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Renace la confianza y alegría en la hinchada

Ahora que ha quedado totalmente claro, nítido, como las aguas puras de la Sierra Nevada habría que preguntar ¿estaba el mal en el cuerpo o en las sábanas? Entendiendo por cuerpo a los jugadores y la sábana, el que los arropaba, vale decir el técnico Luis Amaranto Perea. La duda, por lo menos eso es lo que nos quedó en el ambiente tras lo demostrado en estos dos partidos del equipo Junior bajo el mando de Arturo Reyes.

Es buena la sensación que ha dejado el plantel rojiblanco frente al Once Caldas y Deportivo Pereira. En estos juegos, la mentalidad totalmente contraria a la que se venía manejando con Luis Amaranto Perea ha dado un giro de casi 360 grados y, los resultados así lo confirman. Porque no es solo el par de victorias; es la amplitud de un fútbol más dinámico, muy abierto y de profundidad, es la cuota de goles marcados: 8 en total que no se dieron en los primero cinco partidos.

Va más allá. El fútbol desplegado ahora hace pensar que algo poco normal estaba pasando en el plantel. Hay quienes se atreven a señalar que al técnico amaranto Perea se le había marcado una especie de “Encerrona” para sacarlo del puesto.

No nos atreveríamos a afirmar tal creencia de muchos aficionados. Lo cierto es que el cambio es totalmente notorio. Aquel jueguito insulso, de toque improductivo del medio hacia atrás, con poca movilidad y sin ritmo ni profundidad parece haber quedado en un mal recuerdo.

Bajo la dirección de Reyes, los jugadores -tal como lo ha pedido el entrenador- han desplegado movilidad y desplazamientos rápidos y apropiados, creando espacios y confundiendo a sus contrarios. Ahora Cetré, Hinestroza y los volantes de apoyo marcan pasos hacia el área rival y no devuelven el balón tanto como nos tenían acostumbrado y que facilitaban el trabajo de los rivales.

Y han entendido que, en el fútbol, los triunfos se consiguen con goles y para lograrlos hay que rematar al arco, bien en el área chica, con pelota en movimiento, desde fuera del área y a larga distancia, con llegadas armoniosas, de pases cortos y precisos o con velocidad por los costados.

Esas virtudes que antes no se veían, en estos dos últimos compromisos nos ha llamado gratamente la atención. Desde luego, no vamos a repicar campanas al aire todavía. Dirán algunos que se le ha ganado por marcadores amplios a dos rivales de poca monta como el Caldas y Pereira.

Desde luego, hay que corregir ese desequilibrio defensivo que por errores mentales más que deportivos, permiten las anotaciones del rival. Hay que esperar sí, contendores de mayor peso futbolístico. Y este domingo frente al Deportivo Cali tendremos una prueba de mayor nivel, de mayor compromiso y en condición de visitante.

Por lo pronto los 8 goles a Caldas y Pereira, con cuota de 4 para cada uno, es indicativo de que sí hay poder ofensivo. Porque Hinestroza, 'Cariaco' González, Cetré y el mismo Martínez Borja han entendido que la misión es ir al frente y rematar a la portería.  Además, la línea media ha entendido igualmente que el fútbol marca hacia el área contraria y es importante alimentar a los que están en la línea ofensiva. A todo este cambio anímico y futbolístico hay que agregar sin duda la disposición y entereza de un técnico que imprime y contagia de dinamismo.

Reyes no permanece estático ni impasible como Amaranto Perea. Por el contrario, se le nota dinámico y contagiante con sus dirigidos. A este entrenador se le ve continuamente dominando su espacio técnico, dando indicaciones, gesticulando y corrigiendo fallas.

Desde arriba, desde la cabeza de mando se ordena y sus dirigidos se encargan del resto de la tarea, tal como debe ser el juego. Desde luego hay cosas también para corregir.  Porque el giro del equipo ha sido en todo sentido. Antes no recibíamos casi goles y ahora son abultados, y no marcábamos y ahora aparecen en cuantía. La costumbre de devolver y jugar el balón hacia atrás han “cosechado errores” bien aprovechados por los rivales y he ahí que Caldas nos marcó dos y Pereira tres, más por fallas nuestras que por virtudes ajenas.

También nos agrada saber que el entrenador no se recoge en reservar jugadores para compromisos como los de Copa Colombia. Les da tanta importancia a estos partidos como a los de Liga. Sin guardar para el siguiente juego. La afición, podríamos asegurar, está volviendo a la confianza con su equipo. Ojalá este “renacer” rojiblanco no sea flor de un día; por el contrario, sea el despegue hacia la conquista de una nueva estrella tal como es la propuesta buscada desde hace dos años.

De seguir así, no dudamos que, para los próximos compromisos en el Estadio Roberto Meléndez, la convocatoria será cada vez mayor. Y la alegría de la hinchada rojiblanca, será cada vez mejor, acorde con el compromiso y entrega de los protagonistas en la cancha.