De Helmut Bellingrodt a Yuri Alvear
Desde Helmut Bellingroth, Alemania ( 1972), hasta Yuri Alvear, a esta fecha: 10 de agosto (Brasil 2016) Colombia ha acumulado un total de 21 medallas de orden olímpico. De las cuales 3 son de oro, 7 de plata y 11 de bronce. Una cosecha que si bien no puede considerarse excelente, sí forma parte del historial deportivo que comenzó a gestarse con dos barranquilleros: Helmut y Clemente Rojas y el cartagenero Alfonso Pérez.
A estas alturas, después de 44 años de la primera conquista olímpica, medalla de plata en las manos firmes y ojos de águila de Bellingroth y de aquellos puños contundentes de Rojas y Pérez, Colombia ha inscrito su nombre en las Justas Olímpicas y se encasilla entre los mejores de Suramérica y Latinoamérica. En medallas de oro, Colombia se ubica en el tercer puesto en Suramérica después de Brasil y Argentina. Y en América Latina es quinta después de Cuba, Brasil, Argentina y México.
El dominio olímpico ha estado siempre en Estados Unidos y Rusia, con otros países europeos y asiáticos, dejándole a Latinoamérica, poco en discusión en cuanto a medallería y especialmente en preseas doradas.
Ello hace más notable entonces el nombre de Colombia en el concierto olímpico. Y fue a partir del barranquillero Helmut Bellingrodt (1972) cuando comenzó a tomarse en cuenta el nombre del país al que pocos conocían y del cual la mejor referencia la mostraba el padre del olimpismo colombiano Julio Gerleín Comelín.
En todo el historial olímpico del país, solo tres nombres han llegado a lo más alto del pódium. Ellos son, María Isabel Urrutia, Mariana Pajón y Óscar Figueroa. Urrutia en pesas en Sidney (Australia) en el año 2000; Pajón, en ciclismo BMX (Londres 2012) y Figueroa, en pesas (Brasil 2016). Con el hándicap para el pesista Figueroa de haber cumplido exitosamente su ciclo ganando primero medalla de plata, en Londres hace cuatro años y medalla de oro en este Brasil.
Desde luego, aún falta camino por recorrer en estas justas brasileras. Y sin duda Colombia –creemos- va a acumular otras preseas con deportistas como Caterine Ibarguen, Mariana Pajón, consideradas entre las más opinadas en sus respectivas disciplinas. Y con boxeadores como Yuberjén Martínez y otros deportes en los que se tienen ilusiones de medallas.
Pero sin duda, en cada conquista que se consiga, un nombre se mantendrá por siempre inocultable. Es el de Helmuth Bellingrodt. Fue el quien abrió el camino en Munich 1972 para el andar de otros que le han seguido en la ruta victoriosa. El propio Helmut rubricó su primera presea de plata con otra de igual metal en los Olímpico de 1984 en los Ángeles, Estados Unidos.
Sus victorias se dieron en una disciplina llamada entonces Tiro al Jabalí y después denominada Blanco Móvil. Lo más destacable para él es que su primera medalla olímpica la consiguió con un arma (rifle) casi artesanal, frente a contendores europeos y chinos que portaban armas modernas y sofisticadas. La familia olímpica de aquella Alemania del 72 no quería dar crédito entonces a lo que estaban viendo. Las manos y el ojo clínico de ese muchacho barranquillero con un rifle prácticamente de madera estaban superando a los consagrados tiradores del mundo.
Por eso, aquella hazaña fue resaltada en todo el universo y en Colombia se constituyó en toda una demostración de poderío como resultado de un esfuerzo y dedicación personal. Por eso también, otros nombres como los de Jorge Eliécer Julio, Diego Salazar, Rigoberto Urán, Ximena Retrepo, Mabel Mosquera, María Luisa Calle, Oscar Muñoz, Carlos Oquendo, María Isabel Urrutia, Jaqueline Rentería, Yurí Alvear, Yuberjén y Oscar Figueroa, seguirán unidos al lazo umbilical que “parió” Helmuth hace 44 años. Fue entonces cuando se escuchó por primera vez las notas del himno patrio y se izó también por primera vez la bandera tricolor; indicativo de que se había llegado al podio de los mejores.
“Nadie me podrá quitar lo bailao” reza una frase popular que referencia sin duda la primogenitura de los barranquilleros en muchas asignaturas importantes de nuestra historia. Y que también en deporte nos muestra como los pioneros y abridores de caminos a las muchísimas victorias que se siguen escribiendo día a día.