Cualquiera resbala y cae
No han pasado los primeros quince días del gobierno del Presidente Iván Duque y sin querer queriendo hemos visto caer a tres de sus alfiles más importantes, dos en el área de seguridad y un tercero que tendría a su cargo, nada más ni nada menos, que la vigilancia de quienes manejan recursos o bienes de la Nación. El afán de que el General en retiro, Humberto Guatibonza, estuviese frente de la Dirección Nacional de Inteligencia se vio frustrado al ponerse al descubierto que se encuentra vinculado a una investigación que le adelanta la Fiscalía por chuzadas ilegales.
Cayó también el nombramiento de Claudia Ortiz, una abogada boyacense que sin haberse posesionado se sentía atornillada a la silla de la Dirección de la Unidad Nacional de Protección; el anuncio de ese nombramiento desató una verdadera tormenta en redes sociales, tormenta que culminó cuando la Ministra del Interior Nancy Patricia Gutiérrez informó que por decisión del Presidente la abogada Ortiz no sería nombrada Directora de la UNP.
El tercero en la lista de los caídos es el ingeniero agrónomo oriundo del sur de la Guajira José Félix Lafaurie, a quien el país recuerda por ser unos de los más reconocidos promotores de la Política de Seguridad Democrática; personaje siniestro que en el 2004 debió abandonar su cargo de Superintendente de Notariado y Registro a consecuencia de una sanción impuesta por la Procuraduría General de la Nación que lo encontró culpable de tráfico de influencias. De Lafaurie se ha dicho que promovió el despojo de tierras por parte de los paramilitares.
Estas primeras pifias en la escogencia de quienes lo acompañarían en estos cuatro años ponen de presente algo que se sabía, la evidente inexperiencia de Iván Duque en asuntos de Estado y la mala influencia que en su gobierno tendría él que ha sido denominado “padre de la seguridad democrática”, no cabe la menor duda que los nombres de quienes vieron frustrado su aterrizaje en este gobierno fueron sugeridos por el Senador Álvaro Uribe.
A la usanza de las arcaicas prácticas de la seguridad democrática Duque pretendía entregar la Dirección Nacional de Inteligencia a un chuzador de profesión, dejar la Dirección de la Unidad Nacional de Protección en manos de quien aborrece a todo lo que le huela a contradictores de su jefe político y “poner a un corrupto a manejar la Contraloría…”
Cualquier parecido con la realidad no es pura coincidencia. Estas prácticas del uribismo no deberían extrañarnos. Basta recordar que en su momento el hoy Senador nombró en la Dirección del DAS a un “buen muchacho” para que, entre otras, tuviese bajo su responsabilidad la protección de sindicalistas y defensores de derechos humanos y éste resultó siendo condenado como determinador del asesinato del profesor Alfredo Correa De Andreis a quien nunca brindó protección alguna.
No hay que olvidar que parte de las labores de inteligencia que hoy están en cabeza de la Dirección Nacional de Inteligencia estuvieron en el Gobierno Uribe bajo la égida de María del Pilar Hurtado quien fue condenada por la Sala de Casación Penal de la Corte Suprema de Justicia a 14 años de prisión por interceptaciones ilegales a opositores, magistrados y periodistas a través del Departamento Administrativo de Seguridad.
Y aunque a muchos ha puesto a pensar la frase según la cual “Una cosa es el Centro Democrático y otra, el gobierno”, lo cierto es que la estrepitosa caída de las aspiraciones de ese partido de lograr la elección de José Félix Lafaurie como Contralor General de la República ponen de presente que más temprano que tarde Iván Duque tendrá que echar mano de la mermelada si quiere que sus proyectos pasen en el Congreso.
Por más que se esfuerce en afirmar que el gobierno no tenía candidato a Contralor, razones hay y de sobra para no creer esa afirmación de Iván Duque. Basta recordar como en redes sociales y en eventos de la campaña presidencial afirmó una y otra vez no ser partidario de subir los impuestos a la clase media y ahora que resultó elegido ha dicho que presentará al Congreso un proyecto de reforma tributaria que reducirá los impuestos a los empresarios y los aumentara a los trabajadores. Como diría mi abuela así paga el diablo a quien bien le sirve.
El fracaso por cuenta de la frustrada elección de José Félix Lafaurie es un campanazo de alerta para las huestes uribistas. No le será fácil a la bancada de gobierno lograr la aprobación de los 20 proyectos de ley y de actos legislativo que hasta la fecha han presentado para restringir los derechos fundamentales.
Según el pronóstico de conocidos meteorólogos por ahora no cesará la lluvia que dio la “Bienvenida” a Iván Duque Márquez como Presidente de Colombia y cuando está lloviendo cualquiera resbala y cae.