Con la fuerza de la verdad
Bajo el lema “Con la fuerza de la verdad”, hace treinta y ocho años el Diario La Libertad despertaba aquel 7 de abril de 1979 como una alternativa más para las comunicaciones en la ciudad de Barranquilla. Con dos periódicos tradicionales, como El Heraldo y Diario del Caribe, comandando entonces la información para un público lector de la ciudad y de la Costa Caribe, ese nuevo medio emergía en una posibilidad de extender oportunidades a los periodistas en una competencia sana pero constante en los medios escritos.
Recuerdo aquella noche de inauguración en la que el fundador del periódico, Roberto Esper Rebaje, se regodeaba con el Presidente Julio Cesar Turbay Ayala, con gobernador y alcalde y con muchos invitados especiales de la política y la sociedad que saludaban con entusiasmo la llegada del nuevo medio impreso de Barranquilla.
Fuimos partícipes de aquel evento en medio del brindis por el nacimiento del periódico y conformamos un orgulloso grupo periodístico de fundadores entre quienes recordamos a Wilderson Archwold (subdirector), José Orellano (jefe de redacción), Ricardo Díaz De la Rosa (coordinador de políticas), Rafael U. Lafaurie (económicas), Vilma Cepeda y Delfina Reyes (Sociales), Arturo Donado (Judiciales). Mi labor como coordinador de deportes era compartida con Wilder Molina y Gustavo Benedetti.
Aquel lema “Con la fuerza de la verdad” hacía honor a la independencia filosófica de quienes allí figurábamos. No habría barreras para expresar y mostrar al público los hechos tal cual acontecían, sin disimular, ni esconder por ningún interés, influencia o condicionamiento político o económico. En tal sentido, nos avaló a todos el rigor y la responsabilidad de presentar la noticia como realmente debía ser.
Por algún problema de orden técnico la noche en que comenzó a funcionar la rotativa, aquella primera edición nos dio la primera experiencia del trasnocho total. Y como guardianes de nuestros bienes, esperamos hasta mas o menos las 9 de la mañana cuando por fin salió a la calle aquel monumental periódico lleno de noticias, crónicas y reportajes.
“Si así comienzan, mal terminarán” dijeron algunos opositores de otros medios locales que se atrevieron a vaticinar una corta vida al periódico. Y en medio de algunos comentarios críticos, el gran jefe, Roberto Esper Rebaje, nos expresó: “seremos el periódico del pueblo y para el pueblo”.
Tal vez con voz profética, don Roberto, como popularmente se le saludaba, sentenciaba el devenir de muchos años, más de tres décadas ininterrumpidas de noticias para el pueblo. Persistente y tenaz, su dueño enfrentó y superó muchas dificultades. Y por las salas de redacción desfilaron y desfilan muchos periodistas con la idea clara del fundador de no callar pese a las presiones que desde afuera muchas veces han intentado imponer, particularmente en cuanto a la pauta publicitaria. “No habrá barreras ni retenes para las ideas libres de nuestro periódico” afirmaba siempre el director.
Todo esto me lleva a una consideración de actualidad que hoy vive este periódico bajo el influjo del interés personal de alguno o algunos de sus herederos que olvidando quizás aquel pensamiento de don Roberto, el gestor, fundador y protector, prefieren ahondar en diferencias familiares procurando el beneficio económico o de manejo administrativo. Sin pensar primero en el futuro inmediato de una empresa consolidada gallardamente por una persona que mereció la consideración y el respeto de toda la comunidad.
No nos atemoriza el creer que el Diario La Libertad se esté acercando a su desaparición, como han dicho muchas personas. Sería funesto para la ciudad, para el periodismo y muchas familias que dependen sus ingresos y subsistencia económica del periódico. Y nos entristecería que ello sucediera porque sería tanto como echar al cesto de la basura el legado de su fundador.
Preferimos creer en cambio, que todas esas diferencias familiares puedan ser prontamente superadas y que esta empresa periodística pueda seguir su curso por muchísimos años más. Se hace necesario entonces, “deponer las armas”, conciliar y escuchar consejos. Para que este medio de expresión escrito siga latente bajo ese lema que siempre defendió su fundador “La Libertad, con la fuerza de la verdad”.