Share:

Eduardo Carrillo: la “muerte lo dejó en fuera de lugar”

Mamador de gallo, dicharachero y amiguísimo como el que más, la suerte le jugó  quizás la única jugada que el no creía  le llegaría a “distiempo”. La muerte sorpresiva le sorprendió cuando menos lo esperaba. Por el contrario, disfrutaba con una de sus hijas y familiares de unas plácidas y merecidas vacaciones en Miami. Pero su férrea disciplina por mantener siempre excelentes condiciones físicas traicionaron su vocación.

Después de haber cumplido algunas caminatas, y cuando el cuerpo quizás le aconsejaba reposo., él prefirió seguir con ejercicios abdominales y de fuerza muscular. Su corazón no resistió. Reventó fulminantemente y truncó muchos sueños pendientes.

Eduardo Carrillo Arenas, mejor conocido por sus amigos y allegados como “Eddi”,  dejó en remojo el proyecto de servir como guía de jóvenes talentos aspirantes a ser futbolistas profesionales. Labor que adelantaba conjuntamente con Fernando Fiorillo y Toto Rubio entre otros. Para estos días igualmente tenía previsto ser el vocero en la organización de un encuentro de profesores de educación física; evento que tendría su apertura en esta ciudad y en la que participarían reconocidos profesionales de educación física universitarios del país.

Una de sus iniciativas que más le motivaban por estos días era la de organizar y brindar un homenaje y reconocimiento al jugador brasilero Othón Alberto Dacuhna, aquejado de quebrantos serios de salud. Con Eduardo, caminaban en esta idea compañeros de lides futbolísticas como los hermanos Francisco y Leopoldo Cañarete, Fiorillo, Toto Rubio y Victorio Márquez entre otros y con quienes Carrillo compartió toldas rojiblancas.

“Hay que hacerle un homenaje a Othón Dacunha el mejor puntero derecho que ha tenido del Junior. Y hay que hacérselo en vida y no después de muerto”, decía con convicción. Fue esta una de sus intenciones que más le copaba la atención.

Con quien esto escribe también dejó algo por hacer. Dos semanas atrás habíamos programado una entrevista. Eduardo Carrillo, conocedor de un libro referente al fútbol brasilero con incidencia en el Junior y más concretamente sobre la vida deportiva del excelso jugador brasilero Víctor Ephanor, quería dejar plasmado en esa obra su experiencia y su concepto sobre quien para él fue el mejor jugador extranjero que ha pasado por  Junior.

Eddy Carrillo fue jugador del Santa Fe, Unión, Tolima y Junior. “Con Eddy compartí en el Santa Fe en tiempos del médico Gabriel Ochoa como técnico. Tuvimos pocas oportunidades de jugar, por eso en el año 68 me fui al Bucaramanga y él siguió en Santa Fe porque estaba estudiando idiomas.  Coincidimos  en el año 71 en el Junior y compartimos mieles de triunfos y tristezas de derrotas. Pero siempre fue un jugador optimista, lleno de seguridad y que quería siempre ganar. Nunca se daba por vencido”, así lo recuerda Francisco Cañarete.

Fue un inquieto estudioso. Graduado en Educación Física de la Universidad de la Costa junto a Leopoldo y Dacunha, se desempeñó como profesor de educación física en planteles  como el Saint Mary School,  el Pestalozzi y el Itida.

En alguna ocasión nos refirió una anécdota en los tiempos del Junior. El equipo local jugaba frente a Millonarios. Antes del partido le dijo al Tito Rubio: “ Tú sabes que Alejandro Brand es “perro blanco”( miedoso), así que déjamelo primero a mi que yo lo ablando y si se va pa el otro lado lo rematas tú”.  Esa tarde Alejandro Brand apenas sintió el primer botinazo de Carrillo se perdió del panorama. Prefirió quedarse en la media cancha. Junior ganó el partido.

Recientemente- nos contó Victorio Márquez- antes de un partido de veteranos del Junior nos tomaron una foto. En medio de risas y mamadera de gallo empezó a mirarnos a todos mientras decía “¿quien de estos que están aquí  tendremos que  sacar para el próximo año? Se refería a que alguno de los de la foto “Colgaría los guayos, es decir pelaría el guineo” como señalaba él.

Siempre vivió en función de su profesión. En su finca y en su casa tenía gimnasios para ejercicios y para fortalecer músculos. A sus setenta años próximos a cumplir no dejaba de entrenar y de jugar. Y siempre con el mismo temperamento en la cancha, defendiendo con fuerza y coraje cada jugada. Pero eso sí, en el campo y fuera de el, siempre con la sonrisa a flor de labios. Característica de este personaje que vivió el fútbol hasta más no poder. Y que se granjeó la simpatía y la admiración de todos. Porque antes que nada fue un ser ejemplar, servicial y de brazos abiertos. A raíz de su sorpresivo fallecimiento alguien me dijo: “La muerte fue lo único que lo dejó fuera de lugar”