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Si eres mujer…avísame que llegaste

La pandemia del COVID-19 ha revelado y desnudado muchas vergüenzas de nuestra sociedad, siendo una de ellas la violencia contra la mujer: Si bien se debe presumir la inocencia de cualquier persona, sujeto o entidad sometida a un proceso judicial por cualquier delito, las cifras del país sobre violencia contra la mujer nos vaticinan un veredicto de culpabilidad para toda la sociedad colombiana.

“La víctima fue una niña de 14 años, la policía ya capturó a un presunto sospechoso de ser el autor del asesinato por el cual podría enfrentar hasta 41 años de cárcel.” “Terrible caso de feminicidio en la capital de Colombia: mujer y niña asesinadas por celos”, “Niña de siete años fue asesinada y tirada en un basurero dentro de bolsa de plástico”, ejemplos de titulares que se encuentra rápidamente en Google al intentar buscar violencia contra la mujer en Colombia.

Somos una sociedad machista, una cultura que juzga a la mujer que no es acorde al ideal tradicional; que si se viste, habla u opina de alguna manera, es una mujer decente sino una cualquiera; una sociedad que no ha logrado ni cerca pagar salarios iguales para los mismos cargos entre hombres y mujeres, y en el sector público se han dado pasos agigantados con rezagos en cargos de dirección y decisión.

Respiramos machismo en las calles, en nuestros chistes, en nuestro día a día. Las noticias del IVA y su éxito de ventas y propagación del COVID-19 opacan cualquier homicidio o agresión a mujeres, niñas y adolescentes. Cifras de PACIFISTA afirman que en lo que va corrido del 2020, 316 mujeres han sido asesinadas en Colombia; las revistas titulan “aparece muerta” o “encuentran el cuerpo sin vida” cuando es una mujer asesinada y acribillada por quien sabe qué asesino serial, revelando más el machismo doloso y consciente de nuestros medios de comunicación; 9.378 mujeres han sido agredidas económica, psicológica, física y sexualmente en Colombia entre marzo 25 y junio 9, en plena pandemia. Aún seguimos opinando sobre sus cuerpos como si fueran nuestros y sobre sus derechos sexuales y reproductivos como si tuviéramos legitimación para hacerlo; una política pública que proteja la igualdad ha demostrado en países de cualquier tipo de desarrollo que protege más a las mujeres que cualquier política restrictiva que quiera imponerse bajo la excusa de moralismos trasnochados. 

La igualdad de géneros no es un tema femenino, así algunas feministas sigan creyendo que son las únicas legitimadas para abanderar el tema; realmente, la igualdad entre hombres y mujeres es un asunto de Estado. La igualdad de género beneficia a toda la sociedad, aumenta la productividad en el trabajo, el crecimiento económico, el desempeño organizacional y la atracción de talentos. Hay estudios que afirman que países con igualdad de género más profundo mejoran la calidad de vida, disminuyen la depresión y la probabilidad de ser víctima de muertes violentas. La igualdad entre hombres y mujeres genera parejas más estables, matrimonios más duraderos y con índices de satisfacción mayores. Promover la igualdad de género es esencial en todos los ámbitos de una sociedad sana: desde la reducción de la pobreza hasta la promoción de la salud, la educación, la protección y el bienestar de las niñas y los niños.

Nuestras energías para luchar por una igualdad de géneros se esfuman a la misma velocidad en que se anuncia una nueva charla virtual en redes sociales, al segundo. Por eso, los hombres, jóvenes y niños, debemos trabajar junto a las mujeres, las jóvenes y las niñas para lograr la igualdad de género y mantener con ellas relaciones respetuosas y saludables, construidas sin prejuicios y en total libertad de elección y libre desarrollo de la personalidad. Basta. Basta de titulares donde aparezcan como ganado mujeres violadas, golpeadas y asesinadas por el simple hecho de ser mujeres.

Basta, no es correcto que sigamos esperando en el whatsapp o una llamada para que nuestras hermanas, novias, madres, primas y amigas lleguen a su casa: “hermana, avísame que llegaste” “Madre, por favor, no tomes taxis de la calle” “mi vida, no vengas sola, trata de que una amiga te acompañe en el camino”. Basta. A nadie conviene la violencia contra la mujer, a nadie conviene seguir siendo una sociedad que perpetúa el machismo. Es hora de que como sociedad dejemos de soñar y promovamos una política seria de igualdad de género, donde todas quepan, donde todas puedan ser lo que quieran ser sin opinión distinta a la de ellas mismas. Si no lo logramos, al menos hombres, callémonos la boca.