El 7 de abril no fundaron a Barranquilla
A propósito del 7 de abril (convertido en la principal efeméride de la ciudad), en la prensa, la radio, la televisión y los demás medios se repite hasta el cansancio que es la fecha de la fundación de Barranquilla. Ese es un error grande que hasta los funcionarios oficiales han convertido en estribillo, por el desconocimiento de la historia citadina.
El 7 de abril de 1813 la urbe fue elevada a la categoría de Villa por las autoridades de Cartagena, a la sazón enfrascadas en la lucha por la Independencia y, por lo tanto, muy urgidas de aliados y de apoyo para proseguir la refriega. Partiendo de esta fecha, tanto en los medios nacionales como locales, se ha supuesto que Barranquilla tiene 200 y tantos años de existencia o de fundada.
Aquí hay un par de errores gruesos que provienen del hecho de que la mayoría de los periodistas desconocen el trabajo realizado por quienes se esfuerzan por escribir la historia de Barranquilla.
El primer error consiste en atribuirle la edad a la urbe tomando como punto de partida el 7 de abril de 1813. El segundo es la consecuencia de plantear que la ciudad fue fundada, de modo parecido a como lo fueron otras poblaciones del país.
Este 7 de abril Barranquilla no cumple 204 años, como de seguro se escuchará y podrá leerse, quizás a montones. Y la urbe no tiene esa edad porque no nació en el siglo XIX, sino a principios de los años 1600, es decir, varios siglos antes de lo supuesto por la mayoría de los periodistas que no se toman el trabajo de leer a los historiadores antes de propalar sus informaciones.
Barranquilla ni fue fundada ni nació el 7 de abril de 1813. El Día de Barranquilla no celebramos un parto de ninguna clase sino la exaltación de esta tierra a Villa, en el contexto de la lucha por la Independencia Nacional. Por lo tanto, es incorrecto sostener que ese 7 de aquel siglo la ciudad cumple un año más de vida, como dando a entender que esa es la fecha de su nacimiento.
Lo que hoy conocemos como Barranquilla tiene unos orígenes distintos a los de las ciudades fundadas deliberadamente en la época colonial. Esta población llegó al mundo llevada de la mano por varios procesos, que coincidieron para generar un Sitio de Libres en una zona propicia para eso.
La zona que gestó a la primera población fue la ribera occidental del río Magdalena o, más exactamente, la región inestable y acuosa donde se formaron los caños, en la cual había tráfico comercial desde antes de la venida de los europeos. Allí se formaron, a principios del siglo XVII, unas barrancas o promontorios y unos lugares que sirvieron de nicho a los primeros pobladores.
Esos pobladores iniciales provenían de una hacienda en descomposición de los alrededores (la Hacienda de San Nicolás), de migrantes que bajaban por el río Magdalena, de las encomiendas de Malambo o Galapa, y hasta de lugares más remotos.
No hay ninguna evidencia de archivo (o de otro tipo) que lleve a sostener que hubo un fundador del primer poblamiento, así como tampoco es posible asegurar, con pruebas documentales, que la aglomeración fue provocada por un solo grupo que viajó desde un solo sitio, como se ha sostenido en la tradición oral con respecto a los galaperos.
Lo que sí se puede asegurar es que, aparte de los primeros pobladores precolombinos (que se movieron hacia otros lugares por la inestabilidad de la zona), el poblamiento de la época colonial fue un proceso derivado de múltiples embriones, el cual empezó a principios del siglo XVII. La fecha exacta de inicio de ese evento sigue siendo incierta y, quizás, ya nunca la sabremos, pues no hay evidencias escritas o de otra clase que permitan establecerla.
La teoría de los embriones múltiples y de los inicios espontáneos de la población de Barranquilla ha sido muy bien documentada por el maestro José Agustín Blanco Barros, en su libro El Norte de Tierradentro y los Orígenes de Barranquilla, editado por el Banco de la República a finales de los años ochenta del siglo XX.
En esta obra, el autor desmonta todos los mitos construidos acerca de los orígenes de Barranquilla, sobre todo el que se apoyaba en la tradición oral y nos atribuía una supuesta fundación por parte de los indígenas de Galapa.
El surgimiento de Barranquilla, a principios del siglo XVII, lleva a repetir las conclusiones que están al principio de esta columna: a) la urbe no fue fundada por un individuo o un grupo, porque no existe evidencia para corroborar eso; b) la ciudad no nació en el siglo XIX, como erróneamente expresan muchos periodistas que no revisan los aportes de los historiadores sobre esta problemática.
En consecuencia, lo que celebramos el 7 de abril, Día de Barranquilla, no es la fecha del nacimiento de la ciudad sino su elevación a Villa en el marco de la lucha por la Independencia, a principios del siglo XIX.
¿Será posible que la mayoría de los comunicadores se arriesguen a conocer la historia de la ciudad para no seguir repitiendo los errores aquí comentados?