Reinaldo Rueda es un buen técnico
El profesor Rueda es uno de los profesionales mejor preparados y con más experiencia para dirigir la selección nacional. Él es licenciado en Educación Física y Salud de la Universidad del Valle, y cuenta con un máster en deportes de la Escuela Superior de Deportes de Alemania.
Su larga experiencia proviene de la dirección de selecciones nacionales y de clubes, en Colombia y el exterior. Ha estado en varios mundiales de mayores con Honduras y Ecuador, y fue campeón en la liga colombiana y en la Copa Libertadores de América con el Atlético Nacional.
Es decir, a este entrenador no le faltan galones para estar al frente de la selección colombiana. Quizás su mayor problema al recibir el mando de este equipo se deriva de la forma como salió de la experiencia chilena.
Es sabido que abandonó la dirección de Chile en medio de una crisis de resultados, después de haber superado un conflicto de camerino, cuya solución le granjeó el apoyo de los caciques históricos de ese onceno. Pero este saldo positivo no fue suficiente para unir a la afición chilena y al periodismo, empecinados en tumbarlo.
Ante la oportunidad de liderar a Colombia, Rueda se zafó de aquel chicharrón y se embarcó en este nuevo proyecto, que naufragaba a raíz de dos goleadas sucesivas en las eliminatorias, y por la salida de la zona de clasificación al Mundial de Qatar.
Quizás por la experiencia reciente del fracaso en Chile fue resistido por una parte de la afición y del periodismo criollos. Antes de comenzar su labor, ya tenía una buena cantidad de enemigos gratuitos dispuestos a colocarle todos los palos en la rueda posibles para hacerlo fracasar.

Un error de manejo de grupo lo puso en la cuerda floja y bajo el asedio de los críticos más virulentos empezando su labor: la forma inadecuada como convocó y desvinculó a la estrella James Rodríguez.
La principal conjetura a manejar en este caso es que Rueda quiso resolver el tema del vestuario, fraccionado desde la época de Queiroz, alineándose con una fracción de este y expulsando a la otra.
La tesis que manejaron los críticos más extremistas fue la de que Reinando sacaba a James porque es un técnico defensivo al cual no le gusta jugar con un 10. Sin embargo, la trayectoria del entrenador desmiente esta teoría, pues en varios oncenos trabajó con creativos del corte de James sin inconvenientes.
Después del primer chaparrón opositor tal parece que las aguas tienden a calmarse. El técnico Rueda enderezó las cargas en las eliminatorias al mundial obteniendo cuatro puntos de seis posibles ante dos rivales directos, Argentina y Perú.
Cabe resaltar que esta levantada se produce luego de la catástrofe que provocó Queiroz, al recibir dos goleadas sucesivas (una de ellas un 6-0 saca técnico) por adversarios con los que peleamos un cupo al mundial. Ese huracán de resultados adversos desvencijó al vestuario y arrastró por los suelos la moral de los jugadores y de todo el entorno.
Rueda ha logrado levantar al equipo, recuperando el espíritu de cuerpo, aliviando la crisis heredada en el vestuario y subiéndole la moral, junto a sus dirigidos, a la mayoría de los tirios y los troyanos de los alrededores.
La faena de recuperación de la confianza fue completada con la actuación en la reciente Copa América. Allí se logró un aceptable tercer lugar gracias a la manera como el estratega paró al equipo y, sobre todo, por la entrega de los futbolistas, entre los cuales descolló el extremo Luis Díaz.
Es cierto que la selección aún tiene problemas en todas las líneas y en el funcionamiento general. Rueda es consciente que se debe mejorar, más que nada en defensa y en la elaboración del juego. Pero ya hay una base de trabajo y de jugadores para continuar el proceso y la mejoría.
El objetivo es la clasificación al Mundial de Qatar, y esos cuatro puntos logrados bajo el mando de Rueda meten al onceno otra vez en la pelea, a pesar de los cantos agoreros y de la mala fe de algunos críticos.

Reinaldo Rueda no es solo un técnico preparado y con experiencia, sino que conoce a los jugadores del patio. Muchos de ellos estuvieron con él desde las selecciones sub-20 de Colombia o en algún club. Además, el hombre sabe letra menuda del fútbol nacional y acerca de lo que les agrada a los colombianos.
Quizás nunca juegue como Maturana, el Bolillo o Pékerman pero es imposible asegurar que no le agrada el buen fútbol o que es un estratega de corte absolutamente defensivo.
Tiene aún muchos retos por delante con el seleccionado patrio… como seguir definiendo su cuerpo de titulares, superar los desequilibrios en defensa o ataque y hacer más fluido el fútbol, mediante una buena elaboración de juego.
Casi todos los futbolistas que debían estar en el seleccionado están ahí. Falta una estrella que es necesario rescatar para que le aporte al equipo, sin más peleadera. Esta es James Rodríguez.
El técnico, los directivos y los jugadores deben hacer su mejor esfuerzo para atraer de nuevo a James. Si hay discrepancias entre los seleccionados, el papel de Reinaldo no es alinearse con alguna fracción sino limar las asperezas, pensando siempre en los intereses generales del país.
Como siempre, la permanencia o la salida de un estratega sigue dependiendo de los resultados. Si gana, se mantiene, ojalá jugando bien; si pierde, se va, como es lo normal. Esta ley del fútbol también cubre la labor de Reinaldo Rueda.
Hay que desearle que siga mejorando a la selección y que alcance el máximo objetivo, que es la clasificación al Mundial de Qatar. Con estos dos logros hermanos le demostrará a la crítica que era el más adecuado para dirigir a Colombia. Porque capacidad y experiencia posee, sin discusión.