¿Se debe cancelar el Carnaval 2022?
Hace un año y, con tiempo anticipado, en Barranquilla y todo el país se sabía que la temporada carnestoléndica quedaba cancelada. Algunos eventos de la programación tradicional de las fiestas se realizarían de manera virtual, pero los actos multitudinarios quedaban por fuera en el 2021 que tan desastroso fue en materia de salud por el Covid 19.
La cantidad de victimas y el alto numero de contagios habían prendido las alarmas, Estado de emergencia podíamos decir, con la alerta roja que se vivía hicieron eco en la receptividad de la gente que entendió, aunque muchos no aceptaran, que la pandemia mundial no debía estar por encima de la vida de los ciudadanos.
Pese a todo, transcurrida la temporada del carnaval y durante todo el año, el Covid 19 hizo enormes estragos en la población. Mucha gente de farándula y el espectáculo, de la música, artistas de televisión, reconocidos periodistas y especialistas y demás miembros de la medicina fueron víctimas del contagio y fallecieron, pero en mayor número sin duda, gente del común dejó de existir por la bendita pandemia. En medio de las promulgaciones del gobierno de aplicación de medidas de bioseguridad, y restricciones muchas personas: familiares, amigos, conocidos y vecinos dieron el último adiós a consecuencia del fatal Covid 19.

Fue un año verdaderamente triste y melancólico despidiendo a muchos desde la distancia al no poder siquiera estar cerca para brindar el último adiós. Y, aunque paulatinamente contagios y muertes parecieron ir disminuyendo con el paso de los días, semanas y meses, principalmente por la aplicación de las vacunas, nos topamos con un fin de año aún metido en alto riesgo. La llegada de tiempos decembrinos permitió al gobierno despejar medidas restrictivas ante el supuesto control y manejo de la pandemia, se perdió el miedo, el relajamiento se prodigó por todos lados y las aglomeraciones se incrementaron como incrementaron fueron los contagios.
Este nuevo año, 2022, aparece entonces mostrando desde los primeros días el importante volumen de contagios. La aparición primero de la variante Delta y ahora el Ómicron lucen la nueva faceta de la enfermedad y el alto índice de padecimiento. Clínicas y centros de salud están copados, los porcentajes de ocupación en las UCI están por encima del sesenta por ciento y algunas ciudades como Cali y Medellín y departamentos del Valle y Antioquia lucen en alerta roja.
Sin embargo, sigue dominante el pensamiento de la llamada reactivación económica por encima del riesgo de contagios y muertes que se dan en todo el país. El Gobierno del Presidente Iván Duque parece sometido y complaciente ante exigencias y presiones de los grandes emporios de la economía. Poco importa que mueran muchas personas del pueblo si el fin último engrandece la economía de quienes dominan la producción. Los “Pocos” están por encima de la mayoría y “eso es lo que importa”.

Países de Europa como Francia, Alemania, Italia y Reino Unido, donde se entiende que la gente es más importante que los intereses económicos y dominantes de unos pocos han determinado cancelar grandes eventos y certámenes aglutinantes, han cerrado puertas de grandes centros comerciales, han restringido la llegada y salida internacionales, han adoptados horarios especiales y han obligado a reasumir las medidas severas de bioseguridad a tal punto de exigir el carnet de vacunación para ingresar a lugares públicos.
Estados Unidos impone restricciones severas de fronteras y cancelados miles de vuelos internacionales. En Brasil con su tradicional y fastuosos desfiles de carnaval de Río de Janeiro, Sao Paulo y Bahía, canceló este jueves el carnaval callejero de este año ante el repunte de casos de covid-19 provocados por la variante ómicron. “Como pasó con las fiestas de fin de año, las grandes ciudades brasileñas han dado marcha atrás en su idea de celebrar por todo lo alto el carnaval ante la rápida diseminación de la variante ómicron del SARS-CoV-2, ya dominante en el país de acuerdo con la plataforma "Our World in Data", y diversos brotes de influenza.
En cambio, en Colombia, nos damos el placer de realizar las Feria de Cali, el Carnaval de negros y blancos de Pasto, la Feria de Manizales, y todo tipo de fiestas de grandes conglomerados bajo la excusa de que cada quien debe auto cuidarse y ser responsable de sus actos.

El Presidente Duque asegura que el Carnaval de Barranquilla debe hacerse con el cuidado de cada persona. La administración Distrital de Barranquilla y los directivos de Carnaval S.A. anuncian que la fiesta del dios Momo va porque va. Y como, para dar contentillo a quienes critican, anuncian la cancelación de algunos actos como el desfile de niños de la 44 y el de la carrera 21. Además pretextan que la guacherna y otros desfiles serán con apenas algunos de los llamados Palcos terrazas. Como si esto fuera suficiente para controlar el conglomerado tradicional y característico de los eventos públicos.
En Santo Tomás, el alcalde Tomás José Guardiola, decreta la cancelación de desfiles y solo la concentración del reinado intermunicipal. Preguntamos ¿son conscientes el alcalde Jaime Pumarejo, los funcionarios de Carnaval S.A. y los empresarios que presionan para que no se detengan las fiestas, del mal que puede causar el ignorar el daño del Covid 19? ¿acaso la responsabilidad debe quedar solo en manos de la gente? ¿o creen que es suficiente decir al pueblo que debe mantener siempre los tapabocas, el distanciamiento y el lavado de manos ¿Y que la obligación de cada persona es vacunarse para evitar el virus?
Algo más hay que hacer, creemos: Medidas restrictivas severas, horarios y pico y placa de acuerdo al número de cédula, exigencia del carnet de vacunación y cierre temporal en horarios pertinentes en grandes centros comerciales, bares, restaurantes, gimnasios y escenarios. Tal como se hizo hace un año cuando se desató el desorden por el Covid 19.
