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Trump vs EE.UU.: elecciones Covid-19

Después de ese avergonzante debate, lleno de falacias e insultos mutuos, sin contenido de programas y sin un ganador real, la polarización que hoy enfrentan estas elecciones tan particulares en el país más poderoso del mundo, Estados Unidos de América, es histórica.

Sumado a esto, el hecho de que Trump y su esposa dieran positivo para COVID19, un mes antes de las justas, provoca la caída de las bolsas del mundo y la afectación (o beneficio) que su campaña tendrá, convierten a estas elecciones en un paradigma retórico difícil de olvidar.

Durante meses, el presidente Trump minimizó la pandemia pese a que EEUU lleva 208.000 fallecidos, la cifra más alta de muertes en el mundo. A su edad, sin duda el presidente candidato se encuentra en población de riesgo.

¿Y su campaña? Recordemos que Bolsonaro, una figura de Trump en Suramérica repuntó en su imagen cuando salió avante de la enfermedad.

Lo que si queda claro es que sus tratamientos artesanales no han sido ni considerados por el equipo de médicos serios y prestantes vinculados a la Casa Blanca, sino por el contrario, le aplicaron las últimas tecnologías conocidas médicamente contra el COVID19, un tratamiento experimental de anticuerpos.

Este tratamiento, desarrollado por una compañía de biotecnología americana REGENERON, es uno de los más eficaces según expertos para luchar contra el COVID19.

¿Qué credibilidad puede tener una persona que promueve un tratamiento y que cuando se enferma, usa otro para salvarse? Debido a la radicalidad de sus votantes no creo que se vea afectado en las urnas por ese impase ni que se muden en lo más mínimo a favor de BIDEN por lo ocurrido.

Son los indecisos quienes tienen en sus manos cambiar el curso que lleva EEUU desde la llegada de Trump. Su campaña se encuentra suspendida e interrumpe la visita a Estados como Florida y Pennsylvania, lo que afecta su contacto y emisión televisiva.

Los índices económicos, las acusaciones sobre el racismo institucionalizado en la Policía y su problema con Rusia y las elecciones, sucumben ante la simpatía que genera Donald Trump en cierta población de Estados Unidos.

Si la campaña de Biden permite que esto suceda y no aprovecha el posible vacío de liderazgo que genera su enfermedad y una posible ausencia, teniendo esta terrible y macabra contradicción sobre la mesa, pasará a la historia como un candidato incapaz que, con todo sobre la mesa, no supo tomar lo que le correspondía y ganar las elecciones.

Además, la tesis de Trump de que este “chinese virus” es provocado por el gigante asiático, también deja en evidencia que, al parecer, la muralla de protección del Presidente de Estados Unidos, personaje que se cree en el imaginario colectivo como intocable, infranqueable e inaccesible, no lo es.

Por tanto, es el momento que esos Estados indecisos tomen partido y que lo hagan, ojalá a favor de lo que mejor ayude a los Estados Unidos y sus aliados en cualquier parte del mundo. 

Entonces ¿Qué pasará? Un presidente que lidera el país más poderoso del mundo acusado de anti-ético, con denuncias de acosador, que lo persiguen acusaciones de evasión de impuestos, relaciones con un reconocido procesado por cargos de prostitución con escándalos que involucran menores de edad, un gobierno que se le tilda de imponer y no dialogar, que adolece de carácter para pronunciarse contra grupos supremacistas blancos sin conveniencias políticas, volverá a gobernar en la Casa Blanca.

Jamás pensé que el país del sueño americano le tocara dar el debate similar al de una banana republic. Un candidato que llama comunista a su contrincante para descalificarlo, se burla de él, mofa de todo y todos los que no estén a su favor, que no respeta al interlocutor, que acosa a la prensa, que tiene investigaciones serias inconclusas.

Ni la serie de Netflix House Of Cards llegó a idearse tanto como lo que sucede y se sospecha hoy del gobierno de Trump. Los estadounidenses merecen despertar, salvar el legado de un país magnífico, volver a sus orígenes, a su ideal de Nación.

Tal vez Biden no representa la mejor opción (se ve agotado y poco apto para el cargo), pero cualquier cosa es mejor que continuar siendo guiado como República por ideas que no reflejan el sentir de una democracia que se llame seria y que no refleja lo que Estados Unidos realmente es.

Trump al parecer lo haría bien económicamente (y pongo dudas también sobre esto), pero lo que ha decidido representar no es ético, no es libre, no es inspiración de una Nación desarrollada y repito, el buen vivir no es sólo cuánto dinero se factura o se produce; porque ideales que se monetizan traerán vidas a precio, dignidades en oferta y justicias puestas a opción del mejor postor.

Estados Unidos debe detener la democracia mediatizada, la de redes sociales y entrar a profundizar más allá de un titular, de un telediario; espero que los estadounidenses piensen su voto en el corto tiempo que les queda, pensando en lo que son frente al mundo, en lo que los hizo construir su admirada y envidiable nación, en el espíritu de un país libre.

Estas elecciones no son Trump contra Biden, sino que la contienda es entre los ideales que representa Trump vs los ideales fundacionales de Estados Unidos de América.

Conservo la esperanza de que esta pesadilla de radicales y este ideal de democracia de unos pocos dejen de liderar al país más poderoso del mundo y que EEUU vuelva a intentar ser un faro de política seria y respeto de los derechos de todo ser humano.