96 años de vida: ”jeme a jeme” para don Chelo de Castro C.
Hoy hemos dejado de lado temas de singular interés, tales como la crisis energética, la “devaluación“ del Presidente Juan Manuel Santos, venido a pique por sus –considerados desaciertos- dicen muchos, sobre Isagén, escándalos de la Policía, ineficacia del ministerios como Educación, Salud, Minas y pare de contar. Sí, todos esos temas echados a un lado, para encasillarnos hoy en un personaje al que queremos, con nuestras siguientes líneas, enmarcarle un homenaje en reconocimiento a su pulcritud y constancia.
Se trata nada menos que de don Chelo de Castro C. Su nombre de pila corresponde a José Víctor De Castro. Pero nadie le conoce por ese nombre. Ni siquiera en su casa. Su esposa, sus hijos, todos sus familiares y amigos y no amigos lo llaman simplemente Chelo de Castro.
Sencillas líneas para este adalid de las letras y del verbo que acude este sábado 19 de marzo a la apreciable cifra de 96 años de vida. Toda una existencia envuelta en una majestuosa historia de periodismos, deportivo y no deportivo, pero bajo la pulcritud de la honestidad insobornable y en la indeclinable defensa de lo nuestro, de su ciudad, su región y sus acontecimientos que nos hacen pioneros en casi todas las grandes manifestaciones de desarrollo y progreso nacional.
Es quizás el último de los adalides defensores de la causa. De esa estirpe defensora hasta con su propia vida del interés de la Barranquilla y la región. Su arma, lo hemos dicho siempre, es su pluma y su verbo. En páginas de periódicos o en micrófonos de radio...
Barranquillero de raza, nacido en el popular barrio San Roque en esas calenturientas y arenosas calles, se codeó siendo niño, con lo más granado del fútbol de los años veinte y treinta. Llevado muchas veces de la mano de los hermanos Juan y Gabriel “Vigorón” Mejía y de Roberto “El Flaco” Meléndez, fue testigo presencial de las grandes gestas que en El Moderno protagonizaron los ases del balompié barranquillero traspasando fama más allá de las fronteras patrias.
Estudiante del Colegio de Barranquilla y del San José, Chelo de Castro nació el 19 de marzo de 1920 y su nombre José lo debe a su madre, ferviente devota de San José. Con más de sesenta años escribiendo diariamente la columna periodística que comenzó en el semanario La Unidad y trasladada luego a diarios como La Prensa, El Nacional, Diario del Caribe y El Heraldo en el que se mantiene aún vigente.
Pero además ha mantenido poco más de 63 años a diario en distintas emisoras locales su programa Desfile Deportivo iniciado un 7 de abril de 1953. (Día de Barranquilla). Su lenguaje frentero, mordaz cuando se amerita, sin fronteras académicas, pero respetuoso y altivo le ha valido el reconocimiento de todos.
Deportes como béisbol y boxeo, han sido su especialidad, pero también también en fútbol y demás disciplinas. Chelo De Castro es considerado el Decano de los Cronistas. Nadie como él ha sabido mantenerse ininterrumpidamente durante casi siete décadas en el ajetreo periodístico que a diario mantiene la atención de oyentes en la radio con su Desfile Deportivo y de miles de lectores de su tradicional columna en El Heraldo describiendo hechos relacionados con el deporte del pasado y del presente.
Chelo De Castro C., autor de libros como La Pértiga Rota y Acuarelas Costumbristas, desempeñó en sus jóvenes años cargos como escribiente de la alcaldía, Jefe de Espectáculos Públicos de Barranquilla y fue dirigente de boxeo.
Don Chelo como le llaman popularmente se ha distinguido por una lucidez mental envidiable, que cobija en el disco duro de su memoria recuerdos de hechos imperecederos. Su voz ha sido siempre firme sin contrariar para nada con su sentido de humor que aplica en sus muy releídas columnas diarias. Y es poseedor y pionero de vocablos y palabras que a fuerza de costumbre se han hecho tan populares mereciendo estar en los diccionarios. Frases como “Jeme a jeme” (cuarta a cuarta), “pregunta pringamosera” (pregunta capciosa o de doble sentido), Et plas plus (de un solo golpe) “Never Come back” (nunca), “Bambinazo” (jonrón), “mondis miquis, joping yegua”, y muchísimas otras, se han vuelto costumbristas entre jóvenes y viejos, entre protestantes y cristianos. No hay diferencia de credos ni raza ni clase social.
Nombre de escenarios deportivos como el Tomás Arrieta (béisbol), Elías Chegwin (baloncesto), Humberto Perea (boxeo), Romelio Martínez y Roberto Meléndez (fútbol) fueron así bautizados por campañas y empeño por él adelantados a través de sus columnas y sus comentarios en emisoras y periódicos. Deportistas perpetuados en la historia por sus grandes hazañas que enaltecieron el nombre de Barranquilla y el Atlántico.
Así como ha condenado siempre la manipulación de dineros públicos destinados a obras sociales o deportivas, así mismo ha sido defensor del amateurismo por encima del “profesionalismo marrón” que tanto daño ha causado a través de los años.
A sus 96 años de existencia, Chelo afirma que- está por encima del bien y del mal- y que mientras tenga fuerzas vivas con su pluma y su voz, su vocación seguirá siendo incorruptible. Con la misión única quizás de seguir sirviendo a la causa social y deportiva. Incondicional y, sometido exclusivamente a su criterio personal, ¡duélale a quien le duela!