuentes y a sus propios delitos y tropelías, en virtudes en vez de comportamientos deleznables.

Es necesario hacer un recuento basado en cifras para entender a cabalidad el nuevo asalto a la rectoría en que están empeñados los depredadores. Ahora venden una falsa cifra de incremento de los contratos de servicios, para sembrar la idea de que la rectora infló la nómina de contratados de manera exagerada.

Las cifras históricas, sin embargo, expresan algo bien distinto a lo que se ha planteado en los medios. La administración Vos Obeso ha disminuido sustancialmente las Órdenes de Prestación de Servicios (OPS), si comparamos su monto en el 2016 con el que resultó de la administración del señor Rafael Castillo Pacheco.

Para entender lo ocurrido en ese rubro en el mandato de Castillo Pacheco y de Vos Obeso, hay que partir de lo que sucedió con esos contratos bajo la administración de Ana Sofía Mesa de Cuervo. De acuerdo con  los datos aportados por la Vicerrectoría Administrativa, se obtiene la siguiente variación:

Contratación mediante OPS en el año 2014, en el mandato de Ana Sofía Mesa de Cuervo: 640 contratos. Contratación bruta en el 2015, administración Castillo Pacheco: 945 contratos. Contratación en el 2016, en la vigencia de la Rectora Vos Obeso: 706 contratos.

Utilizaré el mismo método que empleó el Representante de los Profesores ante el Consejo Superior (Roberto Figueroa Molina) para analizar la variación en los tres años referenciados. De forma inadecuada, este Representante no distingue entre la contratación que se paga con recursos propios de la institución, y aquella que se cubre con fondos provenientes de otras entidades.

Él procede de ese modo para justificar la mentira de que la administración Vos Obeso ha incrementado el clientelismo, la politiquería y la corrupción, por la ruta del aumento de los contratos de servicios. Pero veamos lo que expresan las frías cifras para ver si Figueroa Molina tiene o no la razón.

La variación porcentual entre el año 2014 (640 contratos) y el año 2015 (945 contratos) es de 47.66%. Es decir, el señor Rafael Castillo Pacheco incrementó la nómina de contratados casi en un 50%, en comparación con los contratados existentes bajo Ana Sofía Mesa.

La variación entre el año 2015 (945 contratos) y el año 2016 (706 contratos) es de -25.29%. Esto quiere decir que en la administración de la Doctora Rafaela Vos Obeso se redujeron en más de un 25% las contrataciones mediante el mecanismo de OPS, en comparación con lo ocurrido en el gobierno de Rafael Castillo Pacheco.

A pesar de este hecho estadístico evidente, el señor Figueroa Molina no ha salido a los medios a calificar de politiquero, clientelista y corrupto a Rafael Castillo Pacheco quien, si nos atenemos a las simples cifras, habría hecho más clientelismo, más politiquería y más corrupción, puesto que incrementó casi en un 50% la nómina de contratados.

¿Por qué el señor Figueroa Molina no descalificó moralmente al señor Castillo Pacheco, si las cifras indican que fue más politiquero y clientelista, de acuerdo con el incremento de la nómina de contratados? ¿Por qué exhibió siempre un silencio cómplice con lo que hacía este rector, a pesar de que estaba perjudicando a la institución?

Es claro que el Representante de los Profesores ante el Consejo Superior oculta lo que ocurrió en la administración Castillo Pacheco porque no le conviene revelar lo que hizo este exrector. Y no le conviene eso porque Figueroa Molina ha sido un aliado incondicional de Castillo Pacheco.

En el mandato de Castillo Pacheco se incrementó drásticamente el número de contratados porque este señor necesitaba ganarse el apoyo de los sectores internos para mantenerse en la rectoría. Ese exrector sí utilizó una estrategia clientelista y politiquera, mediante la cual cambió contratos y otras prebendas por apoyo político.

Pero ante ese hecho tan evidente, Figueroa Molina pasa de largo y tilda de corrupta y politiquera a una administración que está haciendo las cosas bien (como la de Rafaela Vos Obeso),  y que no ha incurrido en la indelicadeza de fraccionar e inflar los contratos para conseguir el apoyo de ciertos estudiantes, ni tampoco ha entregado cheques con sumas millonarias a ningún Representante de los estamentos ante el Superior para obtener su fidelidad o conseguir su silencio cómplice.

Para justificar su punto de que una administración limpia, como la de Vos Obeso, es corrupta, el señor Figueroa amaña las cifras, infla datos y utiliza mentiras descaradas. Tomó los datos de la contratación en bruto para crear la ilusión estadística de que tiene razón cuando arguye que se han construido redes clientelistas alrededor de esta, cometiendo, de paso, errores estadísticos infantiles.

Las Órdenes de Prestación de Servicios (OPS) tienen fuentes de financiación internas y externas. De los números de arriba hay que hacer la siguiente desagregación, con miras a ver más claro si se ha dado o no la corrupción y la contratación para construir redes clientelares, como expresó Figueroa Molina.

De los 640 contratos de la administración Meza de Cuervo, 352 se pagaron con dineros de la Universidad (Fondo Común de la U.A.) y los 288 restantes con financiación externa (proveniente de Colciencias, regalías u otras entidades). De los 945 contratos de la administración Castillo, se pagaron 532 con plata de la institución y el resto, es decir, 413 con financiación externa.

El porcentaje de variación en los contratos que se pagaron con dinero de la Universidad (que son los que, supuestamente, se prestan para hacer clientelismo y politiquería, según la lógica simplista y torticera de Figueroa Molina) entre la administración Meza de Cuervo y la de Castillo Pacheco fue de casi el 50%, pues este último rector encontró una nómina de contratados de 352 y la elevó, mediante una estrategia clientelista y politiquera, a 532.

Por el contrario, la administración Vos Obeso no solo no aumentó la nómina de contratados sino que la redujo en un 27, 44%, ya que pasó de 532 (pagados con el fondo común de la Universidad) a 386. ¿Esto no sirve para desmontar la conclusión apresurada y tendenciosa de que incurrió en actos de politiquería y clientelismo?

Para no cometer una injusticia, la rectoría decidió ablandar la reducción de las OPS que pretendía hacer a finales del 2015; pero no tanto una injusticia contra los politiqueros y clientelistas que se aferraron a Castillo para conseguir sus contratos, sino contra las personas que venían haciéndolo bien desde antes de que llegara Castillo, o con otros contratados necesarios que laboran con mucho sentido de pertenencia.

Un error estadístico gravísimo que cometió el señor Figueroa Molina fue el de meter en un mismo saco las OPS que se pagan con el Fondo Común de la Universidad y los contratos pagados con recursos externos, es decir, financiados con plata de entidades como Colciencias, etcétera.

Al hacer esa generalización tan abusiva sobre la contratación, introdujo en el maletín de su descalificación malintencionada a todos los contratistas que han ganado la aprobación de sus proyectos con entidades externas, las cuales les aportan recursos financieros y logísticos. ¿Por qué este señor hizo esa extrapolación tan abusiva?

Porque le interesaba inflar las cifras para aumentar la magnitud del escándalo, mostrando la falsa idea de un poder indebido de la rectora y de otros funcionarios, concretado a través de una extensa red clientelar manejada por estos mediante la contratación.

Pero el truco de Figueroa Molina salta a la vista si tenemos en cuenta que esos contratos no son pagados por la institución (de donde se infiere que es muy difícil serruchar con ellos), y la escogencia de los contratistas (y de sus proyectos) pasa por unos filtros muy rigurosos, que deben ser cumplidos y que no pueden ser violados si se quiere que haya contratos.

Los contratos para investigación, y para otros proyectos, son los menos expuestos al clientelismo y la politiquería, pues se establecen sobre la base de criterios de calidad y méritos que deben cumplirse rigurosamente. ¿Por qué Figueroa Molina graduó de politiqueros, o de integrantes de una red clientelar, a los investigadores de la institución cuyos contratos no se pagan con dineros del Alma Mater?

Porque a este señor no le interesa la verdad, y porque su método deshonesto y tendencioso solo busca desacreditar a la actual rectora para desestabilizar su administración, con el propósito de asaltar la rectoría para hacer lo mismo que hizo cuando se alío con Castillo Pacheco: tener poder y exhibir un silencio cómplice ante las tropelías de su aliado de turno.

En los datos publicados en los medios, aparecieron las siguientes falsedades: contratos en la Vicerrectoría de Investigaciones hasta julio de 2016: 165 y, según la lógica torcida de Figueroa, todos engrosando el invento tendencioso de las supuestas redes clientelares.

Lo cierto es que en esa Vicerrectoría solo hubo, hasta julio de 2016,  21 contratos pagados con dineros de la institución. El resto, es decir, 144 contratos, fueron cubiertos con financiación externa.

Y, que se sepa, los investigadores y demás contratistas no caben en la categoría de clientelistas y politiqueros que se inventó el señor Figueroa para desacreditar a la rectora y a la institución. Este error tonto, que pasó como verdad debido a que casi nadie tiene información o maneja estos asuntos, fue provocado por la mala fe de este señor y por su interés de desinformar.

En la Vicerrectoría de Docencia, Figueroa Molina se inventa la cifra de 76 supuestos contratos politiqueros, cuando la verdad es que solo 34 de esos contratos se pagan con recursos internos. El deseo de hacer daño lo lleva a construir otra mentira, pues hasta julio de 2016 los supuestos contratos politiqueros en esa dependencia no eran 76 sino 86.

Es decir, el señor Figueroa convierte 52 contratos, financiados con recursos externos luego de exigentes procesos de selección, en contratos politiqueros que acrecientan las redes clientelares de los políticos que tienen secuestrada a la Universidad, según su visión torcida y malintencionada.

El desinformador sostiene que en Química y Farmacia hubo, hasta julio de 2016, 34 supuestos contratos de clientelistas y politiqueros. Pero resulta que en esa dependencia ¡solo 6 contratos se pagaron con recursos de la Universidad!

El resto (28) corresponde a proyectos financiados por entidades externas, o sea, a investigaciones u otros procesos desarrollados por gente de la más alta calidad, perteneciente a los grupos de investigación, etcétera, a los cuales la turbia estadística y la lógica oscura de Figueroa Molina los convierte en vulgares politiqueros que hacen parte de las redes clientelares construidas por 3 funcionarios de la Universidad encabezados por la rectora.

Es injusto que un politiquero consumado, como el señor Figueroa Molina, presente a destacados exponentes de la academia universitaria como marionetas de la politiquería interna. Es injusto también que, llevado por su odio y por su hambre de poder, masacre a jóvenes contratados que han hecho un buen trabajo en la institución y que no merecen ser satanizados de una manera tan desconsiderada.

También es muy injusto que Figueroa Molina intente convertir a Rafaela Vos Obeso en lo que nunca ha sido, es decir, en una delincuente, en una ladrona de los dineros públicos y en agente del clientelismo y la politiquería, cuando lo que ha caracterizado a esta rectora es su lucha contra esos flagelos desde los tiempos en que era docente y, sobre todo, ahora, cuando dirige los destinos de la institución.

Es una infamia vender la idea de que esta rectora, que se ha enfrentado a medio mundo por defender la plata de la Universidad, esté manipulando contratos con el propósito de robar o de construir una red clientelar para apoderarse políticamente de la institución. Esa grosería solo cabe en la cabeza de alguien que no conoce la trayectoria de Rafaela Vos, o en el cerebro de una persona que la odia demasiado porque no ha querido ceder a sus pretensiones politiqueras y clientelistas.

Figueroa Molina tiene una larga trayectoria de lucha por el poder en la Universidad. Como hemos visto, carece de escrúpulos para mentir y para falsificar las cifras, bajo la premisa de descalificar y destruir al oponente como sea.

Este individuo ha sido denunciado por injuria y calumnia ante las autoridades competentes por Rafaela Vos Obeso, y lo que se espera es que las autoridades actúen rápido para ver quién tiene la razón legal entre él y la rectora actual.

De mi parte, solo agrego que la misión de la rectora Vos Obeso consiste en defender la educación pública como una oportunidad para los sectores populares. Solo quiere manejar los recursos económicos puestos a su disposición con limpieza y transparencia.

Si la atacan y calumnian no es porque esté robando, sino porque es un férreo dique de contención contra los que sí roban y contra quienes no respetan lo público. Vos Obeso ha demostrado ser una filosa piedra en el zapato de los clientelistas y politiqueros que asedian la institución y que aspiran a tomársela otra vez para depredarla. 

Si los corruptos logran sacarla, perderemos todos los que apreciamos la educación pública pero, sobre todo, perderán los miles de jóvenes de los sectores populares que ingresan o podrían ingresar a la institución.

Nada menos que esto es lo que está en juego en la disputa que plantean los corruptos contra la rectora encargada. Por la dignidad, la decencia y la seriedad, debemos cerrar filas en contra de quienes atacan la educación del pueblo.