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Apuntes sobre nuestro comportamiento

Han pasado tan solo horas desde que se cerraron las urnas para que los colombianos votáramos la Consulta Anticorrupción, así que reconozco que éste análisis puede ser aún prematuro. De seguro, con mayor reposo, los resultados los podremos estudiar con más frialdad para así comprenderlos con objetividad.

Sin embargo, y en un intento decidido por despojarme de pasiones regionalistas a la hora de sacar conclusiones a partir del comportamiento del Caribe ayer, la foto que nos queda debe invitarnos al menos a reflexionar sobre lo ocurrido. Muchos han saltado inmediatamente a tildarnos de corruptos e insensibles; y nosotros hemos salido a defendernos e indignarnos por  tales acusaciones. Pero qué tal si hacemos un esfuerzo por entendernos a nosotros -y de paso, desde Bogotá hacen lo mismo-.

Es verdad que nuestra democracia local se encuentra viciada por prácticas negativas, y aún cuando nuestra mejor excusa es hacer énfasis en que a nivel nacional el escenario es bastante similar, lo cierto es que en el Caribe hemos aprendido a vivir con nuestros defectos electorales con mayor descaro. Lo que sí no es prudente ni real, es homogeneizar a la población de este territorio bajo el manto de la corrupción.

Volver sinónimos, la baja participación en ésta zona del país, con una ciudadania corrupta, no solo es injusto y simplista, sino que además se corre el riesgo de perder una gran oportunidad para que las estructuras alternativas o las figuras que proponen hacer la política de una forma diferente, reconciban la manera en la que entienden al país y en la que intentar llegarle con sus mensajes.

El mismo Petro envió un trino contradictorio al dar los resultados de la Consulta como un ejemplo de qué tanto nuestra región no se mueve sin incentivos directos e ilegales. Yo, la verdad, no me termino de explicar cómo un excandidato que logró movilizar centenares de ciudadanos hace tan solo unos meses, se expresa  así de uno de sus fortines.

No develaré en ésta columna mi posición frente a la consulta, no es lo importante. Lo trascendental aquí, es entender que la destacada votación que se obtuvo en Bogotá, en gran medida corresponde a una campaña hecha para la Capital, diseñada para la urbe. Los votantes en el Caribe también podían ser enamorados, ¿lo intentaron?; ¿lo intentaron de verdad?. Dejen de darnos por perdidos y vengan a buscarnos.