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Trump: inocente de instigar a un golpe de Estado

El Senado de los Estados Unidos absolvió a Donald Trump de haber instigado a sus partidarios para que atacaran el Capitolio, el mismo día en que el congreso en pleno avalaba la elección del demócrata Joe Biden. Esta absolución insólita se produjo a pesar de las abundantes pruebas que comprometían la participación del expresidente en los escandalosos hechos del 6 de enero de 2021.

La toma del Capitolio por las hordas trumpistas se produjo después de la campaña orquestada por su jefe para descalificar la victoria de Biden, tildando el triunfo de su oponente como un monumental fraude, pero sin aportar una sola prueba para justificar la grave afirmación.

La Cámara de Representantes le abrió indagación al expresidente por su relación con la toma, donde murieron 5 personas y se puso en alto riesgo a todos los congresistas, pero sobre todo al exvicepresidente Mike Pence y a la presidenta de la Cámara, Nancy Pelosi.

Los complotados manejaban la clara directriz de ahorcar a Pence por traidor, y para eso llevaron, hasta los alrededores del Capitolio, una horca con su dispositivo especial de madera. Varios de los energúmenos que ingresaron a la sede del Congreso iban decididos a matar a Pelosi, a quien distinguían como la principal enemiga del presidente Trump.

La Cámara, controlada por los demócratas, decidió abrirle un juicio político a Donald Trump, quien fue visto como el principal responsable de este golpe de Estado fallido, al negarse a reconocer la clara victoria de Biden, y al manipular a la masa para que asaltara el Capitalio, con la idea de retener el poder por la fuerza.

La decisión final en el juicio a Trump, según las normas establecidas, le correspondía al Senado, compuesto por 100 integrantes, dos por cada Estado de la unión. El sábado 13 de febrero absolvieron a Trump, pues sus acusadores no alcanzaron los 67 votos requeridos, correspondientes a las dos terceras partes de los senadores.

El juicio político debía desembocar en un inocente o un culpable, pero solo votaron para sancionarlo los 50 senadores demócratas e independientes, y siete republicanos. La mayoría del partido de Donald Trump cerró filas a su favor, y ahora cabe preguntar por qué actuó de ese modo.

Es sabido que Trump es un monstruo que solo se mueve por el dinero y el poder. Él no respeta nada ni a nadie, pues carece de escrúpulos, y es capaz de cualquier cosa para imponer lo que le conviene. Así ha sido desde siempre, un mañoso y un tramposo sin límites, carente de visión de país, que se encontró con la presidencia casi de ruletazo. Si esto es así, ¿por qué lo absolvieron los republicanos?

Imagen referencial

Detrás de esa decisión está un Partido Republicano en crisis, para el cual los 75 millones de votos que obtuvo Trump en las anteriores presidenciales tienen un peso indescriptible. Los líderes de ese partido jugaron al realismo electoral, sobre todo pensando en las elecciones del año próximo, en las cuales el expresidente podría jugar un papel de elector excepcional, parecido al rol de Uribe en Colombia.

Otro aspecto consiste en que un sector de los republicanos se parece a Trump, es decir, le fascinan las mentiras, no cree en las leyes, y solo tiene como norte mandar para enriquecerse y favorecer a sus amigos. Este fue el núcleo duro que impuso la absolución, pasando por encima de los siete republicanos moderados, para quienes Donald Trump es un gran peligro populista.

En el juicio político no triunfaron las pruebas, ni la defensa de la ley o la protección de las instituciones, sino el más burdo pragmatismo politiquero, más los intereses creados de los conservadores, algunos de los cuales son fichas indiscutibles del expresidente, con quien comparten hasta su visión facha del manejo del poder.

Lo ocurrido con Trump recuerda lo que pasó con Hitler a principios de los años treinta del siglo XX. Hitler había sido puesto preso por un delito político, pero, debido a las condiciones sociales críticas de aquellos tiempos, fue liberado e hizo acuerdos con otros grupos para acceder al poder.

Cuando se sintió fuerte manejando al Estado zapateó a todo el mundo para implantar su dictadura de partido único. Y no le satisfizo controlar el poder solo en Alemania, sino que estructuró una carrera expansionista, convertida después en una de las principales causas de la II Guerra Mundial.

Trump tiene el mismo perfil sociópata de Hitler, aunque parece ser más ignorante y menos hábil que este. Los dos son muy inescrupulosos, dispuestos a triturar lo que sea con tal de imponer lo suyo. Por motivos principalmente electorales sus amigos lo absolvieron, a pesar de haber puesto en riesgo de muerte a todos los congresistas, y de su actitud irrespetuosa al frente del gobierno.

Este personaje farandulero ya sabe cómo ganar elecciones haciendo todas las trapisondas posibles, y será aún más duro de remover del cargo si obtiene la presidencia en el 2024.

Como lo demostró en los últimos cuatro años, y al negarse a reconocer la derrota, Trump es un gran peligro para las instituciones y para la sociedad norteamericana, a las cuales zarandeó y desbarajustó sin consideración.

Y es un gran riesgo para todo el planeta, si pensamos en el arsenal nuclear que estaría, otra vez, bajo su mando. Si Hitler fue capaz de ayudar a destrozar a Europa y a la tierra, provocando una catástrofe, ¿cuál será el destino de Trump, un ser errático e indefinible, con un gran poder de manipulación y con muchas bombas atómicas en su territorio?

Donald Trump