Uribe y Trump
¿En qué se parecen Álvaro Uribe y Donald Trump? En el todo vale, indudablemente. En los Estados Unidos no le llaman a ese comportamiento así, pero el trasfondo en ambos es igual, más allá de que uno se dé en el marco de una simple contienda electoral, y el otro en una guerra enfermiza que aún no termina.
Trump es experto en utilizar las fake news, la desinformación y los globos mediáticos; a Uribe nadie le gana en Colombia en el uso de esas estrategias engaña-bobos. Trump es todo un campeón en el irrespeto de las instituciones, a las que valora solo cuando viabilizan su macabro proyecto.
No existe en la historia colombiana un político que haya masacrado con tanta sevicia las instituciones nacionales como Álvaro Uribe Vélez. Puso al servicio de su proyecto de guerra prácticamente todo el andamiaje estatal, y aquello que no le funcionaba lo calumnió o persiguió, según lo visto en el pasado reciente con los magistrados y los periodistas independientes.
El todo vale de Uribe fue más completo y más violento, pues se produjo en el marco de una guerra; el de Trump es más el resultado de su descomposición personal y de su ambición (y la de los republicanos) por conservar el poder. En los dos casos, desaparecieron los principios, los valores democráticos y el interés por construir una sociedad decente, apoyada en la ley y en el respeto.
Las formas de proceder de Trump y de Uribe para enfrentar la lucha política son bastante parecidas a las estrategias de los fascistas. Nada importa y todo vale con tal de ganar o de mantenerse en el poder. No solo las instituciones sino también las personas están sometidas a esa lógica, que trae consigo desorden, locura colectiva y mucha muerte.
A pesar de la similitud en la forma de ser de ambos políticos, la trayectoria de los dos personajes es muy distinta. Mientras Trump es un advenedizo, un oportunista y un lumpen burgués que se encontró con el poder por la crisis de los partidos, Uribe es un curtido político que se descompuso por efecto de la guerra.
De todas maneras, todo vale es todo vale. Trump sabotea la justicia, al sistema de correos, patea y arrastra la verdad sin ningún escrúpulo, miente cotidianamente sin remordimientos, en tanto que Uribe y los suyos se le igualan o lo superan para eludir la sanción legal, o para limpiar a alguien que ya está muy sucio, y que nunca podrá estar impoluto.
Trump intenta ganar las elecciones haciendo lo que sea contra quien sea, sin respeto por las leyes, y por ninguna institución o persona que se le enfrente. Uribe quiere salir libre pasando por encima de la justicia, amedrentando, y tomándose las instituciones con funcionarios de bolsillo que, descaradamente, lo sacarán indemne…por un momento.
Los dos políticos están en uno de los polos del dilema mundial que conspira contra la construcción de una sociedad basada en la ley y en el pluralismo: el bando de la ultraderecha irrespetuosa de la legalidad y la decencia. El otro bando es el de los totalitarios de izquierda, el de los estalinistas y milenaristas del socialismo que también quieren arrasar con todo, pero por otros motivos.
Ni Uribe ni Trump representan una ruta viable para la sociedad, a largo plazo. Vivir hoy sin instituciones fuertes, sin una justicia sólida, es una especie de salto al vacío; siempre la sociedad regresará al cause reconstructivo basado en la experiencia histórica, o se mantendrá en una peligrosa anomia, al borde de la disolución, como ocurre ahora en Venezuela o Nicaragua.
No es bueno lo que hacen estos políticos, aunque parezca bueno a los ojos de la gente de mentalidad conservadora, o de aquellos que solo defienden intereses económicos o de otra índole, sin ninguna clase de proyecto de país o de nación.
La polarización que promueven es más destructiva que creativa, y el odio que han sabido sembrar desinstitucionaliza, divide, e incita a matar, a desatar el monstruo que todos llevamos dentro.
El principal problema de la política norteamericana en los actuales momentos es Donald Trump; el principal factor de distorsión institucional y de alimentación del conflicto irracional en Colombia es Álvaro Uribe. Lo más probable es que a Trump lo saquen del poder en diciembre. ¿Cuándo desaparecerá en este país la pesadilla de Uribe?