Cancha del estadio: sigue preocupando
Dos meses atrás cuando en víspera del partido entre Colombia y Venezuela en el Estadio Metropolitano Roberto Meléndez, manifestaciones del cuerpo técnico dejaron en entredicho el estado lamentable de la cancha. Posteriormente frente a Uruguay aunque el campo se pudo apreciar en mejor forma, también llovieron críticas sobre el particular. Jugadores como Farid Díaz desataron posiciones contradictorias al señalar que con una cancha en mejor estado seguramente al resultado hubiera sido mejor para la Selección Colombia.
El Secretario de Recreación y Deportes Joao Herrera Olaya rechazó las críticas y admitió que la seguidilla de partidos, el fuerte verano luego las condiciones climáticas y el crudo invierno han incidido enormemente pero que con el trabajo programado, la cancha será recuperada totalmente. Se afirmó que a partir de diciembre y durante dos o tres meses, es decir en febrero se tendrá un campo cien por ciento recuperado.
Con ocasión del juego Junior-Millonarios fijado para el 3 de noviembre se corrió el riesgo de no cumplirse y se condicionó a que no hubiera lluvia para no suspenderlo. Por suerte le fecha fue sin agua y se pudo cumplir. La cierto de todo es que el estado del campo de juego aunque por momentos luce algo recuperado, no se encuentra en la mejor forma. El color amarillento de algunos sectores sobresale del verdor de otros y el corte del césped parece haber sido demasiado.
Nos aproximamos a otro crucial juego de la Selección frente a Chile. Las condiciones técnicas y futbolísticas caracterizadas por el buen manejo del balón obligan a contar con un terreno en inmejorables condiciones para el mejor desenvolvimiento de los nuestros. Además la crítica periodística, particularmente del interior del país, está presta para caer encima al menor indicio desfavorable, ya que muchos siguen pensando en que se cambie la Casa de la Selección.
En medio de tal situación, en lo particular y, como lo he dicho en ocasiones anteriores, es urgente que se le dé el verdadero tratamiento que merece la cancha del mejor estadio del país. Nos asalta el temor de que todo lo que sucede se deba a la falta adecuada de mantenimiento o el cambio de la grama original (Bahía y Bermuda) traída de Los Ángeles y sembrada previa a la inauguración del escenario en 1986. Es la grama, según los especialistas, la adecuada y precisa por sus condiciones intrínsecas y por las condiciones climáticas y de salinidad de la ciudad y la región Caribe.
Un pronunciamiento en tal sentido ha formulado uno de los especialistas que intervinieron en la construcción de la cancha y la siembra de la grama. El doctor Amilkar Huertas nos ha hecho llegar un comunicado del cual extractamos parte y presentamos a continuación, con el propósito de que los administradores del estadio y responsable de la cancha puedan, si así lo consideran, contar con el asesoramiento que este magister de la agronomía está dispuesto a entregar.
He aquí parte de su nota sobre el particular:
“Preocupante, por decir lo menos, las condiciones que está presentando la cancha del escenario, corazón del estadio, calificado por los entendidos, como el “estado deplorable que es necesario corregir “. Y es que si de algo se sienten orgullosos los barranquilleros es de su estadio, el cual, durante treinta (30) años, ha sido el emblema de la ciudad junto a su carnaval apoteósico. En cuanto a la historia ya vivida, se conoce que la cancha, en particular, ha recibido los elogios de directivos de la rectora del balompié mundial, la FIFA, y de jugadores destacados a nivel orbital.
-La cancha del estadio cumplió treinta (30) años de su construcción en agosto pasado, fue construida por la firma “Estudios Agrícolas del Cesar Ltda. “ , siendo Gerente de Metrofútbol, el doctor Jaime De Biasse, (Q.E.P.D.) y Gobernador del Departamento, el destacado dirigente, Fuad Char. Al principio, el contrato firmado con la empresa de desconocidos, fue muy cuestionado por un sector de la prensa local y por Coldeportes, pero defendido por el Sr. Gobernador, el señor Édgar Perea (Q.E.P.D.) y otros personajes deportivos valiosos, teniendo como base las explicaciones técnicas sobre las cuales se construiría la obra, éstos últimos no dudaron de las capacidades de los técnicos para enfrentar el reto en cuestión.
Las objeciones principales de Coldeportes para impedir que la firma contratante se quedará con la opción, tenía su asiento en que en su estructura debía incluirse una capa de grava por debajo de la primera capa de suelo, sin necesidad de retirar el material existente in situ. Una delegación de Coldeportes viajó desde Bogotá a Barranquilla, la cual incluía directivos e ingenieros al servicio de la entidad, para exigir las recomendaciones señaladas, pero cuando se les demostró las razones técnicas que la firma recomendaba, accedieron a que se realizara la obra: el suelo arcilloso impermeable, expandible y contraíble fue retirado del subsuelo, no se colocó la capa de grava ya que ésta frena el drenaje, se colocó la tubería recomendada y se sembró la grama libre de semillas indeseables y de características especiales de rusticidad y suavidad para el atleta; el riego que se instaló, conocido como Rain Train, también fue importado desde California.
Al final, el tiempo contractual convenido se cumplió y no fue necesario importar técnicos foráneos para garantizar la calidad de la obra convenida, como recomendaban algunos críticos.
El estadio se inauguró el día 11 de mayo de 1986, una tarde llena de emociones, después de un intenso aguacero con duración de más de cuatro horas, la lluvia se detuvo a las tres p.m. y el árbitro anunció el inicio del partido entre Junior vs. Uruguay, cuando la cancha presentaba un estado óptimo para el juego. De ésta manera la ingeniería agronómica de nuestras universidades cumplió y las críticas iniciales se cambiaron por otras más loables y por todos conocidas.
Pero los nubarrones de hoy, cuando se está cuestionando severamente el estado deplorable de la cancha, hace imprescindible y urgente resolverlo para que Barranquilla no pierda su condición ganada, de ser la sede de la Selección Colombia, para orgullo del pueblo barranquillero y de la Costa Caribe, y estamos a disposición de los responsables de la obra para que así sea.
Amílkar Alfredo Huertas Gómez
Ingeniero agrónomo. Magister Scientiae en Física de Suelos y Agua.
Magister Scientiae. Físico de Suelo y Agua.
e-mail amilkarhuertas2@hotmail.com
Riohacha, noviembre del 2016”